Una visitante observa obras del fotógrafo argentino Humberto Rivas (1937-2009), en la exposición de la Fundación Mapfre
Una visitante observa obras del fotógrafo argentino Humberto Rivas (1937-2009), en la exposición de la Fundación Mapfre - EFE

La Fundación MAPFRE ofrece la retrospectiva más completa de Humberto Rivas

La muestra abarca toda la producción del fotógrafo desde los 70 hasta 2005, ensalzando su figura como una pieza clave dentro la renovación del lenguaje fotográfico en España

MadridActualizado:

La Fundación MAPFRE ha presentado su exposición sobre el artista argentino Humberto Rivas, una mirada retrospectiva a toda su obra. Esta muestra pretende ensalzar la figura del autor como pieza clave dentro de la fotografía española y de la renovación del lenguaje fotográfico que brindó a esta disciplina. La exposición estará disponible desde el 21 de septiembre hasta el 5 de enero de 2019.

Se trata de un proyecto que ha durado casi 3 años, que abarca toda la producción de Rivas desde los 70 hasta 2005, agrupando las más de 180 obras y material de archivo en cuatro bloques diferenciados: Norte (Argentina), Barcelona, Inicio del Color y Proyecto de Vida.

Pablo Jiménez Burillo, director del Área de Cultura de la institución, subraya la importancia de la obra de Rivas, que ofreció «una manera diferente de ver la fotografía». Además, el autor fue uno de los principales impulsores de la consideración de la fotografía no sólo como una herramienta, sino también como una forma de arte. «Fue uno de los que estuvo detrás del nacimiento de la primavera fotográfica en Barcelona», afirma Jiménez Burrillo.

La muestra cuenta con un gran número de obras y documentos, en su mayoría procedentes del Archivo Humberto Rivas (Barcelona), pero también de las principales colecciones y museos que albergan trabajos de este artista. Esta gran colaboración ha permitido mostrar documentos nunca vistos, como dibujos y pinturas, que descubren «a un fotógrafo excepcional». Cuenta además con el cortometraje inédito en Europa «Los unos y los otros», que enriquece aún más a esta exposición, superando a la realizada hace casi una década en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

El comisario de la exposición, Pep Benlloch, explica cómo la muestra nos adentra en su método, «en su curiosa forma de trabajar con los modelos». Gente que veía en las calles y con los que trataba de crear un vínculo casi de amistad, para después invitarlos a ser retratados por su cámara. Se palpa la intensidad de su trabajo en cada obra, con largos posados para conseguir aquello que quería de sus fotografiados, su manera delicada de introducir el color, a veces incluso «haciéndonos dudar de nuestros ojos». Benlloch destaca «su forma de enriquecer los grises, las gamas de negros», que permiten ver que detrás de aquellas imágenes hay una persona culta.

«Él siempre seleccionó lo que quería que viésemos», explica el comisario. Buscaba en los protagonistas de sus retratos aquello que ocultaban al resto, casi siempre acompañados de fondos negros y una luz dura. Sus paisajes están protagonizados casi en su mayoría por esquinas de edificios, tiendas cerradas e inmuebles casi en ruinas, mostrando un interior algo trágico en las imágenes.

La riqueza de su trabajo se debe en parte a su relación con el resto de disciplinas artísticas, como el dibujo, la pintura y el cine, para luego sumar a ese bagaje los temas y el enfoque de la fotografía, construyendo su manera única de entender el arte.