Rajoy: «España es una nación ambiciosa que no se reduce a lo castellano»
De izquierda a derecha, José Pedro Pérez Llorca, José Ignacio Wert, Mariano Rajoy, Milagros Benegas y José Luis Várez Fisa, esta mañana en el Museo del Prado - IGNACIO GIL

Rajoy: «España es una nación ambiciosa que no se reduce a lo castellano»

En su primera visita al Prado como presidente del Gobierno, presidió la donación de doce obras que ha llevado a cabo Várez Fisa, quien entra en la selecta nómina de grandes donantes del museo

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La primera visita de Mariano Rajoy al Prado como presidente del Gobierno no ha defraudado. Se escogió para ello un acto de gran relevancia, la donación al museo de doce obras de la colección Várez Fisa -como adelantó ABC-, una de las más importantes colecciones privadas del mundo. La apretada agenda esta mañana en el Prado comenzaba con un Patronato en el que se aprobaba dicha donación.

A las doce del mediodía, llegaba Rajoy a la pinacoteca. Acompañado por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert; la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle; el presidente del Patronato del Prado, José Pedro Pérez Llorca; y el director del museo, Miguel Zugaza, recorrió fugazmente algunas de las salas de la planta baja, anexas a la sala 49, donde tuvo lugar la firma del convenio de la donación y con testigos de excepción como la ya célebre copia de la «Gioconda».

Abrió el acto Miguel Zugaza, quien subrayó que, tras la importante labor de mecenazgo llevada a cabo por la Monarquía y las instituciones religiosas en la Historia de España, tomó el relevo la sociedad civil, con importantes donaciones y legados al Prado. Fue el caso de las pinturas negras de Goya. «Sin ellos no se entendería lo que es hoy el Prado». Citó a mecenas como Ramón Errazu, Pablo Bosch, Pedro González Durán y el político catalán Francesc Cambó. Su hija y su nieto estaban presentes en el acto. De Cambó destacó Zugaza que incluso adquirió conscientemente obras de las que carecía el Prado, sabedor de que las donaría al museo en un futuro. «Lo mismo ocurre con Várez Fisa, que adquiría obras consciente de las grandes lagunas del Prado».

El director del museo destacó la vocación pública de esta colección. Finalizó su intervención con unas palabras dirigidas a Rajoy, cargadas de simbología: «Nos enorgullece especialmente su presencia en este acto en el que se renueva el saludable vínculo entre la sociedad civil y el museo. Y más aún en un momento como el actual en el que la realidad presupuestaria pone en duda la capacidad del esfuerzo público para sostener entre otros este pilar fundamental de nuestra cultura».

«La realidad presupuestara pone en duda la capacidad para sostener este pilar»

El presidente del Patronato del Prado recurrió en su discurso al poeta Horacio y su amigo y protector Mecenas para compararlo con la labor de mecenazgo llevada a cabo por Várez Fisa: «El amor al arte le llevó a formar esta magnífica colección; el mismo amor al arte que le ha impulsado a hacer esta donación -dice José Pedro Pérez Llorca-. Lo que nos dais será tratado con el mismo esmero, cuidado y mimo con que lo tratásteis vosotros». Agradeció al presidente del Gobierno su presencia, «que da un espaldarazo a la labor del museo, en un momento de tantas zozobras y penalidades para la sociedad española. No son tiempos para el esplendor adquisitivo del Estado. De ahí que sea muy oportuna esta donación. Ojalá sirva de acicate a otros coleccionistas».

El momento más emotivo del acto

El momento más emotivo del acto llegó con la intervención de Milagros Benegas, que habló en nombre de su esposo, José Luis Várez Fisa (Barcelona, 1928), y en presencia de sus seis hijos. «Con tantas emociones es difícil expresar mi gratitud porque estas obras sean para disfrute de todos. A finales de los años cincucnta mi marido y yo comenzamos a coleccionar sobre todo pintura española, después cerámica y plata, arqueología. En los 70 compramos un retablo para donarlo al Prado. Mi marido estuvo en el Patronato del Prado. Facilitó la compra de "La marquesa de Santa Cruz" de Goya y el Palacio de Vistahermosa para la ampliación del museo».

«Me enamoré primero de su físico, pero le admiro por su capacidad de trabajo y su sensibilidad por la belleza», dijo con palabras entrecortadas por la emoción. No podía seguir. El público asistente al acto le dio una cerrada ovación. «Viajamos por todo el mundo -continúa Milagros Benegas-, nos asesoraban los mejores historiadores de arte, como Diego Angulo y Alfonso Pérez Sánchez. También quiero agradecer a nuestros hijos que nos apoyaran en esta decisión».

Rajoy: «La cultura es insustituible»

En su discurso, de gran calado, el presidente del Gobierno, que confesó que es imposible entrar por la puerta de Velázquez del Prado y atravesar la Sala de las Musas sin sentir orgullo, manifestó que este museo, que «es uno de los pilares de la cultura occidental y ha alcanzado cotas de excelencia; es la pinacoteca europea de referencia. Es memoria de una nación ambiciosa que nunca se ha detenido ante las dificultades y muestra sin censuras ni complejos nuestro pasado común. Quien quiera reducir la nación a lo castellano debería admirar la pluralidad y riqueza de las aportaciones artísticas de las diferentes Coronas que conformaban la Monarquía Hispánica. Quien desee comprobar cómo se conjugan patriotismo y libertad puede contemplar los retratos de los grandes hombres que cuelgan en este museo».

