Varias de sus cerámicas se exhiben sobre una mesa en la exposición
Varias de sus cerámicas se exhiben sobre una mesa en la exposición - JAIME GARCÍA

Miquel Barceló: «ARCO será este año una debacle»

El mallorquín, que es el artista vivo español más cotizado, vuelve a exponer, después de más de una década, en una galería madrileña

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Su última muestra importante en la galería Soledad Lorenzo fue en 1997, aunque cinco años después colgó en sus paredes una selección de obra gráfica. Ahora Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957) regresa como «fichaje» estrella de otra grande del galerismo en nuestro país, Elvira González, donde podemos ver, hasta el 27 de marzo, doce cerámicas y seis lienzos, realizados en 2012. «Siempre estuve contento con Soledad Lorenzo», aclara. Sobre si pensó mucho con quién regresaría a Madrid, dice que no le hizo falta pensar mucho. Tenía claro que debía ser Elvira González. Pero no es el único cambio. También tiene nuevas galerías en París ( Thaddaeus Ropac) y Nueva York ( Acquavella).

Acaba de llegar del Prado. Ha visitado la exposición de Van Dyck: «Es estupenda, muy especial». Comenzamos hablando de Mali, donde tiene estudio y solía pasar cuatro meses al año (el resto lo reparte entre París y Mallorca). «La situación es muy compleja, angustiosa e inquietante. Parece inevitable que acabe en una guerra larga y agónica. Allí tengo mi casa, mis cosas. Estuve no hace mucho, pero me aconsejan que ahora no vaya. No soy ingenuo, sé que el problema no se va a arreglar en tres días. Aunque ha habido un cambio notable en los últimos años, lo peor es la situación de las mujeres, las violaciones. Es lamentable que Europa no haga nada. ¿De qué sirve la Unión Europea? Un europeo en Mali vale entre 8 y 10 millones de dólares; un hombre de negocios en Colombia, 300.000».

La cerámica, protagonista

La cerámica, muy importante en su carrera, protagoniza la muestra. Se ha comprado una alfarería en el centro de Mallorca. En su horno ha cocido él mismo estas piezas, en las que emplea la arcilla de su pueblo («ahí está el ADN de mis ancestros»). Vemos en ellas tejas y ladrillos. ¿Qué hacen ahí? «Ya usaba Oteiza los ladrillos en sus obras. Me parecen muy hermosos. Pero también hay cierta ironía, es una reflexión sobre la crisis del ladrillo».

En un «Manifiesto de barro» que el mallorquín ha escrito para la muestra advierte que la cerámica «sería como el genérico de la pintura, como el ácido acetilsalicílico lo es de la aspirina». Le gusta que la cerámica apenas haya cambiado hoy respecto a la que hacían los griegos hace 3.000 años: «Es la forma de pintura más antigua del mundo». Para él, se trata de otra forma más de pintar, como lo es dibujar y escribir. Apenas hay fronteras entre sus cuadros y sus cerámicas. «Mis primeras cerámicas eran tierras cocidas al sol. Con el proyecto para la catedral del Palma aprendí mucho».

Cree Barceló que la cerámica es la forma de pintura más antigua del mundo

Le gusta la arcilla porque se recicla. Aunque confiesa que él también «recicla» sus cuadros: «Quemo muchos, me sirven de combustible para hacer fuego». Hay otros que se quedan en el Purgatorio, tan solo los ahúma. Es consciente de que «la pintura a veces es invisible, como un tabú extraño; es considerado un oficio de dinosaurios». En las piezas de la muestra se ve el rastro de sus viajes por el Himalaya (piensa regresar pronto): el budismo, la meditación, el mundo tántrico fueron un descubrimiento para él.

El artista y el Reina Sofía

No sabe si volverá a hacer algo en cine (Isaki Lacuesta le dedicó dos películas), pero sí tiene claro que no repetirá como escenógrafo:«No me gustó nada». Tiene un proyecto de envergadura en marcha, del que no suelta prenda, y exposiciones en Río de Janeiro y Sao Paulo, Nueva York, Zúrich... ¿Y en el Reina Sofía?, le preguntan maliciosamente. «No me lo han pedido», dice sonriendo. Aún no ha visto la reordenación de la colección del museo que ha llevado a cabo su director: «No he ido, pero me lo han contado. Era previsible. Es la técnica de Manuel Borja-Villel: poco a poco».

Pregunta inevitable: la subida del IVA cultural al 21%. Le parece un disparate: «A ARCO le cuesta consolidarse y eso no ayuda. Este año la feria será una debacle; ya casi lo era, pero esto será la puntilla. ¿Para qué va a venir a Madrid alguien a comprar una obra si la puede adquirir más barata en otro sitio?». Nunca ha ocultado que no le gustan las ferias de arte. Elvira González llevará alguna de estas piezas a su «stand» en ARCO, pero el grueso estará en la galería. Sus responsables no quisieron desvelar sus precios.

Al artista mallorquín le parece un disparate la subida del IVA cultural a un 21%

En 2012, Barceló fue nombrado doctor «honoris causa» por la Pompeu Fabra y obtuvo el Penagos de dibujo. ¿Rechazaría algún premio estatal como algunos de sus colegas han hecho? «No. Lleva más trabajo rechazarlos que aceptarlos. Cuando alguien reconoce tu trabajo hay que dar las gracias, como decía Bioy Casares. Pero me parece bien que otros como Santiago Sierra lo hayan hecho». Ser el artista español vivo más cotizado (le quitó el trono a Antonio López) no significa nada para él:«Es aburdo, depende de los mecanismos del mercado».