Una multitud visita la impresionante estatua de Frida Kahlo recostada sobre la cama en la muestra «Los Colores de Frida Kahlo» en el Zócalo, la plaza central de Ciudad de México el pasado 6 de julio de 2019
Una multitud visita la impresionante estatua de Frida Kahlo recostada sobre la cama en la muestra «Los Colores de Frida Kahlo» en el Zócalo, la plaza central de Ciudad de México el pasado 6 de julio de 2019 - Reuters/Luis Cortes

Frida Kahlo, el icono pop favorito de México

Con motivo del 112 aniversario de su nacimiento, se ha colocado una escultura de doce metros de la artista postrada en su cama en la plaza central de la capital mexicana

Corresponsal en Ciudad de MéxicoActualizado:

Es imposible visitar México y no cruzar la mirada con Frida Kahlo. Puede estar estampada en un bolso y unas bailarinas, o ilustrando algún cartel publicitario o ser parte de grafiti; allá donde se mire siempre aparece ella con su cabeza repleta de coloridas flores, ligero bigote y poblado entrecejo recordando a los mexicanos que aún hoy, 112 años desde su nacimiento, es la artista plástica más célebre del país mesoamericano. De hecho, es la pintora latinoamericana más internacional.

Frida Kahlo (1907-1954) es el icono pop favorito de México y uno de sus símbolos más reconocibles en el mundo. Y es que Frida ha gozado en muerte del reconocimiento que no obtuvo en vida. Eclipsada siempre por su marido, el genial pintor Diego Rivera (1886-1957), las obras de la artista quedaron en un segundo plano ante los colosales murales que ideaba Rivera y que todavía se pueden ver en varios edificios públicos. Los enormes murales del pintor aún se encuentran en varios reconocidos edificios como el Palacio de Bellas Artes o el Estadio Olímpico Universitario.

Frida Kahlo
Frida Kahlo - ABC

Pero es Frida quien póstumamente cautiva a los visitantes que llegan a Ciudad de México. Tal es la fiebre por la artista, que el Museo Frida Kahlo es uno de los pocos de la capital donde hay que esperar durante horas para poder visitarlo. Y es que en un paseo de fin de semana por el barrio Coyoacán es obligatorio pasar por la Casa Azul, antiguo hogar de la pareja reconvertido ahora en museo y que es fácilmente reconocible por dos factores: es «azul» y siempre se encuentra rodeada por una larga fila de mexicanos y extranjeros que desean ver obras como «Viva la Vida» (1954), «Frida y la cesárea» (1931), «Retrato de mi padre Wilhem Kahlo» (1952), o «Mi Familia» (1949).

La voz de Frida

Son 112 años desde que nació la pintora y sigue muy viva. Recientemente, México descubrió un archivo sonoro que podría ser el único registro de la voz de la pintora recitando un poema en el que se describe a Diego Rivera. «Es un niño grandote, inmenso, de cara amable y mirada triste», dice supuestamente Frida en un registro de apenas 1:29 minutos. Con gran ilusión, los medios mexicanos aplaudieron la grabación publicada por la Fonoteca Nacional, ya que es la primera vez que se podía saber cómo sonaba Frida Kahlo. Pero la alegría inicial se convirtió en polémica después de que una actriz de doblaje aseguró que es ella la que habla y no la voz de la artista.

Fotograma de la película «Coco» en la que sale Frida Kahlo
Fotograma de la película «Coco» en la que sale Frida Kahlo - Pixar

Sea Frida o no, la alta expectación que ha generado el documento sonoro evidencia la elevada relevancia que todavía tiene la pintora en la cultura mexicana. Su reconocimiento global como icono de México es de tal calado, que en 2017 Pixar introdujo a Frida como uno de sus personajes en su película «Coco», un filme alrededor de la tradición mexicana de Día de Muertos. De hecho, Frida es el único personaje real que es interpretado en la película: ni Rivera, ni David Alfaro Siqueiros; hecho que ejemplifica su dimensión global como el mayor icono pop de México que ha adquirido.

Y para celebrar los 112 años del natalicio de su artista más internacional, la Ciudad de México ha montado la exposición «Los Colores de Frida» en el Zócalo, la plaza central de la capital. En este lugar privilegiado, la muestra incluye una escultura de 12 metros de la artista postrada en su cama, además de múltiples referencias a la cultura mexicana como 32 cuadros relacionados a su obra y coloridos cráneos gigantes. Y es que, aunque no rimen, mexicanidad y Frida Kahlo son dos términos que siempre van de la mano.