Rajoy recordó que hace una década, siendo ministro de Cultura, ya hablaba de la necesidad de que la cultura se abriera a la sociedad, la Universidad, el mecenazgo y la iniciativa privada. Es el caso de la donación de la colección Várez Fisa, un coleccionista apasionado, que atesora obras castellanas, aragonesas y catalanas». Es momento, añade el presidente del Gobierno, de hacer «una reflexión serena sobre la cultura y sus industrias y redefinir el papel de las administraciones públicas y la sociedad. La cultura es insustituible, vertebradora. Nos fortalece como nación y como sociedad. La construcción de la imagen global de nuestro país tendrá que ir siempre de la mano de la lengua española y la cultura en español, porque ambas son ya, gracias al mundo hispano, una referencia a escala mundial».

Rajoy tiene claro que «la política cultural es una política de Estado, ocupa de lleno a cualquier Gobierno que se precie». También se refirió a la ley de Mecenazgo que ultima el Gobierno: «Una ley a la altura de los tiempos y de nuestras posibilidades, porque el apoyo privado no es una alternativa al apoyo público. Ambos deben convivir».

Asistieron al acto numerosas personalidades, como Pilar del Castillo, Plácido Arango, Alicia Koplowitz, Francisco González, Gonzalo Anes, Carlos Zurita, Guillermo de la Dehesa, Víctor García de la Concha, Eduardo Serra, Miguel Ángel Cortés, Antonio Bonet Correa, Luis Alberto de Cuenca, José Manuel Blecua, Rafael Moneo, Carmen Giménez, José Manuel Entrecanales, Carmen Iglesias...

Solo una obra donada a la vista

De las doce obras donadas por Várez Fisa tan solo hay por el momento una a la vista del público en el Prado. Se trata de la «Virgen de Tobed», de Jaume Serra (temple sobre tabla, hacia 1359-1362), estrella de la donación, en la que incluye como donante al futuro Enrique II. Cuelga provisionalmente en la sala 50, junto a obras como el «Retablo de San Cristóbal», de anónimo castellano, que donó José Luis Várez Fisa al Prado en 1970. No es la única donación que había hecho este mecenas y coleccionista al museo.

Dieciocho años después, en 1988, tras ser miembro del Patronato, donó otro «San Cristóbal», de Orazio Borgianni, que no se exhibe en el museo ni formará parte de la futura sala Várez Fisa. Sí lo hará «San Andrés se niega a adorar a los ídolos» (hacia 1415), de Lluís Borrasà, tabla adquirida recientemente por el Estado y adscrita al Prado. Desde la pinacoteca no desvelan el precio de la compra.

El Estado ha adquirido una obra de la colección Várez Fisa, adscrita al Prado

Aún falta casi un año para que esta sala sea una realidad. De momento, no se sabe cuál será el espacio definitivo. Sí que será una de las salas que hay en torno a la cripta de la planta baja del museo, que alberga las colecciones de pintura española del Románico al Renacimiento. Posiblemente, una espacio que alberga actualmente obras de Berruguete y Juan de Flandes. Será remodelado por el arquitecto Rafael Moneo, artífice de la ampliación del museo y patrono. Lo más llamativo de la nueva sala será un artesonado del siglo XIV que procede del coro de la iglesia de Santa Marina en Valencia de Don Juan (León).

Además de las piezas citadas, completan la donación: «Frontal con escenas de la infancia de Cristo», de anónimo castellano; «Frontal de Solanllong. Pantocrátor con el Tetramorfos», del Maestro de Lluçà; «El lavatorio», del Maestro de Sant Esteve de Andorra; «Retablo de San Juan Bautista» (anónimo), «Retablo de la Virgen», del Maestro de Torralba; «San Antonio Abad», de Joan Reixach; dos tablas de Pedro Berruguete («San Gregorio Magno y San Jerónimo» y «San Ambrosio y San Agustín»); «Virgen entronizada con el Niño», escultura de alabastro atribuida a Gil de Siloe; y «Cristo de Piedad entre los profestas David y Jeremías».

La tasación económica, un secreto

Desde el Prado confirman que las obras las seleccionó la familia Várez Fisa (no el museo), pero no revelan la tasación económica de este conjunto. Sí dicen que no es la primera vez que una sala del museo tomará el nombre de uno de sus donantes. Ha habido a lo largo de la historia del museo importantes mecenas: es el caso de Ramón Errazu, Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán, Francesc Cambó y la marquesa de Balboa, amén de recibir destacados legados, como el de Villaescusa, gracias al cual se han hecho grandes adquisiciones.

Gabriele Finaldi comenta a ABC que hubo salas en el Prado que tomaron los nombres de Fernández Durán (en su caso no fue una sala sino una secuencia de ellas en la segunda planta) y de Pablo Bosch (éste pidió que su nombre solo estuviera durante 25 años). Hoy no se conservan. En el caso de Cambó no pidió que una sala llevase su nombre.

¿No despertará recelo entre los mecenas? ¿Qué criterio se seguirá en el futuro a la hora de decidir cuándo una sala debe llevar el nombre del donante o no? «No hay un criterio fijo, cada caso se estudia. Ojalá nos encontremos con donantes parecidos a Várez Fisa. Esperemos que esto anime a otros coleccionistas a hacer donaciones, ya que difícilmente podremos hacer adquisiciones tan destacadas», comenta Finaldi. Explica que en el caso de los museos norteamericanos hay cantidades económicas establecidas para que la sala o el espacio de un museo tome el nombre de un mecenas.