Un bargueño de Felipe V (a la izquierda) y una mesa de María Antonieta
Un bargueño de Felipe V (a la izquierda) y una mesa de María Antonieta - Christie's

Christie'sLos tesoros de los Rothschild, a subasta en Londres

Se trata de una colección única, con muebles de Felipe V y María Antonieta, entre muchos otros

Juan Carlos Delgado
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Dice Charles Cator, vicepresidente de Christie’s, que «el nombre Rothschild es sinónimo de coleccionismo al más alto nivel». No es para menos: la familia desarrolló a lo largo de generaciones un gusto exquisito por el arte y la ornamentación, que hoy se traduce en un surtido repertorio de obras y objetos de valor difícilmente calculable. Parte de ese legado saldrá a subasta el 4 de julio en la sede de Christie’s en Londres, en una cita que se antoja histórica y en el que las estimaciones de precios de las piezas oscilan entre los 11.000 euros y los 2,8 millones. Casi nada.

Según los datos de Christie’s, serán unos 57 lotes los que salgan a subasta, todos pertenecientes a la ilustre familia, muchos de ellos del célebre barón Gustave de Rothschild, que estaban guardados en sus «magníficas residencias». Hablamos de obras del Renacimiento, del Barroco y de la Ilustración que, juntas, son una buena muestra del «goût Rothschild» que tanta influencia tuvo en el interiorismo europeo y norteamericano del siglo XIX.

En la colección hay joyas históricas, como dos de los cuatro bargueños que el célebre maestro flamenco Hendrick van Soest, uno de los ebanistas más prestigiosos de Flandes, hizo para Felipe V con motivo de la celebración del Tratado de Utrecht, que puso fin a la Guerra de Sucesión española, y que podrían alcanzar los 2,8 millones en subasta. También una mesa de caoba estilo Luis XVI encargada por María Antonieta, probablemente para el Petit Trianon (su «pequeño» palacio en Versalles), que podría superar el millón de euros. O un reloj de sol que se cree que fue encargado por Luis XV.

Una de las piezas más curiosas de la cita es un cofre de cristal de roca hecho en Venecia entre finales del siglo XVI y principios del XVII. ¿El motivo? Que estos cofres estaban pensados para albergar ropa de bebé bendecida por el mismísimo Papa. Se cree que el objeto perteneció al novelista gótico William Beckford y que, antes, había pasado por las manos de Pablo V. Y no es la única joya que viene de Venecia. También hay un conjunto de diez placas de esmalte policromado del siglo XV de Leonard Limousin que se cree que decoraron una iglesia veneciana hoy desaparecida.

No es la primera subasta que Christie’s organiza con los teosoros de los Rothschild. Ya en 1999, y a petición de los barones Nathaniel y Albert von Rothschild, salió a la venta una colección en la que destacó una cómoda del ebanista alemán Jean-Henri Riesener, que se colocó por la friolera de más de siete millones de libras. La de ahora se define como «una oportunidad sin precedentes para coleccionistas e instituciones». «Esta subasta es una celebración de conocimiento y coleccionismo apasionado, y estamos muy orgullosos de que nos hayan encomendado estas obras maestras», sentencia Cator.