El ábside de San Martín de Fuentidueña fue desmontado piedra a piedra y trasladado a Estados Unidos
El ábside de San Martín de Fuentidueña fue desmontado piedra a piedra y trasladado a Estados Unidos - INSTITUTO CERVANTES DE NUEVA YORK

La historia del ábside románico de San Martín de Fuentidueña que «viajó» de Segovia a Nueva York

El Instituto Cervantes de Nueva York abre un debate sobre las reconstrucciones arquitectónicas y los traslados de monumentos

Emili Serra (EFE)
NUEVA YORKActualizado:

Apartado de los famosos rascacielos, al norte de la isla de Manhattan se encuentra el ábside románico de San Martín de Fuentidueña, que en 1957 «viajó» desde Segovia hasta Nueva York y que desde hoy protagoniza una exposición que cuenta cómo se llevó a cabo su traslado y reconstrucción.

El hemiciclo, destacado elemento del patrimonio arquitectónico español en EE.UU., llegó a la Gran Manzana como «cesión permanente» del Museo del Prado al Museo Metropolitan, tal como cuenta la exposición inaugurada en el Instituto Cervantes de Nueva York y abierta al público hasta el próximo 10 de mayo.

El ábside de San Martín de Fuentidueña
El ábside de San Martín de Fuentidueña - MET

Uno de los comisarios de la muestra es el arquitecto español Luis Cortés Meseguer, que en una entrevista con Efe aseguró que uno de los objetivos de la exhibición es el de «abrir un debate sobre las reconstrucciones arquitectónicas y los traslados de monumentos».

«Este ábside está ahora en uno de los museos más prestigiosos del mundo, mientras que los restos de la iglesia siguen en un estado de ruina o abandono en España», explicó Cortés.

El experto puso en marcha este proyecto junto a los arquitectos Julián Esteban Chapapría, Rafael Marín Sánchez y Jorge Otero-Pailos, la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Columbia de Nueva York.

La exposición reproduce el ábside en una maqueta y también en formato virtual, y además incorpora planos que indican todas las piezas de la iglesia, imágenes y varias cintas audiovisuales del proceso de desmontaje, traslado y posterior reconstrucción por el arquitecto Alejandro Ferrant Vázquez.

«Ferrant fue una figura importantísima en la restauración arquitectónica en España», definió Cortés.

«Este ábside está ahora en uno de los museos más prestigiosos del mundo, mientras que los restos de la iglesia siguen en un estado de ruina o abandono en España» Luis Cortés Meseguer

La muestra, además, es un ejemplo del «gusto norteamericano por lo románico», según el arquitecto, y «ayuda a entender» por qué el museo neoyorquino dio tanta importancia a adquirir el ábside, así como otros elementos de la etapa medieval europea.

¿Recuperando patrimonio?

«No podemos rebobinar la historia y volver atrás, por lo que el debate está en ver si es factible restaurar o hacer distintas copias del patrimonio arquitectónico», insistió.

Según el arquitecto valenciano, aún no hay estudios respecto a la idoneidad de los traslados de este tipo de obras, por lo que no quiso posicionarse a favor o en contra del proceso, pero sí «generar una crítica arquitectónica».

«Cuando manipulamos arquitectura histórica, ¿estamos faltando a la obra de arte o recuperando patrimonio?», se preguntó Cortés, que aun así reconoció que este tipo de intercambios culturales entre países son «una puerta abierta"» entre pueblos.

La iglesia de San Martín de Fuentidueña, en ruinas
La iglesia de San Martín de Fuentidueña, en ruinas - WIKIPEDIA

La iglesia, de estilo románico, fue reconstruida en el museo de The Cloister (Los Claustros), ubicado a la orilla del río Hudson, donde también se encuentran otras cinco abadías francesas que forman una réplica de un monasterio medieval.

El desmontaje del ábside empezó a finales de 1957 en San Martín de Fuentidueña. Enumerando piedra por piedra, varios operarios desmontaron durante cerca de seis meses el ábside y guardaron las 284 toneladas de piedras en cientos de cajas que fueron trasladadas en un barco desde el puerto de Bilbao hasta Nueva York.

La reconstrucción terminó en 1961, y en junio de ese año la cúpula ya se anunció en portada de uno de los catálogos de arte del Metropolitan.