Miquel Barceló, admirando «El Jardín de las Delicias»
Miquel Barceló, admirando «El Jardín de las Delicias» - MUSEO DEL PRADO

El Bosco da el salto del museo a la gran pantalla

«El Jardín de las Delicias» protagoniza un documental de José Luis López Linares, que se estrena este jueves. Llegará a un centenar de cines de España y el extranjero

MadridActualizado:

La histórica exposición que el Prado dedica al Bosco en el V centenario de su muerte no acaba en el museo. Se prolonga, como si fuera una sala más de la muestra, en la gran pantalla de los más de cien cines donde se proyecta, a partir del jueves, día de su estreno, «El Bosco. El jardín de los sueños», una película documental dirigida por José Luis López Linares, que cuenta con un único protagonista: el tríptico «El Jardín de las Delicias». Horas antes de su preestreno ayer en los Cines Paz hubo tiempo para la proyección y un encuentro con la prensa. En el photocall, el pintor holandés competía en flashes con Andrés Velencoso, que presentaba película y bien podría ser una de las tentaciones del infierno bosquiano.

El documental está basado en una idea de Reindert Falkenburg: «El Jardín de las Delicias» como una pieza de conversación

Coproducido por el Prado y López-Li Films, y con el patrocinio de la Fundación BBVA, está basado en una idea del historiador Reindert Falkenburg:«El Jardín de las Delicias» como una pieza de conversación. Poco después de ser pintado en torno a 1500, la élite de la época tenía el privilegio de admirarlo en el Palacio de los Nassau en Bruselas y reunirse en torno a él para conversar sobre lo divino y lo humano. Quinientos años después, se ha democratizado el acceso del público al arte y López Linares ha reunido a un selecto grupo de intelectuales, escritores, pintores, músicos, filósofos... Los coloca frente al cuadro para que hablen sobre lo que les sugiere. De los invitados solo faltó Umberto Eco, que falleció antes del rodaje. Para él, más que una obra de arte era «una máquina de interpretación».

Nélida Piñón, junto al tríptico, en una escena del documental
Nélida Piñón, junto al tríptico, en una escena del documental - MUSEO DEL PRADO

Nélida Piñón lo ve como «una fantasía dionisiaca donde El Bosco compite con Dios». Para Renée Fleming, que incluso tararea una partitura pintada en el cuadro, es «una conspiración». Silvia Pérez Cruz, que también se arranca a cantar frente al tríptico, dice que «parece que tuviera sabor». A López Linares la tabla central le evoca el Festival de Woodstock. Miquel Barceló incluso cree ver a algunas figuras tomando LSD. Al mallorquín, que anda buscando conejos por el cuadro, le sugiere «un gran día de fiebre». A ellos se suman Orhan Pamuk, John Elliott, Philippe de Montebello, Cai Guo-Qiang, Salman Rushdie, Laura Restrepo, Carmen Iglesias, Albert Boadella, Cees Nooteboom... Éste último, en un ensayo, recuerda que el cuadro fue confiscado por el duque de Alba. Es para Holanda, dice, como los mármoles del Partenón para Grecia. «¿No lo reclamó el otro día en el Prado la Princesa Beatriz?», bromea el autor.

Philippe de Montebello, Reindert Falkenburg y John Elliott, charlando frente a «El Jardín de las Delicias»
Philippe de Montebello, Reindert Falkenburg y John Elliott, charlando frente a «El Jardín de las Delicias» - MUSEO DEL PRADO

Banda sonora

A lo largo de 90 minutos, y con Falkenburg como narrador, se combinan imágenes en altísima definición de cada detalle del tríptico (la calidad es excepcional) con secuencias rodadas en Hertogenbosch, localidad natal del Bosco; así como en museos e instituciones de España, Francia, Holanda y Suiza. También suena el «Don Carlo», de Verdi, en la versión de Boadella. Todo ello, aderezado con una banda sonora que va de Jacques Brel, Elvis Costello y Lana del Rey a Ludovico Einaudi, el padre Soler o el «Vater unser», interpretado por Arvo Pärt.

Para López Linares, ganador en 2005 de un Goya a la mejor fotografía por «Iberia», de Carlos Saura, «era un reto muy difícil. Y ha quedado mejor de lo que esperaba». La película se proyectará en España (incluidos los cines Zugaza de Durango, propiedad de unos primos del director del Prado, como advertía él mismo), Europa, EE.UU. y Latinoamérica. A buen seguro llegará también a las salas japonesas, donde El Bosco es un dios.