ABCEnrique Herreros, montañero apasionado, en el Naranjo de Bulnes

Enrique Herreros, cien años de humor, ilustración... y también lo mejor del cine

T. D.
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MADRID. ¿Cómo celebrar tan redondo cumpleaños póstumo si todo el mundo sabe, por ejemplo, que Enrique Herreros (Madrid, calle de SanAndrés, 29 de diciembre de 1903), era un montañero tan enamorado que se dejó la piel en los Picos de Europa un aciago 18 de septiembre de 1978? ¿Qué añadir a su faceta de grabador, caricaturista, dibujante y gran ilustrador por partida triple del Quijote si aquí está Mingote para señalar las virtudes de su obra y recordar su paso por «La codorniz»? ¿Qué decir, si están de actualidad un recientísimo libro que ilustra su aterrizaje en la mejor cultura nipona («35 estampas eróticas japonesas», Edaf), y otro volumen por aparecer, «España de mis humores»? Pues sí, a lo mejor alguien tiene algo que decir de un Enrique Herreros quizá menos conocido por el público actual como lo fue el cineasta.

Nati Mistral, quien abre a ABC su camerino del teatro La Latina -donde representa en compañía de Concha Velasco y Francisco Valladares la «Inés desabrochada» de Antonio Gala-, le recuerda como director de cine. «Yo tenía dieciséis años y recibía clases de canto con García Leoz. Corría el año 1946 y Enrique Herreros buscaba una chiquita joven que se pareciera a Juanita Reina para una película que iba a hacer. Mi maestro me recomendó diciéndole que yo tenía cualidades y que era muy mona, con la esperanza de que me diera un papelito. Y me lo dio, claro que me lo dio, fui la protagonista de «María Fernanda, la Jerezana»».

No llegaba Herreros a la pantalla grande como un bisoño aspirante a la gloria, sino como un conocedor que había lanzado a René Clair en España a través de Filmófono (cine Palacio de la Música) y que ya había realizado dos cortometrajes: «Un mundo olvidado: La Pedriza» y «Al pie del Almanzor». «Era estupendo en el plató -insiste Nati Mistral-, un hombre encantador. Dibujaba la película en el guión, plano por plano, como ahora se hace en los «story-board». Conmigo se portaba divinamente. Yo era una chiquilla y, claro, a las cinco quería merendar. «¿Merendar? -se preguntaba él en alto, con una voz profunda. «Las artistas no comen» -se contestaba-. «Ya, ella lo que queriere es merendar... ¡Merendar!» -repetía como un eco y luego nos echábamos a reír. Era un gran ser humano, no como ahora, con toda esta fastuosidad. Él decía: «Yo paso por la vida como si no quisiera irritar a los dioses»». Nati Mistral aún protagonizaría para Herreros su segundo largometraje, «La muralla feliz», donde también trabajó Fernando Fernán Gómez, «quien debería hablar de ello, porque Herreros era -afirma sin dudarlo la gran actriz- algo así como el Frank Capra español».