La guerra del cartel

El cartelismo soviético es famoso, pero el grafismo cubano no le va a la zaga. Con un origen gráfico en el expresionismo alemán de los años 20, y una notable variante en la vanguardia futurista

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El cartelismo soviético es famoso, pero el grafismo cubano no le va a la zaga. Con un origen gráfico en el expresionismo alemán de los años 20, y una notable variante en la vanguardia futurista italiana -como el movimiento «Futuristi Aeropittore di Guerra» de Italo Fasulo, Corrado Forlin y Verossi- el constructivismo como secuela de la foto y el montaje de Alexander Rodchenko, Sergei Senkin o El Lissitzki elevaron al máximo la combinación de arte y propaganda.

Pero pronto la limitación de acabar en el Gulag -como Piotr Golub en 1948, por un cartel que no gustó a Stalin- estrechó el horizonte expresivo en la URSS. El recorrido resulta aleccionador por cómo ha cambiado la mirada y, tantos carteles de la guerra civil, hoy repelen y serían considerados propaganda negativa, caso de «El socialismo forja» de Augusto (1937).

Ello no oculta que entre los 30 y los 50 las naciones se enfrentaron no sólo en la guerra sino en sus carteles. Aunque ahora parezca descubrirse la mentira política con toda indignación, la fundación alemana Peter Weiss intenta establecer en el mundo el Día de la Mentira Política, para recordar desde la «goebbelsiana» a la de Donald Rumsfeld, pasando por el silencio de Chechenia o la revolución cultural china, a cuyo lado los «hilillos del Prestige» quedan en simpática alegoría.