David Bowie según María Hesse
David Bowie según María Hesse - ABC

María Hesse, la mujer que ilustró a Bowie y Frida Kahlo, llega al Museo ABC

La exposición «Tinta y sensibilidad» muestra el universo visual de la artista, que ha tenido un gran éxito con sus biografías ilustradas del músico y la pintora

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Los orígenes de «Tinta y sensibilidad», la muestra de María Hesse (Huelva, 1982) que se inaugura hoy en el Museo ABC, comenzó a gestarse cuando esta joven artista contaba con apenas seis años. A esa tierna edad cuenta su biografía que se hizo ilustradora, aunque sin saberlo. «Dibujaba como todos los niños. Sin embargo, en aquella época mi profesora contaba cuentos en clase de la Media Lunita y cada niño tenía que hacer un dibujo. Los otros alumnos dibujaban una casita, un arbolito... Y yo era la única que siempre dibujaba cosas que tenían relación con el relato que había contado. Ella fue la primera persona que habló con mi madre para contarle que esto estaba ocurriendo», narra Hesse.

A pesar de ese inicio precoz, no fue hasta entrar en la veintena cuando se inclinó por estudiar ilustración. «Fue gracias a Rébecca Dautremer. Hace cuatro años vine a una exposición de ella en el Museo ABC y ahora soy yo la que expongo en el mismo lugar. Para mí es un honor; es que no me lo creo, todavía lo estoy procesando», confiesa esta ilustradora acerca de la que es su primera muestra en un museo.

En «Tinta y sensibilidad» se recogen treinta piezas originales de sus tres libros «Frida Kahlo. Una biografía» (Lumen), «David Bowie. Una biografía» (Lumen) y «Mujercitas» (Alfaguara), así como de las mujeres que protagonizan una agenda de 2019 creada para dar visibilidad a personajes femeninos relevantes. «Están Amy Winehouse, Simone de Beauvoir, Patti Smith o Lili Elbe, la primera “trans” operada», relata Hesse. «Estoy de acuerdo con que mi obra sea calificada como feminista —continúa—; a través de ella reivindico cosas. Pero no todo mi trabajo es feminista, lo hay que no lanza ningún mensaje, como en el caso de Bowie».

María Hesse, en el Museo ABC
María Hesse, en el Museo ABC - Ignacio Gil

Esta biografía del Duque Blanco fue el segundo proyecto editorial importante, después de Frida, para María: «Fue un reto porque yo dibujo mujeres y aquí tenía que dibujar un hombre. Además, tenía que envejecer, cuando mis personajes parece que están como un poco atascados en el tiempo. La verdad es que salir de mi zona de confort me ha reportado cosas positivas».

El libro de la artista mexicana, publicado en 2016, supuso un antes y un después en la carrera de Hesse. Cuenta con quince ediciones y se ha publicado en doce países y en él, la ilustradora rescata el surrealismo y la sensibilidad de Khalo en forma de homenaje: «Es el libro hasta ahora más importante para mí. Ha funcionado muy bien y sigue funcionando muy bien. Aparte, documentarme sobre su vida y trabajarla ha sido muy bonito».

Por último, la exposición también muestra algunos originales de «Mujercitas», de Louisa May Alcott. «Me lo propuso la editorial, junto a “Orgullo y prejuicio”, de Jane Austen, y me pareció un regalo. Eran títulos que leía cuando era pequeña y me encantaban», relata Hesse. Al tratarse de un libro ilustrado de un texto de la literatura universal, sus dibujos se acercan a un trazo más clásico, de línea limpia, y en blanco y negro.

Frida Kahlo según María Hesse
Frida Kahlo según María Hesse - ABC

Sus ilustraciones, realizadas con gouache y tinta, respiran una ingenuidad y una sensibilidad en las que la realidad también se abre paso, sin estridencias, pero con una presencia incuestionable. ¿Cómo consigue el equilibrio entre ambos bandos? «Me sale solo porque, en realidad, yo soy muy así. Es un reflejo de mi personalidad. No es algo intencionado», contesta la ilustradora. En ese espejo de María que son sus dibujos también se refleja la intensidad con la que ella vive sus sentimientos bajo la forma de corazones de intenso color rojo. «Soy una persona muy emocional que somatiza todo (cuando estoy nerviosa me dan taquicardias). El corazón me parecía una forma metafórica directa de reflejar ese tipo de emociones. No solo los corazones, sino también esos pechos abiertos de los que salen plantas, animales... Es una forma de hablar de lo emocional».