«Autorretrato» de Vincent van Gogh
«Autorretrato» de Vincent van Gogh - ABC

Van Gogh, el Greco y otros artistas que murieron en la pobreza

Ocho de los grandes exponentes del arte pictórico en la historia fallecieron entre delirios y miseria

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No es ningún secreto que el salario de un artista es muy bajo. Muchos de los grandes representantes de la historia del arte, ahora mundialmente famosos, pasaron sus últimos años sin apenas recibir un centavo.

Un estudio publicado por la revista «Creativity Research Journal» ha revelado que la química cerebral de los artistas se comporta de manera distinta. La dopamina, una sustancia que se relaciona con el sexo, las drogas y el juego, apenas se activa cuando saben que pueden obtener dinero. En cambio, y como contrapunto curioso del estudio, cuando saben que no van a poder tenerlo generan esta sustancia. Es decir: no se preocupan por tener dinero, pero cuando saben que no van a tenerlo se alteran.

Este podría ser el principal motivo por el cual artistas incomprendidos de todas las épocas y corrientes acabaron siendo pobres.

Entre ellos, los casos más curiosos, ya que ahora sus obras tienen un valor prácticamente incalculable, encontramos a a algunos de los nombres propios de la historia del arte: Van Gogh, Rembrandt, El Greco, Vermeer, Monet, Gauguin, Cézanne y Seurat.

1. Vincent van Gogh

«Autorretrato»
«Autorretrato» - ABC

Vincent van Gogh (1853–1890) fue un pintor holandés mentalmente inestable. Sus cuadros, grandes exponentes del postimpresionismo, marcaron el inicio de una profunda renovación artística a finales del siglo XIX. Las obras, famosas en el mundo entero, creadas con pinceladas puntillistas y líneas ondulantes, representan paisajes, naturalezas muertas y retratos. Algunos de los cuadros más famosos que pintó el artista, son: «Noche estrellada», «Campo de trigo con cipreses», «Los girasoles», «Terraza de café por la noche» o «Marina Les Saintes Maries de la Mer».

Aunque es considerado como uno de los pintores más influyentes de la historia, durante su vida solo vendió una obra, «El viñedo rojo». La pintora y coleccionista Anna Boch lo compró en una exposición de Bruselas por 400 francos.

Sus últimos años estuvieron marcados por fuertes crisis nerviosas, que agravaron su estado mental, y terminó siendo internado en un hospital psiquiátrico. Durante una de sus crisis, su gran amigo y compañero de profesión, Gauguin, le regaló un cuadro donde van Gogh se encontraba pintando «Girasoles». El artista vió reflejada su locura en el cuadro de su amigo y comenzó una pelea que terminó con la mutilación de su oreja, cortándosela él mismo con una cuchilla. Es en esta etapa de su vida donde abundan los autoretratos y podemos encontrar algunas de sus obras maestras.

2. Rembrandt

«Lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp»
«Lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp» - ABC

Rembrandt van Rijn (1606—1669) fue un pintor y grabador holandés considerado como el artista pictórico más talentoso y prolífico de Holanda.

Aunque fue uno de los principales partícipes del estilo barroco, no fue capaz de encasillar sus obras ni se acomodó a una corriente artística. Al contrario, era él quien lideraba tendencias, innvoba y cambiaba constantemente su forma de pintar.

Se le recuerda principalmente por sus magistrales retratos de grupo, alejados de convencionalismos. Su forma de usar la luz y la sombra, para atraer la atención a los sucesos y las figuras que representaba, le dan un aire drámatico a sus obras. Entre sus cuadros más famosos encontramos: «La ronda de noche», «El retorno del hijo pródigo», «La tormenta en el mar de Galilea», «El festin de Baltasar», «El rapto de Europa» «Lección de anatomía» o «La novia judía».

A pesar de ser un artista con gran talento y muy respetado, sus últimos años de vida los pasó en condiciones pésimas. Su gran amor, su amante y su hijo Titus, las tres personas más cercanas al artista, fallecieron. Y las deudas que contrajo el pintor le obligaron a vender su casa y el resto de sus posesiones. Murió en la miseria en 1669.

3. El Greco

«El caballero de la mano en el pecho»
«El caballero de la mano en el pecho» - ABC

Doménikos Theotokópoulos, más conocido como El Greco, nació en el año 1541 en la isla de Creta. Se caracteriza por sus figuras alargadas, carentes de solidez que evocan la espiritualidad. Además, utilizó una paleta de colores fríos que crearon un gran contraste con los rojos, azules y blancos; dotados de una extraña intensidad y nitidez.

La obra más admirada del El Greco es «El entierro del conde de Orgaz». Tras mudarse a Toledo, influido por el ambiente religioso de la época en la ciudad, se inspiró para crear pinturas como: «El caballero de la mano en el pecho», «Adoración de los pastores», «La expulsión de los mercaderes del Templo» o «El expolio». Durante sus últimos años pintó dos de sus cuadros más famosos: «Vista de Toledo» y «Laocoonte».

