El nuevo Centro de Arte Botín, obra de Renzo Piano, vuela sobre el mar

Emilio Botín y el arquitecto desvelan en Santander un proyecto llamado a convertirse en un centro internacional que dirigirá Vicente Todolí

SANTANDER Actualizado:

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, y el arquitecto italiano Renzo Piano, presentaron ayer el nuevo Centro de Arte Botín, un edificio de 6.000 metros cuadrados que se inaugurará en el santanderino muelle de Albareda en 2014. Es el primer edificio en España de Piano, autor del Centro Georges Pompidou y decenas de museos y centros culturales desde Chicago a Berna o Nueva Caledonia.

Emilio Botín le definió ayer como «el mejor arquitecto del mundo, el que mejor sabe unir el mar con la ciudad, crear espacios urbanos y generar lugares mágicos para disfrutar del arte». El mar, precisamente, junto a la luz, son los dos elementos que el arquitecto ha conjurado para el que será uno de sus trabajos más singulares. «Normalmente pensamos un diseño menor y luego lo ampliamos. Aquí ha sido al revés, cada nuevo boceto era más pequeño que el anterior, más eficiente en el uso del espacio público que se nos ha dado. Este edificio resume lo que soy, es mi esencia como arquitecto».

Sobre el mar

El nuevo equipamiento se convertirá en el corazón de las actividades de la Fundación Botín. Dividido en dos alas, el edificio contará con una galería de exposiciones de 2.500 metros cuadrados en el Ala Oeste y dedicará el Ala Este a actividades educativas y multiculturales, seminarios, además de las que se programen para un auditorio de 300 plazas. Buena parte de su superficie entra en el mar, soportado por ocho piletas. «El edificio vuela, metafóricamente», dice Piano. Pero la característica principal es que la parte baja estará acristalada, será transparente y permitirá disfrutar del mar desde el paseo y los jardines de José María Pereda, que lo circundan.

El arquitecto ha amoldado la altura del edificio con la cota de los árboles, unos 20 metros. De hecho «la parte baja es transparente porque imita la estructura visual de los árboles. Podemos ver a lo lejos entre los troncos. A la altura de las copas el edificio se manifiesta de manera vibrante pero no agresivamente, sino integrado con el entorno y sin romper la vista de la ciudad».

Los materiales dominantes serán la cerámica ligera y de color muy claro, el cristal y algo de acero, porque además del acceso a cota de la calle, podrá ascenderse a la primera planta por una larga pasarela (100 metros) que parte de los jardines y llega a la «plaza de arriba», un elemento de unión entre los dos bloques donde, según Piano «se sugiere el encuentro del público, donde conviven el arte y la educación en un espacio común».

Por si fuera poco, la pasarela termina en un trampolín que se interna 25 metros en el mar desde la «plaza de arriba» a 7 metros de la superficie del agua, aportando una vivencia única. «Allí se podrá pescar, pero también soñar, proyectarse, contemplar la luz y la bahía», dice el arquitecto. Para él «la cultura tiene que ver con la belleza y el disfrute del arte, de la luz y de la vida». Y reflexiona que «los puentes (la pasarela y el trampolín) expresan el deseo de este edificio de interactuar con la ciudad y el mar».

Fue llamativo escuchar a Renzo Piano, presentando de forma poética un proyecto que su autor pone en relación con los edificios más importantes que ha construido en todo el mundo. Piano afirma que, para él, «construir en el centro de las ciudades es algo así como fertilizar su vida, su actividad, porque con edificios de uso público convocamos a la gente para disfrutar, como aquí, del arte y de la luz. Hacemos posible el encuentro y por eso no se debería construir nunca un hotel o cualquier edificio privado en lugar como este».

La zona portuaria ha vivido ya otras polémicas. Frente a ellas, el director general de la Fundacion Botín, íñigo Saenz de Miera, afirmó que el arquitecto se ha puesto al servicio del proyecto de una manera, total, «al servicio del proyecto, del lugar elegido, de la gente y del arte, por eso es el arquitecto favorito de los artistas».

Vicente Todolí, ex director del museo Tate Modern de arte contemporáneo, de Londres, será quien presida la Comisión encargada de la programación artística. Dicha Comisión está formada, además, por Udo Kittelmann, Manuela Mena, María José Salazar y Paloma Botín. Los terrenos donde se ubicará el Centro de Arte Botín han sido cedidos administrativamente por 50 años. La Fundación Botín invertirá 62 millones en el proyecto, más 7 millones anuales para asegurar su funcionamiento.