El Museo ABC se suma al X aniversario de la muerte de Eduardo Chillida
Cartel realizado por Chillida para los Juegos Olímpicos de Múnich - ABC

El Museo ABC se suma al X aniversario de la muerte de Eduardo Chillida

Una muestra, que hoy se abre al público, desvela su faceta menos conocida como ilustrador y diseñador gráfico

madrid Actualizado:

Hace diez años que murió uno de los artistas más grandes que ha dado el siglo XX en España: Eduardo Chillida (1924-2002). Para conmemorar este aniversario se está celebrando a lo largo de todo el año un amplio programa de actividades no solo en España, sino en todo el mundo. Hace unos días tuvo lugar un emotivo homenaje en los jardines de la Cancillería Federal alemana ante su escultura «Berlín», y acaba de abrirse una exposición en el Instituto Cervantes de Múnich. La relación del escultor vasco con Alemania fue muy estrecha. Allí se le admira y se le quiere mucho.

A partir de hoy se suma a los homenajes el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, que mostrará una de sus facetas menos conocidas, pero igualmente relevante en su carrera. Dedica una exposición al Chillida ilustrador y diseñador gráfico, que se inauguró ayer y hoy se abre al público. Su hijo Ignacio, que trabajó con él codo con codo desde los años setenta en su producción de obra gráfica, es el comisario de la muestra. Recuerda que la primera obra gráfica que hizo su padre fue una litografía, allá por 1959. La última, en 2000. Cuarenta años en los que defendió con uñas y dientes el grafismo, que transcurrió de forma paralela, tanto en el tiempo como en el planteamiento formal, con el resto de su trabajo.

Grabados, logotipos

Hizo, sobre todo, aguafuertes, pero al final de su vida se decantó por la litografía. Comenta Ignacio Chillida que su padre se enfadaba cuando a sus litografías les ponían un precio inferior que a sus aguafuertes: «Y no por el precio, que no le importaba nada, sino porque defendía todas las técnicas por igual». Da una idea de su intensa producción el catálogo razonado de su obra gráfica, que puede consultarse en la exposición, y que contiene unas 700 obras.

Una parte de la exposición está dedicada a sus logotipos, que veremos en el Museo ABC impresos sobre tela y enmarcados. Hizo muchos: para la Universidad del País Vasco, la Caja de Ahorros de Guipúzcoa, el Orfeón Donostiarra, Parques Nacionales... «Jamás cobró un duro por ninguno de ellos -advierte su hijo-. No quería que fuesen copias de sus esculturas. Siempre tuvo un gran interés por la obra pública, estaba muy comprometido con todo lo que había a su alrededor, por los problemas sociales, políticos...». El hecho de ser encargos, añade, no suponía para él ningún problema: «Siempre dijo que no podía trabajar sin libertad». Fue tan importante esta faceta en su carrera, que hasta ha continuado después de muerto. Se hizo el logotipo para la candidatura de San Sebastián 2016, capital europea de la cultura, partiendo de un dibujo de la ciudad realizado por Chillida.

Estarán igualmente presentes en el Museo ABC los carteles deportivos. Los hizo dedicados a los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972 (que pasaron a la Historia por la masacre de un ataque terrorista) y para el Mundial de fútbol en España en 1982. Y es que Eduardo Chillida no solo fue un gran deportista en su juventud, sino también un gran aficionado toda su vida. Recuerda su hijo Ignacio que «seguía todos los deportes, incluidas las carreras de coches. Cuando tuvo que abandonar el fútbol por la lesión en la rodilla se sintió muy triste. Nunca volvió después a un campo de fútbol, aunque continuó siendo seguidor de la Real Sociedad, equipo con el que jugó dos temporadas como portero antes de la lesión. Incluso hubo conversaciones con el Real Madrid». También hizo el cartel de los Juegos Olímpicos de Múnich. Mantuvo una excelente relación con Juan Antonio Samaranch. Cuelga una obra de Chillida en la sede del Comité Olímpico, en Lausana.

Los libros de artista ocupan también un papel destacado en la muestra. Hizo una veintena junto a intelectuales de la talla de Heidegger, Cioran, Jorge Guillén, Edmond Jabès... Se proyectarán en el Museo ABC dos audiovisuales. En uno, Ignacio Chillida explica precisamente el interés de su padre por los libros de artista: «Tuvo una estrecha vinculación con poetas, filósofos, músicos... Fue un autodidacta». Todo ello lo plasmaba después en su escultura. Es el caso de su pasión por Bach.

Carteles, libros de artista

Junto a la obra gráfica (hay tres litografías dedicadas a la Cruz Roja), los logotipos y los libros de artista, también se exhiben tarjetas, invitaciones de boda, portadas de libros, medallas, etiquetas de vino y hasta su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1994. Nada le fue ajeno a este artista tan versátil. Asimismo cuelgan carteles, donde se muestra su compromiso social: «Jornadas de Medio Ambiente», «Tolerancia», «Para el hombre por los derechos humanos», «Universidad internacional por la paz»...

En noviembre le dedicarán un homenaje a Chillida la Universidad Complutense y La Casa Encendida. El mejor broche del X aniversario sería la noticia de la reapertura de Chillida-Leku. ¿Cómo va este asunto? ¿Alguna novedad? «No -dice su hijo Ignacio-. Lo último fue la visita del ministro de Cultura. Creo que se ha hablado mucho y mal de este tema. Espero que el Gobierno español y el nuevo Gobierno vasco sean capaces de llegar a un acuerdo. De momento, el museo está abierto a todo aquel que tenga interés por visitarlo».