Jesús Álvarez, 35 años en TVE

El último de la tele en blanco y negro

Se estrenó siendo casi un niño cuando solo había una televisión y el segundo canal se llamaba UHF. Promete seguir al piel del cañón «hasta que llegue un director al que no le guste» su cara

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Mayo de 1976. Un joven de apenas 18 años es contratado para trabajar en los servicios informativos de Radio Exterior de España. Apenas un año más tarde, se asomaría por primera vez a una pantalla que no ha abandonado jamás. Era la época de una sola televisión. En blanco y negro. Muchos años después llegaron las privadas, pero él continuó fiel a Televisión Española. De hecho, es la última cara reconocible en la cadena pública de aquella época. Y no se arrepiente de haber permanecido siempre en la misma cadena. «He tenido la suerte de estar siempre en la mejor», asegura Jesús Álvarez. «Y lo digo sin ningún rubor. Lo digo con total convencimiento de que así es y de que todo lo que soy en esta profesión se lo debo a esta Casa. A TVE ahora, que es donde desempeño mi trabajo, pero también a Radio Nacional, donde trabajé antes que en la tele, o a Radio Exterior, que es donde realmente comencé a fomarme profesionalmente» después de un breve paso por La Voz de Madrid.

Estos días Jesús Álvarez cumple 35 años en RTVE: «¡¡Uff!! —exclama—. Me parece un periodo de tiempo lo suficientemente amplio como para reflexionar.Lo que sí me considero es un privilegiado por haberme podido dedicar todo este tiempo a la profesión que elegí». Una profesión que le ha dado la oportunidad de ser testigo en primera línea —y casi en exclusiva— de una importante transformación en el panorama televisivo: «Primero, la llegada de las cadenas privadas, que pusieron fin a muchos años de monopolio de TVE; y después, la revolución tecnológica, con la implantación de la TDT, la digitalización y la modernización de los medios técnicos, la alta definición...». Sin embargo, cree que hay una cosa que no ha cambiado: «El compromiso de la televisión pública de dar lo mejor de nosotros mismos para ofrecer la mejor información y el mejor producto posible. En ese sentido creo que la “camiseta” de esta Casa, como la de algunos clubes de fútbol, imprime carácter en quienes la llevamos».

Precisamente con la llegada de las privadas un buen número de profesionales de la pública dieron el salto a otras empresas. Es el caso de su «viejo» amigo Matías Prats en Antena 3. Jesús Álvarez también escuchó algún que otro canto de sirena: «Ha habido ofertas de algunas cadenas, incluso de alguna emisora de radio... pero tampoco demasiadas», reconoce.

¿Y qué le ha hecho seguir en Televisión Española? «Sinceramente la oferta profesional. Recuerdo que una de las propuestas para irme a otra cadena conllevaba una cifra económica de muchos ceros, pero cuando pregunté por la oferta profesional me llevé una pequeña decepción. Lo que sucede es que aquí tampoco me han igualado nunca esas ofertas económicas. Sigo cobrando lo mismo que hace 15 años... que dicho sea de paso, en una empresa pública, no es demasiado».

El nombre de Jesús Álvarez va inseparablemente unido a los deportes. Pero nunca se ha cerrado a a la posibilidad de realizar otro tipo de periodismo: «Estoy en deportes circunstancialmente (aunque esa circunstancia dure ya muchos años), porque por encima de todo soy periodista. De hecho, hace unos años estando de vacaciones, ETA puso un coche bomba en la casa cuartel de la Guardia Civil de Agreda (Soria), que estaba a 10 kilómetros de donde yo me encontraba (Ólvega). Cogí el coche y me fui para allá a informar de lo que sucedía. Estuve durante toda la tarde entrando en directo a través del móvil con los especiales informativos que se hicieron y después realicé también la información para el Telediario. Los jefes me felicitaron, pero yo pensé: “si soy periodista, ¿por qué no iba a hacer este trabajo?”».

Maestros del ayer

Una filosofía que aprendió de grandes maestros con los que ha tenido la suerte de coincidir, como Joaquín Soler Serrano, Rafael Marichalar, Antolín García, Pedro Macía, José María Casanovas, Joaquín Ramos, Javier Valdivieso o Alfonso Azuara. «He tratado de coger lo mejor de ellos y le he añadido mi toque personal», comenta.

Pero sus primeros grandes maestros los tuvo en casa. Su padre, Jesús Álvarez, el primer gran comunicador y la primera gran estrella de la televisión en España. Su madre, Beatriz Cervantes, locutora de Radio Penínsular. El actual encargado de la información deportiva del Telediario tenía 12 años cuando su padre falleció. A los pocos años, su madre moría en un trágico accidente de circulación. Su hermana Bárbara también ha trabajado en RNE hasta hace unos años. ¿Continuarán la tradición sus hijos? «Que hagan lo que quieran, pero que lo hagan con todas sus consecuencias. Yo soy más de vocaciones que de profesiones. Y creo que el periodismo es una vocación que se lleva en la sangre y que te hace estar en alerta las 24 horas del día».

«Me impresionó contar los cádaveres»

A lo largo de este tiempo han ocurrido un montón de historias que recordar, unas más agradables que otras, que Jesús Álvarez mantiene guardadas en el disco duro de su memoria. Una de las que más le impactaron tuvo lugar en 1985. «Viví la final de la Copa de Europa, la de la tragedia del estadio Heyssel de Bruselas. Me impresionó tener que contar los cadáveres de los seguidores italianos para poder informar del número exacto de víctimas... y todo sin los medios que hay ahora. Fue una información de “a pie”, en la que estaba tan enfrascado tratando de hacer mi trabajo que casi no tuve un momento para la reflexión. Al llegar por la noche al hotel, en la soledad de la habitación, me di cuenta de lo que acababa de vivir». Juegos Olímpicos, Liga, Eurocopa, Mundiales... Jesús Álvarez ha tenido la oportunidad de vivirlos en primera persona, pero todavía le queda una espinita clavada: «Me queda poder contar que le dan a Madrid la organización de unos Juegos Olímpicos».

Tras 35 años en esta cadena a la que considera como su otra casa, no piensa en cambiar el plató o los estadios por un sillón en un despacho. Tampoco piensa demasiado en la jubilación. «Siempre he considerado que algún día llegará un nuevo presidente de la Corporación, director de TVE o de Informativos al que no le gustará el deporte, o mi cara, o las dos cosas a la vez, y me tendré que retirar. Tengo asumido que tarde o temprano, (mejor tarde que temprano, claro) llegará ese momento». Y añade: «Me iré tranquilamente por donde he venido. Con satisfacción y con curiosidad por saber qué se siente al “otro lado” de donde lo cuentan».