El arte de la ingeniería retratado por Ballester
Autopista LBJ Exprés en Texas, Estados Unidos

El arte de la ingeniería retratado por Ballester

65.000 personas han visitado ya en CaixaForum «60 miradas», una muestra que celebra los 60 años de Ferrovial y que permanecerá abierta hasta el 30 de julio

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Adentrarse en los misterios de la ingeniería es un lujo al que pocos tienen acceso. Conocer cómo se excavan los cimientos de un edificio, cómo se horada un túnel o el trasiego diario en la torre de control de uno de los aeropuertos con más tráfico del mundo es el «privilegio» del que ha disfrutado durante un año, «aunque hubiera necesitado más tiempo», el fotógrafo José Manuel Ballester por encargo de la empresa española de infraestructuras Ferrovial. El objetivo era poder capturar con sus lentes el aspecto exterior, pero también desvelar el alma interior de algunas de las obras creadas y gestionadas por la empresa desde su fundación hace ahora 60 años. El resultado se ha traducido en más de medio centenar de instantáneas de mediano formato y gran formato que componen la muestra «60 miradas».

Una mirada por cada año de vida de la empresa española. Más de 30.000 kilómetros recorridos -en doce países para focalizar 35 destinos donde Ferrovial ha construido o supervisa el mantenimiento de autopistas -Dallas, Chicago, Chile-; aeropuertos -la T4 de Madrid, Heathrow de Londres o Gdansk-; plantas de reciclaje, puertos, centrales nucleares y espacios culturales -como el propio CaixaForum de Madrid y el Guggenheim de Bilbao (los dos espacios favoritos del artista).

Comisariada por Rafael Doctor, se distribuye en cuatro espacios de CaixaForum: tres de tránsito, como el hall, donde cuelgan la instantánea más antigua (el Hipódromo de la Zarzuela) y la más reciente (la construcción de una estación de metro en Londres), y la escalera, donde se puede visionar un vídeo. El grueso de la obra, 48 fotografías de mediano formato (Ballester trabaja habitualmente en gran formato), están reunidas en una sala «que funciona a modo de caleidoscopio», según explica el propio artista, José Manuel Ballester, para quien esta experiencia ha resultado «agotadora».

«Todavía no he asimilado todo este proyecto», confesaba durante la inauguración celebrada el pasado 14 de junio, que estuvo presidida por el Príncipe de Asturias, lo que demuestra la relevancia de esta empresa que ha llevado con orgullo por todo el mundo la Marca España. Desde entonces más de 65.000 personas han visitado la muestra.

Para plasmar más de medio siglo de ingeniería nacional e internacional, Ballester ha tenido que transfigurarse en un Indiana Jones de la fotografía, superando miedos -como el vértigo- y temperaturas de hasta 60 grados -«que estropearon una de mis cámaras»-. Ha montando en helicóptero para obtener vistas aéreas, ha bajado a las profundidades horadadas por tuneladoras, y se ha plantado, sin parar el tráfico, en medio de una autopista de siete carriles.

Para el artista madrileño este encargo ha supuesto «una gran oportunidad en la que he tenido total libertad y medios para trabajar. Con ella se me ha abierto un mundo de posibilidades». El respaldo de Ferrovial le ha dado acceso a territorios vedados a la mayoría de los mortales por las altas medidas de seguridad «como la torre de control de Heathrow».

Esas inmensas infraestructuras, como la de una planta de reciclaje de basuras, han llevado al artista a reflexionar sobre la necesidad de «buscar soluciones a problemas que actualmente se plantean en una sociedad en la que hay que repensar y reinventar para mantener el bienestar». Ballester insiste en la necesidad «de que hoy todos tenemos que demostrar nuestra utilidad. Mi compromiso es demostrar a la sociedad que el arte es útil», señaló.

El lado oscuro e invisible

Premio Nacional de Grabado 1999 y de Fotografía 2010, el artista madrileño se lamenta de no haber tenido algo más de tiempo para elaborar este proyecto, que en su opinión, se ha quedado «en un retrato incompleto. Ferrovial es mucho más, pero da un idea de su labor en el mundo. Y estamos hablando de una empresa española. He hecho, humildemente, lo que he podido y lo que he sabido. Espero que sirva para reflexionar sobre si éste es el mundo que queremos».

Si bien el objetivo de Ballester era el de retratar «lo que es un aeropuerto hoy en día», su visión va más allá de lo aparente. «A mí me interesa ver el esqueleto, la parte oscura, las partes invisibles que hacen que las cosas funcionen».

Coincidiendo con la muestra, la Editorial Lunwerg ha publicado un libro que recoge una seleccion más amplia, unas 200 fotografías, del proyecto. Incluye además textos de premio Príncipe de Asturias de las Letras, Antonio Muñoz Molina; el arquitecto Richard Rodgers, y el ingeniero Javier Manterola. Así como del periodista Fernando González Urbaneja.