La Philharmonie de París, obra de Jean Nouvel
La Philharmonie de París, obra de Jean Nouvel - reuters

Jean Nouvel, en pie de guerra por la Philharmonie de París, inaugurada ayer

El arquitecto no acudió a la gala en protesta por cómo se ha gestionado su proyecto

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Después de siete años de obras, múltiples retrasos y un presupuesto de 386 millones de euros, ayer fue inaugurada una nueva y esperada sala de conciertos en París, situada junto a la emblemática Cité de la Musique, que pasa ahora a llamarse Philharmonie 2. Pero la inauguración no fue todo lo festiva que se esperaba. Por una parte, porque ayer se cumplía una semana de la masacre en el semanario «Charlie Hebdo» y, por otra, por la ausencia de uno de sus protagonistas, Jean Nouvel, arquitecto responsable de la sala de conciertos. Quien sí acudió fue el presidente francés, François Hollande.

Desde las páginas de «Le Monde», su cuenta en Twitter y su página web, Nouvel explicó las razones de su ausencia, que no es otra que mostrar su desacuerdo con lo que llama «una arquitectura que oscila a menudo entre la imitación y el sabotaje», refiriéndose a la ejecución de la obra, informa Efe.

El autor de la Torre Agbar de Barcelona, el Museo Quai Branly de París, el Louvre de Abu Dabi o el Museo Reina Sofía de Madrid denuncia las condiciones de trabajo que le fueron impuestas y su alejamiento forzoso de múltiples decisiones vitales, así como «el desprecio, estos dos últimos años, por la arquitectura y el oficio de arquitecto».

«Chivo expiatorio»

La Philharmonie, destinada a implantar la música -clásica, popular, experimental- en la vida de los parisinos, y especialmente de los habitantes del noreste de París, «es el proyecto cultural francés más importante de este inicio de siglo», estima el arquitecto, que asegura haber sido convertido en «chivo expiatorio» y acusado injustamente, entre otras cosas, del exagerado coste final del edificio (386 millones de euros, frente a los 200 previstos en el momento de su puesta en marcha, en 2006) sin que ello tuviera nada que ver con su trabajo. Y mantiene que la inauguración es excesivamente precoz, recordando las declaraciones realizadas en 2013 por Pierre Boulez, alma mater de este programa, quien consideró «inútil comenzar demasiado pronto», pues había que «rodar bien la sala» y regular su acústica.

Una acústica considerada ya como una de las mejores del mundo, si no la mejor, y que los músicos de la Orquesta de París, que el lunes realizaron su primer ensayo general, elogiaron entusiasmados, pese a que aún se estaba terminando de acondicionar la sala. Con esta decisión, la institución «se ha disparado una bala en cada pie», asegura Nouvel, a quien durante estos meses se le ha calificado «como una estrella caprichosa, se le denigró y se le dejó al margen secretamente, con amenaza de exclusión», mientras, según indica, la asociación de la Philharmonie entró «en la ilegalidad para ocultar en periodo electoral los costes reales».

Derecho moral

Ahora, «estamos en la preapertura, en el preludio de futuras sinfonías dedicadas a todas las generaciones por venir», recalca el artista, quien estima imperativo lanzar un debate sobre las misiones del arquitecto, el maestro de obras y el contratista, así como sobre «la utilización del dinero público en las construcciones públicas». «Con el tiempo, y muchos cuidados, como para los bebés prematuros, sus estigmas desaparecerán...», razón por la que adelanta su intención de hacer valer su «derecho moral sobre la conformidad de la obra y otros puntos cruciales», con el fin de obtener acabados dignos. «Estas son las condiciones para salvar la importante inversión que representa este magnífico proyecto».