Juan Muñoz. Su instalación «Cinco figuras sentadas» se halla en el vestíbulo principal del Congreso
Juan Muñoz. Su instalación «Cinco figuras sentadas» se halla en el vestíbulo principal del Congreso - JAIME GARCÍA

El arte contemporáneo «okupa» el Congreso y el Senado

El Museo Reina Sofía cede a ambas Cámaras obras de 43 artistas españoles para conmemorar el 40 aniversario de la Constitución

MadridActualizado:

Arte y poder siempre han mantenido unas relaciones tan cercanas como complejas. Antes fueron Reyes y Papas quienes encargaban obras a los principales artistas de la época para decorar palacios e iglesias. Son célebres las relaciones de Carlos V y Felipe II con Tiziano, de Felipe IV con Velázquez y Rubens, las tensiones entre el Papa Julio II y Miguel Ángel... A partir del XIX, los palacios e iglesias fueron sustituidos por museos, que coquetean con el poder. Como el Reina Sofía. Parte de sus fondos cuelgan en zonas, públicas y privadas, de Moncloa (Tàpies, Esteban Vicente, Teresa Lanceta) –la selección varía según los gustos del inquilino de turno–, en ministerios, embajadas como la de Washington... Y, desde mañana hasta el 2 de marzo de 2019, luce parte de su colección en el Congreso y el Senado. La iniciativa, que partió de la presidenta de la Cámara Baja, Ana Pastor, se suma a los actos conmemorativos de los 40 años de la Constitución.

Daniel García Andújar. Dos de los 196 informes del FBI sobre Picasso, al que espió por comunista
Daniel García Andújar. Dos de los 196 informes del FBI sobre Picasso, al que espió por comunista - JAIME GARCÍA

El portugués João Fernandes, subdirector de la pinacoteca, es el comisario de esta doble exposición, coordinada por Carlota Álvarez-Basso y que ha sido organizada por el Museo Reina Sofía, las Cortes Generales y Acción Cultural Española (AC/E). Se ha seleccionado obra de 43 artistas españoles (23 hombres y 20 mujeres; paridad obliga), cuyo trabajo se ha desarrollado en las últimas cuatro décadas, y que quedan repartidos entre las Cámaras Alta y Baja. Todos ellos reflexionan con sus trabajos –hay pintura, escultura y fotografía, vídeo, instalación y performance– sobre conceptos como poder, libertad, democracia, identidad o memoria.

Colita. En la Cámara Baja cuelgan algunas imágenes de la fotógrafa catalana (en la imagen, junto a Ana Pastor)
Colita. En la Cámara Baja cuelgan algunas imágenes de la fotógrafa catalana (en la imagen, junto a Ana Pastor) - JAIME GARCÍA

Primera parada: Congreso de los Diputados. Fuera se ha instalado una pieza en la que el malagueño Rogelio López Cuenca «juega» con las señales de información, una iconografía del poder difícil de descifrar. Si uno no se fija, pasa por una señal más de las miles que hay en las calles de la capital. Ya en el interior, nos recibe en el Salón de los Pasos Perdidos su presidenta, Ana Pastor; acompañada por Ibán García del Blanco, presidente de Acción Cultural Española (AC/E), y Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía. En el centro de este espacio, sobre una mesa noble, una pieza del siempre crítico Juan Luis Moraza: ha impreso el Estatuto de los Trabajadores sobre sábanas de raso. Ana Pastor se muestra encantada con que obras del Reina Sofía, «el Museo de la Democracia», se expongan en el Congreso, «sede de la Soberanía Nacional y la Casa del Pueblo». En el vestíbulo principal, cinco figuras conversan ante un espejo. Una pieza de conversación, en un lugar donde el diálogo y el consenso deberían ser santo y seña. Aunque parece harto difícil entenderse en estos tiempos rufianescos. Es una instalación del desaparecido Juan Muñoz, uno de los primeros artistas españoles en saborear el éxito internacional. Testigos mudos de la pieza del escultor madrileño, la Constitución de 1812 y una estatua de la Reina Isabel II.

