Detalle de «Nature morte aux chandeliers», de Fernand Léger, robado en París en 2010
Detalle de «Nature morte aux chandeliers», de Fernand Léger, robado en París en 2010 - INTERPOL

Juzgan en Francia al Spiderman que robó en 2010 cinco de las obras de arte más buscadas

Vjeran Tomic confesó el espectacular robo de pinturas de Picasso, Matisse, Modigliani, Braque y Léger en el Museo de Arte Moderno de París

MADRIDActualizado:

Vjeran Tomic, el «hombre araña» que confesó el espectacular robo en 2010 de cinco obras de Pablo Picasso, Henri Matisse, Amedeo Modigliani, Georges Braque y Fernand Léger, del fondo del Museo de Arte Moderno de la ciudad de París, será juzgado a partir de hoy en Francia junto a dos de sus cómplices.

Las obras, valoradas en al menos unos 100 millones de euros, siguen en paradero desconocido. Tomic, un ladrón de 49 años con catorce condenas en su haber y conocido en su mundo como Spiderman por sustraer sin dificultad joyas y obras de arte de los pisos elevados de los mejores barrios de París, confesó el robo del museo tras su detención en 2011, pero nunca reveló quién se lo encargó. A su lado comparecen dos hombres, entre ellos uno de sus contactos regulares. Ambos están acusados de encubrimiento por el tribunal correccional de París.

«Pigeon aux petits pois», de Picasso
- «Pigeon aux petits pois», de Picasso

El robo de película se produjo durante la madrugada del 20 de mayo de 2010. A las 3,30 horas, la temperatura en el Museo de Arte Moderno de París cayó bruscamente. Un ventanal de plexiglas fue desatornillado y el candado de una reja cortado. Un hombre entró en el museo. Fue grabado en un vídeo de mala calidad, que no permitió identificarlo. La silueta pasó de una sala a otra, para detenerse delante de «Nature morte aux chandeliers», de Fernand Léger. El hombre arrancó la seguridad antirrobo del cuadro. Al ver que no se activaba ninguna alarma, el audaz ladrón continuó su paseo por el museo.

Tomic relató a los investigadores que no creyó poder llegar hasta «La Femme à l’éventail», de Amedeo Modigliani, pero la suerte le sonrió. Se animó a descolgar «Le Pigeon aux petits pois» de Pablo Picasso, «L’Olivier près de l’Estaque» de Georges Braque y «La Pastorale» de Henri Matisse, todas obras que «le gustaban».

La alcaldía de París, propietaria de los cuadros, estimó el botín en casi 100 millones de euros, aunque algunos expertos lo elevan a más de 200 millones.

Los tres guardias del museo no vieron nada aquella noche. Los detectores de movimiento fallaban desde hacía dos meses y las alarmas que debían activarse al romperse un vidrio estaban fuera de servicio. En resumen, «nada funcionaba», según uno de los agentes de seguridad.

Detalle de «La Pastorale» de Matisse
Detalle de «La Pastorale» de Matisse - INTERPOL

Una información anónima puso a la Policía tras la pista de Tomic, de 1,90 m de estatura, conocido por su habilidad para robar obras de arte. Una persona vio su silueta atlética merodeando alrededor del museo los días previos al robo. Su teléfono móvil, o el de uno de sus allegados, fue detectado en la zona cuando se produjo el robo. Las escuchas y la vigilancia permitieron reconstruir sus pasos tras el robo: su teléfono fue detectado cerca de una estación de trenes de París y posteriormente en un aparcamiento en el centro de la capital. Allí habría entregado las obras a un cómplice. Un segundo cómplice confesaría después que guardó las obras un tiempo, pero que se deshizo de ellas, tirándolas a la basura. Una versión que no convence a los investigadores.

Las obras son invendibles, ya que los artistas son muy conocidos y el robo tuvo mucha repercusión en la prensa, pero cuesta pensar que alguien pueda renunciar para siempre a la mirada de «La mujer del abanico» o a la paloma de Picasso.

Interpol difundió sin éxito a sus 188 países miembros las fotos y descripciones de las cinco obras, que siguen figurando entre las más buscadas.