Algunos visitantes admiran las obras del genial artista del Renacimiento EPA

La Albertina de Viena exhibe la mayor muestrade Durero en tres décadasLa gran retrospectiva reúne doscientas obras del artista, entre grabados, pinturas y dibujos

La muestra, que se clausurará el 30 de noviembre, es la mayor realizada desde que, en 1971, Nuremberg celebró los 500 años del nacimiento de su hijo predilecto

ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL
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VIENA. Está claro que el Museo Albertina de Viena quiere recuperar el tiempo perdido durante los casi cuatro años que estuvo cerrado por obras. Tras la impresionante muestra organizada para su reinauguración en marzo -la mayor exposición sobre Edvard Munch jamás mostrada fuera de Noruega-, la Albertina ofrece un nuevo plato fuerte a partir de hoy: una retrospectiva de Alberto Durero que pone bajo un mismo techo los trabajos más importantes del que es considerado el mayor artista renacentista al norte de los Alpes.

Aparte de la impresionante colección que la Albertina posee de Durero, la exposición se ha visto reforzada con préstamos de los más importantes museos del mundo, entre ellos el Prado y el Thyssen-Bornemisza. Consta de 200 piezas entre grabados, pinturas y dibujos, agrupados cronológica y temáticamente.

Nada más entrar en la sala, el visitante se encuentra con un extraordinario retrato a punta seca que el autor alemán realizó cuando sólo contaba trece años; junto a esta obra se exhiben varios dibujos realizados por el pintor a sus padres y a su esposa Agnes. Otra de las salas muestra su facinación por los estudios de animales y plantas; ejemplos de esta temática son «La liebre» o el ala de un pájaro en «Der Blaurackenflügel».

Otras dos salas nos muestran el resultado de los viajes de Durero por Italia y Holanda y la influencia que recibió de los maestros italianos y flamencos: «Jesús entre los doctores», la «Adoración de la Virgen del Rosario» o «San Jerónimo» y una serie de acuarelas de paisajes alpinos. La muestra reserva un lugar de honor al famoso «Autorretrato» que Durero realizó tras su viaje a la región del Rhin y que ha sido cedido por el Museo del Prado. Otras importantes obras que se pueden contemplar en esta retrospectiva son la serie de estudios confeccionados para el altar de la iglesia dominica de Frankfurt, que fue destruido en un incendio en 1729. En este grupo destaca «Manos rezando». Igualmente, se pueden contemplar los trabajos que Durero llevó a cabo para el emperador Maximiliano I, como el «Arco del Triunfo» y retratos del propio emperador. También pueden admirarse varias series de dibujos y grabados con escenas de la pasión de Cristo, la vida de María y el Apocalipsis, y una curiosa serie de piezas, «la Pasión Verde», compuestas por escenas religiosas pintadas sobre un papel verdoso.