«Lucrecia», de Artemisia Gentileschi. Detalle
«Lucrecia», de Artemisia Gentileschi. Detalle - DOROTHEUM

Artemisia Gentileschi conquista el mercado

Su obra «Lucrecia» fue subastada anoche en Viena por casi 1,9 millones de euros. La artista fue violada por Agostino Tassi, un pintor amigo de su padre, Orazio Gentileschi

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«Lucrecia», una obra de la pintora Artemisia Gentileschi (Roma, 1593-Nápoles, 1654), fue subastada ayer en la sala Dorotheum de Viena por casi 1,9 millones de euros. Un coleccionista presente en la sala le ganó la partida a otros interesados que pujaban por teléfono. La venta fue recibida con un aplauso. La pintura irá a parar a una colección australiana. En la misma venta se remató un retrato pintado por Anthony van Dyck por 1,4 millones de euros. La modelo es una noble que posa con un loro.

Poquísimas mujeres se han hecho un hueco entre los grandes maestros, y muchas de ellas no por falta de calidad. Han permanecido durante siglos ocultas, silenciadas y, en muchos casos, la autoría de sus cuadros ha sido atribuida a hombres. Una de las grandes pintoras de la Historia es Artemisia Gentileschi, hija del también pintor Orazio Gentileschi y una de las excepciones que ha logrado colarse en las colecciones de los mejores museos del mundo.

Siendo muy joven fue violada por un pintor amigo de su padre, Agostino Tassi. Poco después de tan dramática experiencia, pintó una de sus obras maestras, «Judit y Holofernes», de la que hizo varias versiones. La propia Artemisia se metamorfosea en Judit vengando su propio ultraje y rebanando con su espada el cuello de Holofernes (bien podría ser Tassi) en una escena cargada de emoción y crudeza. Una dulce venganza, servida, no en plato frío, sino en un bellísimo cuadro. Junto con Sofonisba Anguissola, Lavinia Fontana, Clara Peeters, Angelica Kauffmann y Louise-Elisabeth Vigée-Lebrun conforman un grupo de mujeres pintoras que rompieron moldes. En 2016 el Prado dedicó a Clara Peeters la primera monográfica de una artista en sus casi 200 años de historia. El próximo año hará lo propio con Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, pintoras que alcanzaron reconocimiento y notoriedad entre sus contemporáneos. A buen seguro un día le tocará el turno a Artemisia Gentileschi. Ya tuvo una exposición en Roma el año pasado.