Diego Rivera (izq.) y Frida Kahlo (dcha.)
Diego Rivera (izq.) y Frida Kahlo (dcha.) - ABC

Frida Kahlo y Diego Rivera: dos bodas y una larga «luna de hiel» por Estados Unidos y México

La pintora mexicana murió hace 65 años, un 13 de julio de 1954, en su «Casa Azul» de la ciudad de México

El matrimonio, que se divorció en 1939, viajó y vivió en numerosas ciudades por el trabajo de muralista de él. Sin embargo, regresaron a México por la añoranza de la pintora

MadridActualizado:

A propósito de la película biográfica «Rodin», sobre el escultor francés, su director Jacques Doillon contaba a ABC hace un año que no quería presentar a Auguste Rodin y a su pupila y amante Camille Claudel «como si fuera un combate». Lo interesante –decía– es que durante «diez años trabajaron juntos y se amaron». Una reflexión que bien podría aplicarse al tumultuoso matrimonio de la pintora Frida Kahlo –hoy se cumplen 65 años de su fallecimiento– y el muralista Diego Rivera, quienes llegaron a pasar por la vicaría dos veces en 1929 y 1940. Se pelearon, pero también se amaron y trabajaron juntos.

La relación de «el elefante y la paloma» ( así se referían a ellos los padres de Kahlo por su tamaño y aspecto) es casi igual de popular que el trabajo artístico de ambos, que a su vez arroja información de alcoba. El fatal accidente de autobús que sufrió Kahlo en 1925 –cuya fractura de pelvis y desplazamiento de vértebras la postró en la cama durante tres meses, y le causó dolor toda su vida– tuvo, sin embargo, una consecuencia «feliz»: conocer a su futuro marido.

Instantánea del matrimonio en 1934
Instantánea del matrimonio en 1934 - ABC

Tras casi dos años de recuperación, la pintora retomó su vida social y se unió al Partido Comunista Mexicano, donde conoció a la fotógrafa Tina Modotti. Corría 1928 cuando la artista de 21 años conoció «oficialmente» a Rivera en una fiesta organizada por la fotógrafa, pues años antes, siendo ella todavía menor de edad, le conoció mientras dibujaba un mural en su colegio. Casualmente, 21 eran los años de diferencia entre Kahlo (1907) y Rivera (1886). Poco tardó ella en pedirle veredicto sobre su talento, mostrándole sus primeras pinturas; aquello derivó en un matrimonio (1929) a pesar de la negativa de su madre. Aquel mismo año, la pareja se mudó a Cuernavaca, la capital del Estado de Morelos (México), con motivo del trabajo de Rivera, que tenía por encargo pintar los murales del Palacio de Cortés.

Ruta USA

El siguiente destino del matrimonio fue San Francisco (Estados Unidos), en 1930, donde Rivera encontró de nuevo trabajo como muralista y Kahlo, a uno de sus amantes: el fotógrafo Nickolas Muray. Tras regresar a México durante el verano de 1931, ese mismo año se dirigieron a Nueva York donde él exponía una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno (MoMa); ya en 1932 se desplazaron a la industrial Detroit nuevamente por los encargos a él como muralista. No fue el mejor momento de la vida de Kahlo, disgustada por el capitalismo y el antisemitismo de algunos de sus habitantes, y por su propio embarazo y posterior aborto espontáneo. Los últimos trabajos de Rivera en Estados Unidos le llevaron de nuevo a Nueva York, pero a finales de 1933 el matrimonio regresó a México debido a la añoranza de Kahlo.

La casa azul

Fue en la ciudad de México donde la pareja instaló su nueva casa, dividida en dos partes y unida por un puente. La parte de Kahlo estaba pintada de azul, mientras que la de su marido, de rosa y blanco. Fue durante esta época cuando ambos tuvieron relaciones extramaritales, siendo el romance entre Rivera y la hermana de Kahlo, Cristina, el detonante de que la pintora abandonase el hogar conyugal para luego regresar en 1935. En esa década, entre 1937 y 1939, León Trotsky y su mujer, Natalia Sedova, vivieron en la ahora conocida «La casa azul», escenario del brevísimo romance entre el líder soviético y la mismísima Kahlo.

Tras viajar a París y Nueva York por motivos personales y profesionales, Kahlo regresó a México donde le esperaba el divorcio, que se hizo realidad en 1939. Aquella nueva independencia derivó en la producción de muchas de sus obras más célebres como «Las dos Fridas» (1939), «Autorretrato con pelo corto» (1940), «La mesa herida» (1940) y «Autorretrato con Collar de Espinas»(1940), e incluso contó con tres exposiciones en Ciudad de México, San Francisco y Nueva York.

Diego Rivera y Frida Kahlo en el Hospital ABC de ciudad de México
Diego Rivera y Frida Kahlo en el Hospital ABC de ciudad de México - Juan Guzmán

La reconciliación de Kahlo y Rivera se produjo en 1940 en la ciudad de San Francisco; a finales de aquel año se volvieron a casar y regresaron a México; ambos mantuvieron sus respectivas «canitas al aire» hasta que la enfermedad «encerró» a la pintora en su Casa Azul, donde murió (o se suicidó, decían las malas lenguas) el 13 de julio de 1954. Aquel mismo día, durante la tarde, ella le había dado un regalo de aniversario (de su primer matrimonio) con un mes de antelación. Él murió tres años después.