Carlos Bergantiños, un fabulador «con mucho olfato»
José Carlos Bergantiños Díaz

Carlos Bergantiños, un fabulador «con mucho olfato»

Es investigado por la Justicia estadounidense por su presunta complicidad de los delitos de venta de obras de arte falsas, blanqueo de dinero y evasión fiscal, de los que se ha inculpado su pareja, Glafira Rosales

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Filántropo y experto en arte durante las últimas dos décadas, José Carlos Bergantiños Díaz, que ronda la sesentena, se ha convertido desde hace unos meses -tras declararse culpable su mujer-, en un «refugiado» de la justicia estadounidense. El motivo, su presunta complicidad en la venta de obras de arte falsificadas, blanqueo de dinero y evasión de impuestos. ¿Pero quién es realmente Bergantiños?

De corta estatura y ancha personalidad, Bergantiños era y es un hombre con una extraordinaria capacidad para convencer de que lo que está vendiendo es realmente bueno y auténtico... «Es un gran fabulador», aseguran quienes le conocen. Disfruta además de grandes dotes para relacionarse con los más prominentes nombres del mundo del arte de Nueva York: galerías, museos, instituciones...

Personas cercanas a él lo definen como un «autodidacta con mucho olfato y muy listo» que tras su desembarco en la ciudad de los rascacielos aprendió rápido, «gracias a su relación con la sobrina nieta de la escritora Gertrud Stein, una importante galerista de la que fue asistente». Con ella conoció cómo funcionaba el mundo del arte y de las subastas, «en las que ganó mucho mucho dinero» una vez se instaló en Nueva York junto a su mujer Glafira Rosales, sobre la que pende una posible condena de 99 años de cárcel.

Bergantiños, que amplió sus contactos con la compra de la revista Art Notes a Florencio García Cisneros, «se especializó en Warhol y en el entorno de la situación pospictórica», explican fuentes consultadas por ABC, aunque no saben confirmar si conoció personalmente o no al artista pop, como en tantas ocasiones ha presumido el empresario. «A quien sí conoció mucho fue a Basquiat». Cuando logra establecerse sólidamente en Nueva York se dedica a la compra de cuadros de grandes artistas del entorno de los anteriores. «Posee una gran colección de Warhols que ha prestado en ocasiones para participar en algunas exposiciones en España».

Paralelamente a esto, Bergantiños cultiva una intensa vida social y participa en actos filantrópicos, tanto en Estados Unidos como en la República Dominicana y Haití, donde crea la Fundación Love-life -amor-vida.

En cuanto a su vida personal, aunque técnicamente no sean marido y mujer, Glafira y él han convivido durante más de tres décadas y tienen en común una hija. Una hija que se convirtió en una violinista precoz que llegó a tocar en la Casa Blanca y ante el Papa, de lo que el padre presume con orgullo. Las fuentes consultadas reconocen su «sorpresa» ante las informaciones desveladas sobre la falsificación de obras, y los delitos que se le imputan. ¿Nunca le preguntaron por ello?. «Bergantiños es un gran escapista y un gran fabulador», argumentan.