La cara oculta de las obras de arte

El artista brasileño Vik Muniz expone en el Museo Mauritshuis de La Haya los reversos de célebres cuadros

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  1. El trasero de las pinturas

    Desde ayer y hasta el 4 de septiembre, el Museo Mauritshuis de La Haya muestra una cara muy diferente de las obras de arte en la primera exposición de arte contemporáneo en la historia de la pinacoteca holandesa. «Vik Muniz: reverso» no desvela los anversos de célebres cuadros, como «La Gioconda», de Leonardo da Vinci; «Noche estrellada», de Van Gogh; o «La joven de la perla», de Vermeer, como sería lo lógico, sino su parte trasera, que nunca se ve pues está pegada a la pared.

    Para el artista brasileño Vik Muñiz, la parte posterior de cada pintura es única: los agujeros, los soportes de metal, las etiquetas y todas las marcas cuenta la historia de su pasado. A medida que pasan los años, las traseras de las pinturas sufren cambios. Sus nuevos propietarios dejan en ellas sus huellas.

    La parte posterior de las obras de arte revelan los materiales de los que están hechos los soportes -lienzo, tabla de madera, papel...- y muestran detalles de cualquier medida de seguridad tomada mientras que se han expuesto al público. Es, pues, el lado más íntimo de una obra maestra lo que Muñiz busca compartir con el visitante.

    Comenzó a fotografiar los reversos de pinturas famosas en 2002. En 2008 se hicieron copias en 3D, imitaciones perfectas de dichos reversos. Pudieron verse aquel año en la galería Sikkema, Jenkins & Co. de Nueva York. En aquella ocasión se presentó el reverso de obras como «Las señoritas de Aviñón», de Picasso; «La noche estrellada», de Van Gogh (ambas del MoMA) y «Mujer con un loro», de Renoir (Guggenheim de Nueva York). A ellos se han sumado otras obras como «La Gioconda», de Leonardo da Vinci, del Louvre.

    El Mauritshuis acaba de inaugurar una exposición donde se exhiben quince de estos reversos. De la colección del Mauritshuis se han escogido sus obras más famosas: «La joven de la perla» y «Vista de Delft», ambos de Vermeer; «El jilguero», de Carel Fabritius; o «La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp», de Rembrandt.

  2. «La Gioconda», de Leonardo da Vinci

    «La Gioconda», también conocida como «La Mona Lisa», es obra de Leonardo da Vinci y la pintura más célebre de la Historia del Arte. Fue adquirida por el Rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI y desde entonces es propiedad del Estado Francés. Se exhibe en el Museo del Louvre, el más visitado del mundo. Se cree que la modelo es Lisa Gherardini, esposa Francesco Bartolomeo de Giocondo. La fama de esta pintura no se basa únicamente en la técnica empleada o en su belleza, sino también en los misterios que la rodean. El 21 de agosto de 1911, un carpintero italiano, Vincenzo Peruggia (exempleado del Louvre) robó el cuadro. Se recuperó dos años y ciento once días después.

  3. «La joven de la perla», de Vermeer

    «La joven de la perla», también conocida como «La Mona Lisa del norte», es una de las obras maestras del pintor holandés Johannes Vermeer. Se halla en la colección del Museo Mauritshuis de La Haya. Tras su restauración en 1994, se realzó la belleza del lienzo. A.A. des Tombe compró la obra en una subasta en La Haya en 1881 por sólo dos florines y treinta céntimos. En ese momento, su estado de conservación era muy malo. Des Tombe murió sin herederos y donó éste y otros cuadros al Museo Mauritshuis en 1902. La escritora Tracy Chevalier escribió en 1999 una novela inspirada en el cuadro con el mismo nombre. A su vez, el libro sirvió de inspiración a una película protagonizada por Scarlett Johansson con Colin Firth en el papel del pintor de Delft.

  4. «La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp», de Rembrandt

    «La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp» fue pintado por Rembrandt en 1632. Se conserva en el Museo Mauritshuis de La Haya. Es el primer retrato de grupo pintado por el artista, que tenía entonces 26 años. Fue un encargo del potente gremio de los cirujanos, de los cuales Tulp, famoso médico de Ámsterdam, era un representante eminente. En 1828 se decidió la venta pública de este cuadro en favor de la caja de las viudas de cirujanos. El rey Guillermo I impidió su venta y ordenó comprar esta obra maestra para su «gabinete real de pinturas».

  5. «El jilguero», de Carel Fabritius

    Carel Fabritius, pintor holandés nacido en Midden-Beemster el 27 de febrero de 1622 y fallecido el 12 de octubre de 1654 en Delft, fue discípulo de Rembrandt y maestro de Vermeer. Trabajó en Delft y Ámsterdam, desarrollando una pintura luminosa de contrastados efectos cromáticos. Especialmente famoso es «El jilguero» (Museo Mauritshuis de La Haya), al que Donna Tartt dedicó una novela que se ha convertido en un best seller.

  6. «La noche estrellada», de Van Gogh

    «La noche estrellada» es una obra maestra de Vincent van Gogh. El cuadro muestra la vista exterior durante la noche desde la ventana del cuarto del sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, donde se recluyó hacia el final de su vida. Sin embargo, la obra fue pintada durante el día, de memoria. Data de mediados de 1889, trece meses antes de la muerte de van Gogh. Desde 1941 forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

  7. «Vista de Delft», de Vermeer

    «Vista de Delft» es una obra del pintor holandés Johannes Vermeer. Fue pintado hacia 1660-1661. Se conserva en el Museo Mauritshuis de La Haya. Cuando Vermeer pintó este famoso lienzo, ya era tradicional pintar vistas de ciudades. La ciudad que se puede admirar en este cuadro no es un perfil de un municipio, sino una representación idealizada de Delft, con sus características principales simplificadas y luego encajadas en el marco de una bahía. Domina el cuadro el cielo rico, lleno de formaciones nubosas avecinándose sobre la ciudad. Se representa una hilera del puerto de Delft, con casas de ladrillo rojo en su mayoría. Detrás de ella puede verse la ciudad y algunas torres. Los muros se reflejan en el agua.