Espacio Mínimo presentará en ARCO un «stand» virtual

Sólo contendrá información de las obras de arte, que se exhibirán en un espacio anexo de la galería

MADRID Actualizado:

Poco a poco se van conociendo proyectos de la próxima edición de ARCO. Uno de los más novedosos, y de los que más dará que hablar, es la innovadora y arriesgada propuesta de «stand» de la galería Espacio Mínimo.

«Cada año nos planteamos que nuestra participación en la feria –en esta y en otras- sea, en lo posible, distinta, aunque el formato de las ferias restringen bastante esta posibilidad. Este año hemos querido ir más allá y “transgredir” en cierto modo esas restricciones», dicen en una nota Pepe Martínez Calvo y Luis Valverde, responsables de la galería.

«No es una decisión tomada a la ligera o que pretenda simplemente epatar. Ha sido muy medida y meditada, sopesando de antemano el riesgo que conlleva, el mismo que siempre hemos creído que tenemos que tomar para defender nuestras propuestas sin caer en el hastío o la complacencia, y que nos da la energía y la ilusión para seguir en este oficio».

La original propuesta consiste en que este año tendrán en ARCO un «stand» virtual donde, en el lugar de las obras de los artistas, sólo habrá información sobre ellas. Las obras reales se expondrán en el espacio anexo de la galería, en la calle Doctor Fourquet de Madrid, convertido de esta forma en el auténtico «stand». Con ello Espacio Mínimo quiere aprovechar su participación en ARCO para «reflexionar sobre el auténtico papel de las galerías de arte y la deriva del significado de las ferias de arte contemporáneo mediante una propuesta novedosa y provocadora para el "stand" con el que participará en esta edición».

Devolver su sentido esencial

«Esta traslación de la propuesta de la galería fuera del espacio expositivo habitual delimitado por la feria tiene como objetivo insistir en la formación de la mirada con respecto a las obras de arte contemporáneo y devolver a las galerías su sentido más esencial, al margen del comercial: el de ser espacios expositivos en los que mostrar proyectos artísticos específicos», explican los galeristas.

«Hace poco nos comentaba un coleccionista que ya no visitaba galerías, y justificaba su decisión afirmando que con asistir a una feria tenía la posibilidad de ver todo el arte que le interesaba al mismo tiempo», añaden los responsables de la galería. «Aunque el planteamiento puede parecer acertado desde un punto de vista práctico, creemos que es, en realidad, engañoso porque una feria puede ser el mejor sitio para comprar y vender arte, pero el peor para exponerlo y contemplarlo», aseguran.

Espacio Mínimo pretende «reflexionar sobre el posible riesgo de pérdida del significado inicial de las ferias de arte, que no es otro que fomentar el coleccionismo, la promoción de los artistas y propiciar contactos sociales que permitan dinamizar las transacciones para facilitar la compra-venta de obras.

En muchos casos, esa función primaria en el mercado del arte es sustituida por la de ser un mero escaparate de la imagen del mercado del arte, convirtiéndose las ferias en el escenario donde se representa la ceremonia de la confusión y se consagra la perversión de la mirada, celebrando la apoteosis de lo artístico en detrimento del arte. Utilizando la feria como plataforma de difusión para la promoción, el contacto y la venta de obras de los artistas representados y la galería como espacio expositivo de esas obras, intentamos evitar la contaminación aludida y devolver a ambas, la galería y la feria -y a las obras de arte, en definitiva- su auténtico significado».

Una sola pieza real

Como los Países Bajos es el invitado este año en la feria, y su director, Carlos Urroz, propuso a todas las galerías que trataran de focalizar la atención en el trabajo de un artista, Espacio Mínimo ha elegido al holandés Erwin Olaf. Será suya la única pieza real que se exhiba en el «stand» de la galería en ARCO: su último trabajo, «The Keyhole», una instalación formada por dos vídeos proyectados en el interior de un espacio cerrado por dos puertas, y que sólo podrán verse a través del ojo de sus cerraduras.