La escalinata del museo de Filadelfia era donde entrenaba Rocky
La escalinata del museo de Filadelfia era donde entrenaba Rocky - abc
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La pelea artística del año: Frank Gehry contra Rocky

El arquitecto tiene un polémico plan para ampliar el Museo de Filadelfia: hundir parte de la famosa escalinata en la que se entrenaba Rocky Balboa

javier ansorena
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Los turistas llegan a Filadelfiacon cuatro objetivos: comerse un «Philly steak sandwich» (un bocadillo de filete de ternera con cebolla y queso); ver la campana de la Libertad, cuya leyenda asegura que se tocó tras la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776; recorrer los restos de la residencia oficial de George Washington cuando la ciudad fue capital del joven país; y emular al boxeador Rocky Balboa, interpretado por Sylvester Stallone en «Rocky», en la escalinata del Philadelphia Museum of Art.

Cada visitante del museo, que guarda una de las colecciones de arte más importantes del país, se topa con gente que corre, tararea la melodía de «Gonna Fly Now» y alza los brazos en lo alto de las 74 escaleras. Pero esta experiencia podría sufrir cambios.

El museo ha contratado a Frank Gehry para un cambio de cara y la «escalinata de Rocky» sería una de los afectadas. El plan de Gehry apenas incluye modificaciones en el aspecto exterior del edificio, un impresionante diseño neoclásico completado en 1928 en una colina sobre el río Schuylkill, desde la que se domina el centro de la ciudad. Se trata sobre todo de transformar las tripas del museo, con excavaciones y la reordenación de espacios.

La excepción sería la célebre escalinata. El plan de Gehry incluye una dentellada en la parte central de las escaleras, que crearía una especie de plaza hundida con un ventanal gigantesco. Esa apertura sería la fuente de luz para las nuevas galerías que el plan prevé excavar bajo las escaleras.

«Es solo una opción de diseño, no es un plan definitivo», explica a ABCNorman Keys, el director de Comunicación del Philadelphia Museum of Art. «Se maneja otra opción, en la que no se tocarían las escaleras», añade. Lo cierto es que solo la idea de una pequeña modificación de la escalinata supondría un terremoto en Filadelfia. Por eso el museo acaba de inaugurar una exposición, «Haciendo un clásico moderno: El plan de Frank Gehry para el Philadelphia Museum of Art», que servirá como piedra de toque para la aceptación del proyecto.

El objetivo principal de las autoridades del museo era ganar espacio expositivo y racionalizar el existente. Algunas de las instituciones artísticas más importantes del país están invirtiendo mucho dinero en nuevas sedes o en expansiones espectaculares de sus edificios. Es el caso del MoMA, el Whitney o la Frick Collection, en Nueva York; el Pérez Art Museum de Miami, el Los Ángeles County Museum o el Cleveland Museum of Art. El proyecto de Gehry para Filadelfia no es barato –la estimación es de 350 millones de dólares–, pero se dedicará sobre todo a aprovechar uno de los edificios más populares de la ciudad. Según Gehry, todo comenzó con el análisis del «ADN del museo. No es habitual que los huesos de un edificio existente te muestren la forma en la que se debe expandir», explica. Su objetivo era «usar los importantes activos que nos dieron los arquitectos originales para crear una secuencia de entrada y un patrón de circulación potentes, que conecten las nuevas galerías con el edificio de manera que parezca que siempre han estado ahí». Se abrirán nuevas entradas y espacios públicos, se eliminará el auditorio que interrumpe el flujo entre las alas este y oeste del edificio, se recuperará un galería que cortaba el museo de norte a sur y se tirarán muros para ganar luz y amplitud. En una segunda fase, se excavará en la roca sobre la que se asienta el museo, justo debajo de la escalinata para ganar nuevas galerías. La institución ganará 11.500 metros cuadrados de espacios públicos, de los cuales 7.200 serán para alojar exposiciones.

Cuando se culmine la obra, Gehry tendrá 99 años. ¿Habrá merecido la pena?Los modelos del proyecto que se ven en la exposición están alejados del Gehry escultórico y exuberante. Abundan las líneas rectas, los espacios diáfanos. Las únicas excepciones serían una escalera de cristal en espiral en el nuevo vestíbulo y el techo ondulado de las nuevas galerías subterráneas. Y, por supuesto, la incisión en la escalinata de Rocky, cuya ventana de 7,3 metros de alto conectará las nuevas galerías con la ciudad a través de unas vistas espectaculares. «Jugar con un icono como la escalinata seguramente creará controversia, pero al museo se le debe permitir alguna osadía», escribió en «The Philadelphia Inquirer» Inga Saffron, ganadora del Pulitzer por sus artículos sobre arquitectura.

Habrá que esperar hasta 2019 para ver acabada la primera fase de las obras. Si se llega a aprobar la segunda, la que afecta a la escalinata, se culminará en 2028, cuando se cumpla el centenario del museo. Para entonces, Gehry tendrá 99 años. ¿Valdrá la pena la espera? El autor no lo dudó ante las preguntas de «The Philadelphia Inquirer»: «Bilbao era una pequeña ciudad tranquila hasta que llegó el Guggenheim. Esto va a cambiar Filadelfia».