La directora del Museo Goya, Rosario Añaños, la responsable del Programa de Educación de Ibercaja, Magdalena Lasala y el presidente de la Fundación Ibercaja, Amado Franco
La directora del Museo Goya, Rosario Añaños, la responsable del Programa de Educación de Ibercaja, Magdalena Lasala y el presidente de la Fundación Ibercaja, Amado Franco - EFE

«Marianito» vuelve a casa como obra de Goya

El Museo de Goya Zaragoza expone otra vez como auténtico el cuadro cuyas dudas el Prado nunca justificó

MADRIDActualizado:

Durante 18 años este retrato de Marianito Goya, nieto del pintor, se expuso en el Museo del Prado al ser considerado una obra maestra del Sordo de Fuendetodos. Pero una duda arrojada sobre su autoría acabó con el retrato en la cámara de un banco, donde ha pasado, en un altillo, los últimos veinte años. Ayer, Marianito Goya ha vuelto a lucir en la sala central del Museo Goya de Ibercaja en Zaragoza. En la cartela vuelve a poner que es de Francisco de Goya. El acuerdo de los dueños con el museo zaragozano permite que el público vuelva a contemplar una de las grandes obras del pintor.

Marianito
Marianito

¿Por qué vivió este cuadro tan larga pesadilla? La historia es más kafkiana que goyesca y se resume así: cuando después de intentarlo durante años, porque estaba el primero de su lista de deseos, el Prado había cerrado su compra -en 1993- la entonces subdirectora, Manuela Mena, afirmó verbalmente en el Patronato del museo que iba a aprobar la operación que tenía algunas dudas sobre su autoría. Se desató la tormenta, a pesar de que era la única. Le encargaron un informe, que tardó dos años en entregar, para justificar su intuición. El Prado nunca lo hizo público. A pesar de ello, trascendió y en 2012 fue contestado con rotundidad por dos especialistas, Jesusa Vega y Julián Vidal, en un congreso científico.

«Estamos felices»

La compra se había detenido en 1996, y el cuadro, propiedad de la casa ducal de Alburquerque, salió del Prado con desino a una caja acorazada de un banco, como si toda su historia, documentada desde el último tercio del XIX, lo mismo que su consideración de obra maestra del retrato, hubieran sido un sueño. Como el Segismundo calderoniano, el niño que Goya pintó sobre la tabla de un mueble en tiempos de carestía pasó a vivir en unas mazmorras blindadas, alejado del mundo del arte.

Desde ayer puede volver a verse en el citado museo zaragozano. Su directora, Rosario Añaños, comentaba a ABC que lo han puesto en el lugar de honor, «nuestra sala Goya, dedicada a los cuadros del pintor en la coleccion de Ibercaja». ¿Qué autor figura en la cartela? «Francisco de Goya», responde Añaños con decisión. La directora conoce la polémica, pero el informe no se publicó y la respuesta de Vega y Vidal fue muy sonada. «Estamos al margen de todo eso y mantenemos buenas relaciones con el Prado. Pero hay Goyas controvertidos y nosotros estamos muy contentos del acuerdo con la familia Alburquerque que nos permite exponer este gran cuadro».

Altillo en los sótanos de una entidad bancaria donde «Marianito» ha estado 20 años encerrado
Altillo en los sótanos de una entidad bancaria donde «Marianito» ha estado 20 años encerrado - ABC

No se han planteado una compra, ya que la situación financiera no es favorable para una operación como esa. Pero lo cierto es que el acuerdo no tiene límite temporal. El público podrá encontrarse con Marianito Goya de ahora en adelante en ese museo. Lo corrobora a ABC Ioannes Osorio, el actual duque de Alburquerque: «Estamos felices porque preferimos que se vea a tenerlo en un banco. Y el museo Goya es muy buen sitio. Allí todo el mundo lo puede admirar».

Osorio confirma que resulta difícil pensar en una venta. Hace un año y medio los herederos exploraron la posibilidad de subastar el cuadro. Faltó el acuerdo entre los hermanos que tienen la propiedad en proindiviso. Tampoco es fácil que reciban una oferta que les convenga puesto que el cuadro sigue siendo inexportable por decisión del Ministerio de Cultura.

Por paradójico que pueda parecer sigue siendo un Bien de Interés Cultural. Si el Museo del Prado creía que no era de Goya, nunca solicitó un cambio en su protección dentro de la Junta de Exportación de Bienes Culturales, en la que tiene un puesto permanente.