Las siete tumbas más famosas de la Historia
Alejandro, sobre Bucéfalo - ABC

Las siete tumbas más famosas de la Historia

Los sepulcros de los grandes hombres (y mujeres) siempre han sido objetivo arqueológico. Les presentamos los más conocidos

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Los sepulcros de los grandes hombres (y mujeres) siempre han sido objetivo arqueológico. Les presentamos los más conocidos

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  1. Alejandro Magno: quién sabe dónde

    Alejandro, sobre Bucéfalo
    Alejandro, sobre Bucéfalo - ABC

    Se pasó media vida (356-323 a.C.) dando espadazos a diestro y siniestro. Prácticamente, desde justo después del día de su muerte (hoy muchos piensan que de malaria) se ha buscado y no se ha encontrado la tumba del hombre más poderoso de la Antigüedad, el legendario emperador macedonio. Ni siquiera su fallecimiento está demasiado claro, como para que lo sea el saber dónde fue sepultado. Arqueólogos de todo el mundo le dan vueltas, pero nadie ha dado con su solución. Sus dominios eran gigantescos (todo el orbe conocido entonces) y quién sabe si dejó alguna instrucción con respecto a su enterramiento. Solo Tutankamón ha dado más juego arqueológico que el nicho del hijo de Filipo y propietario del mítico caballo Bucéfalo.

  2. Cervantes, en los huesos

    Miguel de Cervantes
    Miguel de Cervantes - abc

    Si hablamos de muertos, nichos y enterramientos, qué mejor que recordar a uno de los nuestros: Don Miguel de Cervantes. Este mismo domingo volvieron a reanudarse los trabajos en busca de sus restos óseos en iglesia madrileña de las Trinitarias, en el convento de idéntico nombre ya que fue la Orden de los Trinitarios la que rescató al genial escritor de su cautiverio en Argel. Desde su muerte, en 1616, se cree que Don Miguel está enterrado allí, lo que sería bastante lógico, pero es algo que nunca ha sido confirmado. Curiosamente, la iglesia está en la calle de Lope de Vega (en el Barrio de las Letras, cerca del Paseo del Prado), y la casa de Lope de Vega está a unos doiscientos metros, en la calle de Cervantes. Cosas de los Madriles.

  3. Ricardo III y su caballo

    Ricardo III, un tipo denostable
    Ricardo III, un tipo denostable - abc

    Como muchos reyes medievales no fue un individuo modélico. Es más, si nos atenemos a la genial obra de teatro que le dedicó Shakespeare (recuerden el «¡Mi reino por un caballo!»), era un tipo siniestro. Feo, cobarde, maltrecho, obseso, salidillo, chulo, traicionero... una joya, vamos. Se sabía que a lo largo de su vida había repartido estopa a diestro y siniestro, incluso a su propia familia escabechó, pero de su tumba no se supo nada hasta hace un par de años, cuando fue descubierta durante las obras de un aparcamiento subterráneo en la ciudad inglesa de York, de la que era originario. En ABC ya les hemos contado hasta el detalle cómo era la osamenta de Ricardo. Último rey de la Casa de York, su muerte en la batalla de Bosworth1 supuso el fin de los Plantagenet y de la guerra de las Dos Rosas y el advenimiento de los Tudor.

  4. Gengis Khan, el terror mogol

    abc

    El tremendo emperador mongol, el hombre más temible de su tiempo (1162-1227), que domeñara medio mundo y lo aterrorizara no se debió morir tranquilo. Eso se desprende del hecho de que ordenara a sus camaradas que lo enterrara en un lugar donde nadie pudiera encontrarlo. Dicho y hecho: sus soldados y generales se cargaron a todo aquel que se encontraron durante el sepelio y también mataron a los que construyeron su mausoleo, mausoleo del que nadie tiene la más remota idea. Pero su búsqueda, incluso desde el espacio sideral, continúa, como les ha contado ABC.

  5. Sarcófago de Amón

    La sacerdotisa de Amón
    La sacerdotisa de Amón - abc

    Como ya les adelantó ABC, un grupo de arqueólogos españoles ha descubierto en Egipto el sarcófago («con inscripciones preciosas») y momia de la llamada cantora de Amón, una sacerdotisa de las dinastías XX o XXI. Tanto el sarcófago como la momia, que datan de alrededor del año 1.000 a.C., se mantienen en «muy buenas condiciones», agregó Francisco Martín Valiente, director de la excavación. «Servirá -añadió- para obtener información de «la clase social de la sacerdotisa y de las creencias religiosas del momento».

  6. Señor de Sipán, antes de Colón

    Maqueta del Señor de Sipán
    Maqueta del Señor de Sipán - abc

    Durante más de quince siglos el lugar donde fuera enterrado el llamado Señor de Sipán, uno de los gobernantes legendarios del Perú precolombino (siglo III), no habían sido descubiertos. Hasta que en 1987 el arqueólogo Walter Alva descubrió su tumba, lo que resultó de gran importancia pues poco o nada se sabía de las culturas anteriores a los incas.

  7. Jintakus, la última en llegar

    Jintakus III, los estragos del tiempo
    Jintakus III, los estragos del tiempo - abc

    Desde luego, los egipcios se llevan la palma en cuanto a tumbas se refiere. No hay día en que no aparezca una nueva y además poblada, generalmente, de tesoros inmensos o grandes aportaciones arqueológicas. Tutankamón y Howard Carter, su descubridor, abrieron un camino que hoy sigue más que vivo. Y no es un chiste fácil, aunque hablesmos, como hizo ABC el pasado día 5, de la tumba de una nueva faraona, Jintakus III, V dinastía faraónica (2.500-2.350 a.C). Jintakus III, que en los relieves de las paredes de su tumba es nombrada como «la mujer del rey» y «la madre del rey». Se cree que pertenece a la V dinastía faraónica (2.500-2.350 a.C).