«Inmaculada» de Murillo que se verá en breve en el Bellas Artes
«Inmaculada» de Murillo que se verá en breve en el Bellas Artes - rocío ruz
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¿Es posible descubrir nuevas obras de Murillo y Valdés Leal en el Bellas Artes?

El Estado adquirió en 2013 tres pinturas de estos artistas a la sociedad concursal Forum Filatélico por 430.000 euros

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Cuando un visitante se acerca al Museo de Bellas Artes de Sevilla puede contemplar desde hace décadas obras maestras de la pintura y escultura, destacando los cuadros de dos genios del barroco hispalense: Bartolomé Esteban Murillo y Juan de Valdés Leal. Sin embargo, aún quedan algunas pinturas que el gran público desconocía y que la pinacoteca ha ingresado en sus fondos desde hace tan sólo unos cuantos meses. De hecho, dos de ellas, «Jesús disputando con los doctores en el templo» y «Las bodas de Caná», ya se pueden ver en la sala VIII con el resto de las obras de Valdés Leal. Y en un breve espacio de tiempo, se añadirá a la colección permanente una nueva «Inmaculada» de Murillo, cuyo marco se está terminando de restaurar y que también será exhibida en el museo.

Estas tres obras ingresaron en el Bellas Artes el pasado mes de diciembre con un estado de conservación bastante bueno en general. De hecho, se ha procedido a una limpieza superficial del polvo de las pinturas, pero no se ha realizado ninguna otra intervención sobre las mismas. En palabras de Fuensanta de la Paz, restauradora del Bellas Artes, «lo que sí hemos realizado es un estudio del estado de conservación de las pinturas, abriéndoles un dossier de documentación a cada una de ellas».

En el caso de la «Inmaculada» de Murillo se trata de un óleo sobre cobre octogonal fechado aproximadamente entre los años 1670-1675 y cuyas dimensiones es de 70 x 54 centímetros. Su estado de conservación es excelente y lo único que ha habido que restaurar es el marco. En cuanto se recupere por completo el marco —al que se le han quitado unas molduras doradas—, la pintura será expuesta en breve en las paredes del Museo con el resto de las obras del pintor sevillano.

Respecto a las pinturas de Valdés Leal —que son dos óleos sobre lienzo fechados en 1661 y con dimensiones de 107 x 80 centímetro—, se ha tenido que restaurar uno de los marcos porque era de mayores dimensiones que la pintura: «ha habido que anclarlo y colocarle un junquillo para adaptar el cuadro con respecto al marco», indica esta restauradora. Estas dos pinturas del pintor sevillano ya están expuestas en la sala VIII del Museo junto a las restantes obras de Valdés Leal.

Rocío Izquierdo es conservadora del Bellas Artes. Según admite, estas obras pertenecían a la colección del Forum Filatélico, que quiso exportarlas al extranjero, «pero para poder hacer eso tiene que pasar por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes de Patrimonio Histórico, dependiente del Ministerio de Cultura. Al ver este expediente de exportación, el Ministerio pidió al Museo de Bellas Artes un informe de cada una de las obras a exportar». Al final, la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas dictó una resolución por la que denegó la salida del territorio de dichas pinturas y dispuso que esas obras se adquirieran para la administración del Estado. Éste invirtió 430.000 euros en adquirir las tres obras para el Bellas Artes de Sevilla, que es un museo de titularidad estatal que está gestionado por la Junta de Andalucía. Dichas pinturas formaban parte de un lote integrado por casi una veintena de obras.

La «Inmaculada» de Murillo fue vendida en 1837 al barón Mathieu de Fauviers; en 1857 se vendió en Londres; en 1957 fue adquirida por Nottebohn en Bruselas; en 1996 la compró en Londres Derek Jones y en 2000 ingresa en la colección de Forum Filatélico, hasta que fue adquirida por el Estado el pasado mes de octubre por 262.500 euros.

Como dato curioso, esta «Inmaculada» se suma al patrimonio del Bellas Artes, que en el siglo XIX fue conocido por el Museo de las Inmaculadas. En la actualidad, este centro posee más de una veintena de pinturas de la Virgen con esta iconografía, además de algunas esculturas. Esta «Inmaculada» de reducidas dimensiones es ya la cuarta que posee el museo sevillano de Murillo, además de «la Colosal», la «Inmaculada del Padre Eterno» y la «Inmaculada del Coro», también conocida como “la Niña”.

La tradicional iconografía de la Inmaculada

La pintura muestra a la Virgen sobre una masa de nubes y rodeada de querubines y ángeles. Además, se representa la tradicional iconografía con la que Murillo retrató a la Inmaculada Concepción: de edad joven, con cabellos largos, túnica vaporosa y manto azul recogido al hombro. Está coronada por doce estrellas. Los ángeles sostienen los atributos de la Virgen: la palma, las rosas, el espejo y las azucenas.

En todo caso, una originalidad clara que posee esta pintura de Murillo es su soporte en cobre. Como indican en el artículo «Murillo joven: aportación al conocimiento de su técnica», Valme Muñoz, directora del Museo de Bellas Artes, y Fuensanta de la Paz, que salió publicado en el catálogo de la exposición «Murillo joven»: «Murillo realizó la mayor parte de sus pinturas sobre lienzo, no diferenciándose en esto del resto de pintores de la escuela sevillana o de los talleres de otras escuelas españolas. No obstante, trabajó en otro tipo de soportes, como la madera, el cobre o la piedra, e incluso en algunos tan singulares como la obsidiana».

Por su parte, las pinturas «Jesús disputando con los doctores en el templo» y «Las bodas de Caná» fueron realizadas por Valdés Leal en el año 1661. Ambas proceden de una colección particular de Lora del Río, de donde pasó a otra colección a Madrid antes de ser adquirida por Forum Filatélico en 2000. El año pasado las compró el Estado por 83.750 euros cada una de ellas. La primera obra recoge un pasaje del Evangelio de San Lucas (Lucas 2: 41-50), cuando Jesús es encontrado en el templo después de tres días que llevaba perdido. Por su parte, en «Las bodas de Caná», en donde se retrata el milagro que realizó Jesús al convertir el agua en vino, que relata San Juan, Valdés Leal también muestra su maestría en una composición en tres planos, contrastándose la figura de Cristo, en segundo término, con la de los sirvientes, en primero.