Fragmento de una de las bombas incendiarias que cayeron en los alrededores del Prado el 16 de noviembre de 1936 y que un particular donó a la pinacoteca
Fragmento de una de las bombas incendiarias que cayeron en los alrededores del Prado el 16 de noviembre de 1936 y que un particular donó a la pinacoteca - MUSEO DEL PRADO

¡Una bomba en el Prado!

Uno de los proyectiles que impactaron en los alrededores de la pinacoteca el 16 de noviembre de 1936 es una de las piezas que se exhiben en la muestra conmemorativa del bicentenario del museo

MadridActualizado:

Hoy se ha presentado en el Museo del Prado la exposición conmemorativa del bicentenario, «Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria», que el lunes inaugurarán los Reyes, dando así comienzo a un año de celebraciones. La muestra, comisariada por Javier Portús, jefe de Conservación de Pintura Española (hasta 1700) del museo, no sólo repasa la historia de la pinacoteca en estos casi 200 años de vida -los cumplirá el 19 de noviembre de 2019- a través de sus principales hitos (su paso de colección real a museo nacional, la incorporación de un millar de obras del Museo de la Trinidad, la desamortización de 1835, el expolio en la Guerra de la Independencia, el hecho de que desde el siglo XIX haya sido referencia y fuente de inspiración para numerosos artistas internacionales, la creación en 1912 del Real Patronato...), sino que rendirá homenaje a todas aquellas personas que han hecho importantes donaciones de sus legados contribuyendo a enriquecer sus fondos. Es el caso, por ejemplo, de las colecciones de Goya y El Greco. En 1819 apenas había en el museo unos pocos retratos del cretense. Del aragonés, también muy pocas obras. Entre los grandes mecenas del Prado, nombres como Pedro Fernández Durán, Francesc Cambó, Pablo Bosch, el duque de Alba, Plácido Arango, Ramón de Errazu, la familia Várez Fisa... Se exhibe una destacada selección de obras que han donado a lo largo de la historia del museo.

Galeria central del Prado, durante la Guerra Civil, con las obras evacuadas a Ginebra
Galeria central del Prado, durante la Guerra Civil, con las obras evacuadas a Ginebra - MUSEO DEL PRADO

Uno de los apartados de la exposición está dedicado a la República y la Guerra Civil. Es la única sala de la muestra en la que no hay pintura. Cuelgan dos grandes fotografías, en las que se ha querido jugar con el contraste. En una de ellas vemos a un nutrido grupo de espectadores contemplando «Las Hilanderas» de Velázquez, pero no están en el museo, sino en Cebreros (Ávila). La República llevó copias de obras del museo a más de 170 poblaciones españolas. Son las llamadas Misiones Pedagógicas. A su lado, otra fotografía de grandes dimensiones, en la que se muestra la sala IX del museo completamente vacía y con la huella en las paredes de haber estado colgados los cuadros. Cayeron nueve bombas incendiarias sobre el Prado el 16 de noviembre de 1936 entre las siete y las ocho de la tarde. Un proyectil cayó en la cubierta de la rotonda, hubo destrozos en la sala italiana del siglo XVIII, en la sala Velázquez... Algunos no llegaron a explotar. No se conservaron, pero un particular donó al museo hace unos años un proyectil que pudo rescatar de las inmediaciones del museo. Hay también material que recuerda la evacuación de las obras del Prado a Ginebra y la exposición que se celebró en la ciudad suiza antes de su regreso a España.

Una de las salas del museo con la huella aún en las paredes de los cuadros descolgados
Una de las salas del museo con la huella aún en las paredes de los cuadros descolgados - MUSEO DEL PRADO

