Cuando el Museo del Prado abrió sucursales de pueblo en pueblo

TULIO DEMICHELIMADRID. Fue una de las propuestas más trascendentales del regeneracionismo español de finales del siglo XIX, la extensión y mejora de la calidad de la enseñanza en el campo; el

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

TULIO DEMICHELI

MADRID. Fue una de las propuestas más trascendentales del regeneracionismo español de finales del siglo XIX, la extensión y mejora de la calidad de la enseñanza en el campo; el acercamiento de las artes, la música y el teatro a las áreas rurales y la promoción de la lectura mediante bibliotecas escolares. También fue uno de los ejes de la fundamental acción de los krausistas y de la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos y otros intelectuales liberales en 1876 como baluarte de la libertad de enseñanza, tras haber sido expulsados de la Universidad por no haber querido someterse a la Iglesia católica al producirse la Restauración.

Una larga trayectoria que tiene importantes hitos durante los primeros treinta años del siglo XX con la fundación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes; la de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas , que dirigirá Ramón y Cajal, o la de la Residencia de Estudiantes, que gozaron siempre del apoyo de Alfonso XIII, aunque no de la Dictadura de Primo de Rivera, durante la cual el institucionismo pasó por sus peores momentos. El Rey, buen amigo de Jiménez Fraud y visitante asiduo de la Residencia de Estudiantes que éste dirigía, incluso acompañará a Gregorio Marañón en su segunda visita a Las Hurdes.

Misiones ambulantes

En fin, la historia de las «misiones ambulantes» se remonta a 1881 cuando Giner de los Ríos pide su creación durante el Congreso Pedagógico Nacional. En 1899, Joaquín Costa, muy próximo a las ideas educativas de la ILE, propone llevar a los mejores maestros a las escuelas rurales y de proporcionarles apoyo a través de personas que «a modo de misioneros» recorran las escuelas. En 1911, se crea la Dirección General de Primera Enseñanza y su titular, el historiador Rafael Altamira, anuncia poco después que tanto los bibliotecas escolares como las «misiones ambulantes» se han empezado a ensayar. Al año siguiente, por primera vez se consigna en el presupuesto ministerial una partida económica para sufragar estas misiones pedagógicas.

Tras el fallecimiento de Giner de los Ríos, en 1915, Manuel Bartolomé Cossío le sustituye al frente de la ILE y funda, en 1916, la fundación que lleva el nombre de su predecesor. En 1922, Cossío propone al Consejo de Instrucción Pública que establezcan «misiones ambulantes de los mejores maestros, empezando por las localidades más necesitadas, para llevar animación espiritual al pueblo, para fomentar y mantener la vocación y la cultura de los demás maestros».

Un mes antes de la proclamación de la II República, el 14 de marzo, se nombra una comisión ministerial para organizar y dirigir una misión pedagógica que no llega a realizarse por el cambio de Régimen, aunque de inmediato se funda, el 29 de mayo de 1931, el Patronato de Misiones Pedagógicas, que tendrá una actividad frenética de extensión cultural por toda España durante la República y la guerra civil, y en la que participarán estudiantes, artistas e intelectauales de primera fila.

El artículo tercero de su decreto fundacional establecía como finalidad el fomento de la cultura general, la orientación pedagógica de las escuelas y la educación ciudadana de las poblaciones rurales, para la que se distribuirán bibliotecas en las aldeas, se organizarán cursos para maestros y reuniones de afirmación de los principios democráticos, así como actividades de animación y extensión cultural, como exposiciones de pintura, conciertos musicales, audiciones fonográficas, proyecciones cinematográficas y representaciones de teatro y guiñol. Se pretendía que el campo sintiera el aliento del progreso y que pudiera «disfrutar de las ventajas y goces reservados a los núcleos urbanos». Fue un gran proyecto.

Durante la presentación a la prensa, el comisario de la exposición, Eugenio Otero, profesor de Historia de la Educación de la Universidad de Santiago de Compostela, señaló que las Misiones Pedagógicas no tuvieron intencionalidad de adoctrinamiento ideológico, pues «sólo pretendían que la gente se divirtiera con la cultura». Por su parte, la vicecomisaria, Maria García, aseguró que en esta muestra reviven «pequeñas historias personales de más de quinientos misioneros que creyeron en la fuerza de la educación y la cultura, con independencia de sus ideas políticas».

Por último, José García Velasco, actual presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, señaló entre las joyas de la muestra las innumerables fotografías originales, en su mayoría inéditas, que se exhiben en los expositores del Cuartel del Conde Duque; fotografías que proceden de los álbumes de las Misiones Pedagógicas y que se exhiben en sus hojas orginales por estar pegadas a ellas.