«San Pablo quemando los libros paganos», el tapiz de oro que perteneció a Enrique VIII, hoy expuesto en Murcia
«San Pablo quemando los libros paganos», el tapiz de oro que perteneció a Enrique VIII, hoy expuesto en Murcia - ignacio gil

Cultura estuvo a punto de dejar escapar el tapiz de Enrique VIII

Un informe erróneo de Victoria Ramírez Ruiz instaba al Estado a dejar que su dueño lo vendiera en el extranjero

Actualizado:

Los informes solicitados por la Junta de Valoración y Exportación de Bienes Culturales, a los que ha tenido acceso ABC, contradicen la versión conocida de que el Ministerio de Cultura tuvo claro que debía impedir la salida para su venta fuera de España del tapiz de Enrique VIII «San Pablo quemando los libros paganos». Como recordarán los lectores, se trata de una pieza valiosísima, cuyo dueño quería vender fuera de España, por lo que solicitaba el permiso al órgano competente del Ministerio.

La primera vez que la Junta de Valoración y Exportación trató el asunto fue en su reunión del 27 de junio de 2013, y entonces solicitó un informe urgente a Patrimonio Nacional, a cuyos estudiosos daba un plazo que concluía el 22 de julio. Ese primer informe, firmado por la conservadora Concha Herrero Carretero, fue datado el 12 de julio, según ha podido comprobar ABC, y ya ponía todo el énfasis en la calidad de la pieza y sugería no permitir su exportación a la espera de confirmar si se trataba, por estar tejido con hilos de oro y plata, del tapiz encargado por Enrique VIII en 1530-34, posibilidad que apunta con claridad. Al remitirlo al Ministerio de Cultura, Patrimonio Nacional indicaba que era «invible, en la situación actual, plantear su adquisición con cargo a los créditos de este Organismo».

El informe equívoco

Lo que resulta más difícil de comprender es por qué la Junta, teniendo esta opinión decantada, que solicitaba que se exigiese más documentación al coleccionista -algo importante, como veremos en seguida-, se dejó llevar por los argumentos de otro dictamen, firmado por Victoria Ramírez Ruiz, que llegó impreso en papel con el membrete del propio Ministerio / Dirección General de Bellas Artes / Museo Nacional de Artes Decorativas, cuya asociación de amigos preside esta experta.

Ese informe no tiene fecha, y hasta identifica a Peter Coecke van Aelst como el autor del cartón en que se inspira, pero dice literalmente que «no se conocen, o no han sido al menos, publicados, otros ejemplares de esta secuencia que incorporen hilos de oro en su composición». Por si fuera poco, reconoce que en España hay escenas de estas series, en dos series de la colección de Patrimonio Nacional y otra del Museo de Santa Cruz. A pesar de ello lo data en el siglo XVII. Autora de una tesis sobre la tapicería en las colecciones de la nobleza española, Ramírez Ruiz repasa la presencia de paños sobre los Hechos de los Apóstoles en nuestro país para concluir: «Si bien no es posible afirmar que este paño perteneciera a una de las series de Lerma, nada se puede descartar a este respecto». Aunque la falta de borduras hace un poco más difícil identificar la pieza, la estudiosa estaba muy lejos de acertar.

Contra-informe y re-informe

Victoria Ramírez concluye su informe pidiendo que se autorice su venta en el extranjero porque es una pieza cara (lo valoraba en una cantidad de 350.000-380.000 euros, cuando hoy, una vez identificado se valora en 1,1 millones de euros), porque «el estilo y tema de la pieza están suficientemente representados en las colecciones estatales» y por la «falta de relación con las colecciones españolas».

Resulta curioso que la Junta volviera a pedir a Patrimonio Nacional un segundo informe en enero de 2014, que la misma conservadora remitió ampliando la tesis de Enrique VIII: «Es una obra maestra de la tapicería bruselense del siglo XVI y sería lamentable que saliera de España». Además, para ella completa los tapices de María de Hungría de Patrimonio Nacional

Lo mejor de todo es que, en algún punto de este recorrido, en otoño de 2013, apareció en España un meticuloso informe firmado por Helen Wyld, conservadora del National Trust británico, y realizado entre 2009 y 2013. Lo realizó «a petición de ABM Arte de Madrid», y «en representación de su propietario en España», es decir el coleccionista que solicitaba permiso para la venta legítimamente. Para la estudiosa es «incuestionablemente, de mediados del XVI». Y por si fuera poco, relata su historia completa: importado a Inglaterra en 1539, aparece en inventarios reales y luego estuvo en Gran Bretaña hasta 1960, cuando fue vendido como parte de la colección de la casa de campo Drayton House. Por último afirma que «no tiene vinculación histórica alguna con España».

Más transparencia

El Ministerio informó a ABC, cuando supo de la inminencia de la decisión el pasado febrero de 2014, de que pensaban no dejarlo salir para su venta, pero lo cierto es que hasta hoy no se conocía la sucesión de informes, ni el hecho de que pidieran a quien sostenía la tesis acertada que ratificase su opinión con un segundo informe. A día de hoy no es público el texto de la resolución. Hay quien echa en falta un poco más de transparencia en la explicación de las decisiones de este organismo público que depende del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.