La exposición, que se celebrará en las salas A y B del Edificio Jerónimos del 19 de noviembre al 10 de marzo de 2019, ilustrará, a través de 195 obras (34 proceden de otras instituciones nacionales e internacionales), cómo se ha convertido el Prado en un lugar de memoria, donde escritores, intelectuales y artistas de España y el extranjero han reflexionado sobre nuestro pasado y nuestra identidad colectiva. Uno de los temas fundamentales de la exposición es la idea de patrimonio, explica Portús. «Por un lado, la idea de que los museos en España han constituido el principal instrumento de salvaguarda y acrecentamiento patrimonial. El segundo gran instrumento con el que nos hemos dotado ha sido una lesgislación, que se remonta a 1779, cuando Carlos III prohíbe exportar obras de Murillo y otros artistas españoles, que tuvo como hito fundamental en primer lugar la Constitución de 1931, la primera europea en la que hay una mención específica al patrimonio y las obligaciones del Estado hacia el patrimonio común. Dos años después, en 1933, se aprueba la ley de Patrimonio, que es también pionera en Europa y que en España está en funcionamiento hasta 1985 cuando se aprueba la ley actual. En la exposicion está la referencia a esa orden de 1779, la ley de patrimonio de 1933 y la de 1985».

«María Isabel de Braganza como fundadora del Museo del Prado» (1829), de Bernardo López Piquer. Detalle
«María Isabel de Braganza como fundadora del Museo del Prado» (1829), de Bernardo López Piquer. Detalle - MUSEO DEL PRADO

Junto a esta última se expondrá «La condesa de Chinchón», de Goya. A su lado, «Cristo muerto sostenido por un ángel», de Antonello da Messina. «Si un país económicamente discreto como España ha podido ir aumentando su patrimonio y el Prado su colección, es porque los españoles nos hemos dotado de instrumentos legales para proteger ese patrimonio, como la posibilidad de declarar inexportables algunos bienes, los derechos de tanteo y retracto y, por encima de todo ello, la conciencia de que corresponde al Estado garantizar el patrimonio colectivo», apunta Portús.

Lucian Freud, en una visita al Prado, ante las Majas de Goya
Lucian Freud, en una visita al Prado, ante las Majas de Goya - MUSEO DEL PRADO

Muchas de las obras maestras de las colecciones del Prado han salido de sus salas habituales y se han incorporado a la exposición: «Cristo crucificado» de Velázquez, «La Sagrada Familia del Cordero» de Rafael, «Cristo abrazado a la Cruz» del Greco, «La Inmaculada Concepción de los Venerables» de Murillo, la «Magdalena penitente» de Pedro de Mena... Picasso se mide a Velázquez en sendos retratos de Felipe IV. Incluso se atreve con «La Maja desnuda» de Goya, a la que confronta su «Desnudo recostado». La pinacoteca acogió en sus orígenes el arte contemporáneo, entre ellos muchos artistas vivos, hasta que en 1898 se inauguró el Museo de Arte Moderno. Hoy el Prado abre sus puertas a Renoir, Manet, Chase, Picasso, Arikha, Miró, Juan Gris, Pollock, Motherwell, Zoran Music, el Equipo Crónica, Antonio Saura, Hamilton y Oteiza, entre otros. Todos los grandes del arte del siglo XX pasaron en peregrinación por el Prado: Francis Bacon, Lucian Freud, Joan Miró, Salvador Dalí, Andy Warhol... como queda patente en imágenes presentes en la muestra. Y no sólo artistas. También inspiró a pensadores como Foucault y Eugenio d’Ors (que pasó «Tres horas en el Prado»), dramaturgos como Buero Vallejo, poetas como Alberti...

«Las Meninas» vistas a través del espejo de su sala (1941-50)
«Las Meninas» vistas a través del espejo de su sala (1941-50) - INSTITUT AMATLLER D'ART HISPANIC, ARXIU MAS

«Las Meninas», cómo no, ocupa un lugar especial en la exposición, aunque el cuadro no se ha movido de su sitio, la sala XII, espacio de honor del Prado. «Se creó una pequeña sala, hoy desaparecida, para exponer exclusivamente este cuadro -explica Javier Portús-. La pintura colgaba baja. Había un balcón que la iluminaba por la misma zona donde está iluminada en el cuadro. Había enfrente un espejo. Con ese artificio se querían potenciar las capacidades ilusionistas del cuadro para que el visitante creyera estar asistiendo a una escena real. Esa sala pervivió hasta finales de los años 70».