Juan Luis Moraza. El artista imprimió el Estatuto de los Trabajadores en sábanas de raso. La obra, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso
Juan Luis Moraza. El artista imprimió el Estatuto de los Trabajadores en sábanas de raso. La obra, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso - JAIME GARCÍA

Espías en la Sala del Reloj

Las obras de arte adquieren interpretaciones y significados distintos dependiendo de donde se expongan. De eso sabía mucho Duchamp, quien elevó un urinario a categoría de arte al exhibirlo en un museo. Advierte Borja-Villel que «los museos y galerías no siempre le sientan bien a los artistas. Es natural que estén en lugares como éste». En la Sala del Reloj hay una pantalla en la que aparece escrito todo lo que se habla en ella. Nos «espían» desde la contigua Sala de la Constitución. Es una intervención de Dora García. Se ha unido a la comitiva la fotógrafa catalana Colita, presente en la muestra. «Es usted una estupenda presidenta», piropea a Ana Pastor. Bajamos a los sótanos del edificio, justo bajo el Hemiciclo, un espacio laberíntico que ha sido remozado. Antes era un almacén de muebles. «Si de mí dependiera, dedicaría estas salas a exposiciones temporales y un área de interpretación, donde se podrían escuchar discursos de los políticos y conocer la Historia de España». Ahí conviven obras de Cristina Iglesias, Concha Jerez, una poética instalación de Esther Ferrer hecha con sobres de papel, imágenes de Colita (manifestaciones, una serie sobre gitanos...) o un vídeo de Pedro G. Romero en el que pone a bailar a Israel Galván en un piso «liberado» del régimen de protección oficial. Daniel García Andújar, por su parte, rescata los informes secretos desclasificados por el FBI sobre Picasso, a quien espiaba por ser comunista, mientras el malagueño triunfaba en el MoMA.

Elena Asins. Obras de la artista se exhiben en una vitrina en la Biblioteca del Senado, que fue diseñada por su abuelo, Bernardo Asins
Elena Asins. Obras de la artista se exhiben en una vitrina en la Biblioteca del Senado, que fue diseñada por su abuelo, Bernardo Asins - J.CORTÉS/R. LORES. ARCHIVO MUSEO REINA SOFÍA

Segunda parada: el Senado. La Cámara Alta atesora una importante colección de pintura histórica española, que tiene expuesta. Su presidente, Pío García Escudero, felicita al comisario por la selección de las obras y el mérito de adaptar unos espacios tan complicados. La gran protagonista es Elena Asins, que toma los espacios más nobles de la institución. En la espléndida biblioteca, diseñada por su abuelo, se muestran algunas de sus obras. La última antes de su muerte, «Antígona» –heroína griega que representa la rebeldía ante el poder– se proyecta en la Sala de Sesiones, lugar donde se celebraron las sesiones del Consejo Nacional del Movimiento. No podía faltar Juan Genovés, presente con un cuadro de 1975, año de la muerte de Franco, en el que retrata a gente corriendo en una manifestación antifranquista. Su mítico «Abrazo» ha vuelto temporalmente al Reina Sofía para una muestra. Hay espacio también en el Senado para la Movida (Alberto García-Alix y Manuel Trillo), las reivindicaciones feministas (Fina Miralles y Patricia Gadea), las figuras antropomorfas de Francisco Leiro (ocupan el vestíbulo), coloristas pinturas de Gordillo, Sicilia, Campano, Uslé, Lamazares... y unas aguatintas de Miquel Barceló.

Habrá visitas guiadas, de 45 minutos, en el Congreso y el Senado, hasta el 2 de marzo, los lunes y sábados, en turnos de 30 personas. El proyecto se completa con una tercera exposición, «Poéticas de la democracia. Imágenes y contraimágenes de la transición», esta vez en la propia sede del Reina Sofía, que los Reyes inaugurarán el lunes.