Su extravagante estilo de vida le situaba en un ambiente refinado, rodeado de los intelectuales de la época y gastando más de lo que ingresaba. Falleció en Toledo el 7 de abril de 1614, debido a una efermedad que contrajo a los 73 años. No dejó testamento.

4. Johannes Vermeer

«La joven de la perla»
«La joven de la perla» - ABC

Johannes Vermeer (1632—1675) fue un pintor holandés que creó un total de 45 obras, de las cuales solo 35 han sobrevivido al tiempo. Se caracterizan por el uso del azul y el amarillo y la «luz holandesa». «La joven de la perla» o «La lechera» son dos de los cuadros más famosos y más representativos del autor.

Aunque en la actualidad, el valor de sus cuadros es incalculable, Vermeer solo trabajaba por encargo y sus pinturas no fueron apreciadas hasta finales del siglo XIX.

Del pintor no se sabe gran cosa: fue un marchante de arte que se consideraba a sí mismo como algo más que un pintor, ganaba lo suficiente para mantener a su esposa y a sus once hijos, y murió sin causa aparente a los 43 años.

5. Claude Monet

Claude Monet posa junto a una pieza de su serie «Ninfeas»
Claude Monet posa junto a una pieza de su serie «Ninfeas» - EPA / FUNDACIÓN CLAUDE MONET

Claude Oscar Monet (1840—1926) fue un pintor francés conocido por ser una de las figuras clave del movimiento impresionista. Es más, fue uno de sus cuadros, «Impresión, sol naciente», el que otorgó el nombre a este movimiento artístico.

Todo su tiempo y su dinero lo invirtió en la creación de un jardín acuático del que surgieron algunas de las pinturas más representativas del artista. Como «Las Ninfeas: paisaje acuático» o «Nenúfares al atardecer», obras de gran formato presentadas en series y que el hombre actual podría llegar a considerar como abstractas.

En el año 1908 empezó a perder la vista. Tras la muerte de su hijo donó al gobierno francés la serie de «Nenúfares». En 1923 se sometió a una operación de cataratas y recuperó la vista. Al final de su vida sufrió una gran depresión que le llevó a destruir varias de sus obras.

6. Paul Gauguin

«En busca del paraíso»
«En busca del paraíso» - EFE

Paul Gauguin (1848—1903) fue un pintor post-impresionista francés que asentó las bases del arte moderno y pasó grandes penurias a lo largo de su vida.

Antes de dedicarse por completo a la pintura fue agente de bolsa hasta la crisis bursátil de 1882. A partir de ese momento, las deudas le obligan a emigrar a Panamá, ya que no encuentra clientes que compren sus cuadros.

Cayó gravemente enfermo en 1887 y se vio obligado a volver a París, donde conoció a Van Gogh. Al no llegase a entender mutuamente, se muda a Bretaña. Allí conoce a Emile Bernard que le influyó y cambió radicalmente su postura impresionista. El uso del color creando figuras planas sin apenas matizar y remarcando los contornos favoreció la creación de sus pinturas más representativas: «Mujeres en la playa», «Van Gogh pintando girasoles», «¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?» y «En busca del paraíso».

Gauguin pasó sus últimos años de vida en Tahití, y murió desesperado, enfermo, borracho y en soledad.

7. Paul Cézanne

«Los jugadores de cartas»
«Los jugadores de cartas» - ABC

Paul Cézanne (1839—1906) fue un pintor francés, uno de los principales representantes del impresionismo y postimpresionismo, precursor de la pintura cubista, además de ser considerado como el padre de la pintura moderna.

El pintor era extremadamente pobre y poco sociable. Durante su vida apenas expuso sus obras y expresó su admiración por los artistas contemporáneos más modernos de la época; como Picasso o Matisse.

Luchó por simplificar su arte, componiendo sus obras con pinceladas de colores que otorgan ese aspecto húmedo y «falto de definición». «Los jugadores de cartas», «Cebollas y botellas» o «El estanque» son algunas de sus obras más representativas.

8. Georges Seurat

«Un domingo en La Grande Jatte»
«Un domingo en La Grande Jatte» - INSTITUTO DE ARTE DE CHICAGO

Georges Pierre Seurat (1859—1891) fue un pintor francés, inventor del puntillismo (también llamado neo-impresionismo) y precursor de las técnicas de impresión a color.

Sus obras más destacadas las realizó pintando miles de puntos de colores puros: «Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte», «Un baño en Asnieres» o «El canal de Gavelinas».

En esa época el estudio del color en su obra no era bien valorada por los críticos de arte que evitaron a coleccionistas adquirir sus cuadros. Esta situación provocó que Seurat tuviera una situación económica delicada. Pero la precaria situación de misera no impidió que el artista perdise el tiempo en cuanto a relaciones personales y noches de borrachera. A los 31 años falleció de difteria, dejando su última obra, «El circo», inacabada.