Pest Control, una pieza que Banksy coló en un museo y que cuesta ahora 615 euros
Pest Control, una pieza que Banksy coló en un museo y que cuesta ahora 615 euros - abc

La subasta callejera en Sotheby's de una colección de piezas de Banksy

La venta «no autorizada» de piezas del graffitero más célebre del mundo arrancará precios millonarios en Londres

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Una rata, con gafas de sol, una mochila y un bote de espray colgando del cuello, parece haberse colado en una de las salas de la exclusiva galería Sotheby´s, en el corazón del barrio de Mayfair. Hace diez años, los visitantes hubieran salido despavoridos preguntando por el responsable. Hoy se arremolinan en torno a ella, la examinan, sonríen y de alguno modo en su interior, se preguntan quién es ese escurridizo Banksy que de forma involuntaria ha sacado el grafiti de las calles.

La casa de subastas expone desde el próximo miércoles, en Londres, la mayor retrospectiva "no autorizada" del ignoto artista urbano, que reúne 70 trabajos ejecutados entre 2000 y 2009. Por mucho que a él le pese, las obras están a la venta por precios de hasta 500.000 libras, (615.000 euros).

“¡Odia la idea!”, confirma el comisario de la muestra y su antiguo agente, Steve Lazarides, sobre la aversión del misterioso y cotizadísimo artista a la comercialización de sus trabajos en galerías de arte. El británico ya aseguró en una entrevista al periódico neoyorquino "Village Voice" en 2013 que "el éxito comercial es un fracaso para un grafitero".

Pero poco tiene que decir al respecto ya que él vendió sus obras, desde sus primeros garabatos en las calles de Bristol hasta cualquier trozo de pared que tocó con su espray convirtiéndolo en oro a Lazarides. Mientras trabajaba en la revista Sleaze Nation, conoció a Banksy y en seguida se convirtió en su agente. Posteriormente, él se encargaría de fraguar el boom de Banksy en el mercado.

La mayoría de las 70 pinturas, grabados y esculturas expuestas reflejan a ese Banksy subversivo y anti sistema. Winston Churchill luce una cresta roja, dos “bobbys” se funden en un beso apasionadamente y la Reina de Inglaterra aparece transmutada en un mono.

El lucrativo espray de Banksy no sólo emborrona el establishment, sino que también arremete con algunos clásicos del arte como el “ David" de Miguel Ángel con chaleco antibalas o "Los Girasoles de una gasolinera", marchitos y decaídos imitando a los de Van Gogh.

Pero sin duda, la estrella de la exposición en Sotheby's, y también la favorita de Lazarides, es "Pest Control" (Control de Plagas). Esa rata fondona que Banksy consiguió instalar de forma ilegal en el museo de Historia de Natural de Londres en 2004 y a la que ahora han tendido una alfombra roja para entrar en la galería. Con la inscripción del roedor en la pared "nuestro tiempo vendrá", el artista critica la proliferación de plagas por los residuos que genera la sociedad. La ya famosa rata cuelga en una de las paredes de la exposición de S2 y está valorada en medio millón de libras.

Lazarides todavía se pregunta cómo durante las dos horas que estuvo la rata colocada en el museo hasta que fue retirada por el equipo de seguridad, la gente ignoró olímpicamente las obras de la colección para quedar ensimismados con ese roedor revolucionario que nadie sabía muy bien de dónde procedía.

El comisario de la muestra echa la vista atrás con cierta nostalgia. Reconoce que aquellos 10 años que pasó fotografiando las peripecias de Banksy, conduciendo la furgoneta en la que viajaban, y finalmente convirtiéndose en su agente ha sido la etapa más divertida de su vida. En 2009, sus caminos se escindieron y no se han vuelto a hablar.

Los comienzos, cuando la policía andaba al acecho tratando de "cazar" al artista callejero, le traen los mejores recuerdos. Una de las obras de ese periodo, "Avon & Somerset Constabulary", la pintura estampada en Bristol, donde Banksy comenzó a familiarizarse con el aerosol en 2001 también aparece en ese fascinante recorrido que cuelga de las paredes de Sotheby´s.

Por mucho que Banksy sea Banksy, el hecho de que el grafiti sea considerado vandalismo, supone al mismo tiempo que sus trabajos se subasten en galerías de arte por cientos de miles de euros, mientras que otros son borrados tan pronto como aparecen las autoridades municipales.

Mientras continúa el debate sobre el beneficio económico procedente del arte callejero, el espray de Banksy se revaloriza y la demanda de sus obras certificadas va en aumento. "Los precios han subido entre un 15 a 20 por ciento en el último año", confirma Acoris Andipa, un comerciante de Londres, que llevó a cabo en 2009 un exposición de lienzos y grabados del artista.

De algún modo, esa ingente cantidad de dinero que muchos están dispuestos a pagar por sus obras choca radicalmente con buena parte de la denuncia que representa su obra. Su pieza "Burger King" (Rey de la hamburguesa, 2006), que representa a un niño negro con corona de la conocida cadena de comida rápida y un plato de comida vacío frente a él, podría quedar un tanto desvirtuada por mucho que él no esté detrás de la venta y entone el canto del «pobre grafitero rico», siempre que concede alguna una entrevista por correo electrónico

La identidad del autor continúa siendo un enigma que a diario alimenta el mito y la promoción de su firma. Se especula que es un varón blanco de treinta y pocos años e inglés. Por supuesto Lazarides rehúye cualquier pregunta sobre de quién es la mano que agita el aerosol.