A la derecha, la «Mona Lisa de Isleworth»; a la izquierda, la «Mona Lisa» expuesta en el Museo del Louvre
A la derecha, la «Mona Lisa de Isleworth»; a la izquierda, la «Mona Lisa» expuesta en el Museo del Louvre - ABC

Leonardo da Vinci podría haber pintado otra Gioconda

Durante decenios, hubo dudas sobre la atribución de la «Mona Lisa de Isleworth» al genio del Renacimiento, pero ahora la obra vuelve a estar de actualidad porque está en el centro de una inminente batalla legal sobre su propiedad

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Leonardo da Vinci podría haber pintado otra Gioconda. Se trata de la «Mona Lisa de Isleworth», que con sus cabellos lisos y oscuros y una enigmática sonrisa tiene una cierta semejanza con la pintura del Louvre. Para algunos historiadores del arte, se trataría de una versión precedente y no acabada del genio del Renacimiento. La habría pintado diez años antes de la Gioconda del museo parisino.

Pero otros expertos consideran que se trataría de una simple copia, que habría llegado a Inglaterra en 1778 y fue conservada en una mansión de Somerset, al sudeste de la isla, perteneciente a un coleccionista privado británico. Esta variante de la Gioconda tiene unas dimensiones ligeramente inferiores a la del Louvre y está pintada en tela. El retrato de Lisa Gherardini, la mujer de Francesco del Giocondo, conocido como «La Gioconda», es una pintura sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, realizada entre 1503 y 1519.

Larga historia

En 1914, el cuadro fue comprado por Hugh Blaker, artista y comerciante de arte que vivía en Isleworth, municipio al oeste de Londres. Este es el origen del título de «Mona Lisa de Isleworth». En 1962, el coleccionista de arte Henry Pulitzer se hizo con el cuadro. Para ello tuvo que vender varias propiedades. La tela fue conservada en la caja fuerte de un banco suizo, en Lausanne, y a la muerte de Pulitzer, en 1979, fue heredada por su mujer, Elizabeth Meyer. Cuando ésta falleció, en el año 2008, la «Mona Lisa de Isleworth» se puso a la venta y fue comprada por un consorcio internacional, cuyos miembros desean mantener el anonimato. El cuadro ha estado expuesto en diversas galerías, en particular en Singapur en el 2014 y dos años después en Shangai.

La atribución de esta obra a Leonardo ha suscitado un fuerte debate internacional durante decenios. Como a menudo ocurre con obras de alto valor en colecciones privadas, cuyos propietarios encargan informes e investigaciones para apoyar la autenticidad de una obra, esta segunda Gioconda ha sido objeto de estudios comparativos y pruebas científicas. No hay una conclusión unánime: algunos estudiosos de Leonardo le atribuyen esta Gioconda, pero otros expertos internacionales, como Martin Kemp, mantienen serias dudas.

Muchos millones en juego

Ahora resurge el debate sobre su autenticidad, porque el cuadro está en el centro de una inminente batalla legal sobre su propiedad. Todo el mundo está pendiente del resultado, pues la noticia ha tenido enorme repercusión al ser difundida por la cadena de televisión estadounidense CNN. En juego pueden estar muchos millones de dólares, porque cuando se habla de Leonardo la cotización de una obra se va a las estrellas. Baste recordar la venta del «Salvator Mundi», en el 2017, por poco más de 400 millones de euros en una subasta de Christie’s. Todo un récord, aunque se trata de una obra cuya atribución a Leonardo es todavía motivo de encendidos debates. Algunos piensan que el caso del «Salvator Mundi« podría repetirse ahora con la «Mona Lisa de Isleworth». En el mundo del arte, todo es posible.