Las dos ilustradoras, ayer en el Museo ABC
Las dos ilustradoras, ayer en el Museo ABC - IGNACIO GIL

Rébecca Dautremer y Ana Juan, exquisita sensualidad en el Museo ABC

Dos de las mujeres con más talento de la ilustración internacional muestran sus trabajos en un nuevo sello editorial

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Dos historias de amor muy distintas, pero narradas visualmente a través de la mirada de dos grandes de la ilustración internacional. Una está protagonizada por Hervé Joncour y su iniciático viaje en busca de gusanos de seda a Japón, donde se obsesionará con una mujer a la que ni siquiera conoce. La otra no es una, sino muchas historias. Tantas como formas de amor: el fiel, el volátil, el lejano, el dormido, el efímero, el desconocido, el primero, el final... Diez años y muchos kilómetros las separan. La valenciana Ana Juan (1961) y la francesa Rébecca Dautremer (1971) unen sus talentos (que no son pocos) en un doble proyecto. Por un lado, ambas inauguran un nuevo sello editorial de Edelvives que, bajo el título «Contempla», se especializa en libros ilustrados para adultos. [ Vea aquí una fotogalería con las mejores imágenes de la exposición]

Por otro, una exposición conjunta en el Museo ABC de ambas ilustradoras con trabajos incluidos en los libros que abren la colección: Dautremer derrocha elegancia y exquisitez traduciendo en imágenes la sensualidad de «Seda», best seller de Alessandro Baricco, mientras que Ana Juan echa la vistra atrás y recupera su primer libro, «Amantes», publicado hace dos décadas, cuando ni siquiera podía soñar con ser una ilustradora tan reconocida internacionalmente. Ambos proyectos, además del nuevo Espacio Edelvives dentro del Museo ABC, fueron presentados ayer.

Dautremer y Ana Juan son viejas conocidas de este lugar. Ya han expuesto antes aquí. La artista francesa cuenta con muchos seguidores en España. Ya tenía ganas de embarcarse en libros para adultos. Y lo hizo con un hueso duro de roer: Baricco siempre dijo que no se ilustrarían sus historias. Al final cedió y quedó muy satisfecho con el resultado. ¿Advierte diferencias entre ilustrar para niños y para adultos? «No, los niños tienen los mismos ojos que nosotros. Lo importante es la historia. No simplifico la forma por ser libros para niños, ni la hago más compleja para los adultos».

Machismo social

Pertenece a una generación de oro de la ilustración francesa, en la que hay nombres como Benjamin Lacombe. «En Francia hay muchas escuelas de ilustración y una gran libertad para trabajar; están abiertos a muchos temas y estilos. Yo hago los libros que quiero. En Estados Unidos, en cambio, apenas se puede elegir nada». Pese a ello, advierte que en su país la ilustración sigue siendo la hermana pobre del arte: «Por un lado están los ilustradores y, por otro, los artistas. Aunque eso está cambiando. Hay un mercado de ilustración donde se vende mucho. Es paradójico, porque no hay un reconocimiento oficial. Hay cierto machismo social. Se cree que es un mundo algo femenino». Apunta que no hay nada similar en Francia al Museo ABC: «Los españoles tienen mucha suerte de contar con este espacio». Su próximo y ambicioso proyecto, ilustrar no «La Biblia», sino «Una Biblia» de 400 páginas. Verá la luz en otoño.

Ana Juan reconoce que hace veinte años, cuando ilustró «Amantes», tenía otra mirada:«Aún no había conseguido encontrar mi estilo». ¿Por qué siendo un libro de amor destila tanta melancolía y dolor? «Porque el amor siempre acaba mal. Tiene un gran contenido de tristeza». Apenas ha ilustrado en su larga y laureada carrera siete libros infantiles. Se siente menos cómoda:«Hay muchos prejuicios y menos libertad». En cuanto al «boom» del libro ilustrado que vivimos en nuestro país, advierte que es algo lógico, pues «esta generación se ha educado con la imagen:cómics, cine, televisión, vídeo... y quiere seguir disfrutando con libros ilustrados». Su último trabajo, «Otra vuelta de tuerca», de Henry James.

Dice de Rébecca Dautremer que «persigue la excelencia, es muy concienzuda y su trabajo es muy minucioso. Yo soy más espontánea. La admiro mucho. Su obra podría colgar perfectamente en un museo». La francesa cree que «el trabajo de Ana Juan es increíble» y que también es digno de verse en un museo. Calidad, desde luego, no les falta.