Álvaro Siza se hace con el premio Gabarrón de Artes Plásticas 2010

El arquitecto portugués postula por innovar desde la tradición

FÉLIX IGLESIAS
VALLADOLID Actualizado:

El jurado del Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de Artes Plásticas 2010 reconoció ayer por unanimidad «la arquitectura transparente y respetuosa con el entorno donde se asienta» del portugués Álvaro Siza, al que atribuyó la «capacidad de desarrollar una conmovedora poética de los edificios a partir del trabajo con los espacios y la luz». Integrado por el viceconsejero de Cultura de Castilla y León, Alberto Gutiérrez; el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid, Salvador Andrés Ordax; la presidenta-editora de ABC, Catalina Luca de Tena, y el director de El Mundo de Castilla y León, Vidal Arranz, el jurado destacó la importancia internacional de las obras de Siza, que han merecido entre otros galardones el Pritzker, considerado el Nobel de Arquitectura.

El arquitecto luso conoció ayer por la tarde la noticia cuando, procedente de Nápoles, llegó a su estudio en Oporto. Como señaló a este periódico, y a pesar de tener en su haber todo tipo de reconocimientos, el remio Gabarrón «es todo un honor», máxime al compartir un listado integrado por Peter Eiseman, Anthony Caro, Richard Serra, Yoko Ono, Markus Lüpertz, Martín Chirino y Jan Fabre.

Siza se definió como un arquitecto con doble trayectoria: una centrada en edificios y otra en ciudades y espacios urbanos, pues «las dos tendencias se complementan perfectamente. Es más, una no podría existir sin la otra». A pesar de que su obra no se caracteriza por la espectacularidad, el arquitecto luso indicó que un gran edificio, como el Museo Guggenheim de Bilbao, pueden ser «una obra perfecta» que va más allá de su apariencia.

De todos modos, Álvaro Siza reconoció que «las raíces culturales, la tradición son fundamentales en mi arquitectura». Es más, consideró que «la verdadera innovación parte y mantiene en esencia la tradición». Quizá por ello, y sin querer caer en «el error del nacionalismo» cree que los arquitectos portugueses y españoles respetan su tradición.