Nueva York aprende a bailar flamenco
Rafaela Carrasco, durante una de sus actuaciones - ABC

Nueva York aprende a bailar flamenco

Manuela Carrasco, Carmen Cortés, Rafaela Carrasco y Olga Pericet triunfan en la ciudad estadounidense

JULIO BRAVO
ENVIADO ESPECIAL A NUEVA YORK Actualizado:

Aproximadamente una hora y media antes de que se alce el telón, un goteo de personas va llenando el hall del primer piso del remozado City Center neoyorquino. Algunos saben a lo que vienen y se cambian el calzado; mientras aguardan el comienzo, otros mojan la espera con una copa de vino tinto español. Hay ya medio centenar de personas y toma la palabra Nélida Tirado, una bailarina y profesora de flamenco neoyorquina que ha trabajado junto a María Pagés y Antonio El Pipa. Ayudada por la guitarra de Roberto Castellón, comienza a mostrar a sus improvisados y voluntarios alumnos los rudimentos básicos del flamenco: les coloca los brazos, les pide un pequeño zapateado, les muestra los cabeceos... Paralelamente, en uno de los estudios del histórico teatro, el sevillano Juan de Juan trabaja con una treintena de alumnas en una única clase magistral organizada, lo mismo que el evento anterior, dentro del programa del Flamenco Festival.

El idilio de la Gran Manzana con el flamenco viene de lejos. Por los escenarios neoyorquinos han desfilado artistas de leyenda como Carmen Amaya, Antonio Ruiz Soler, Antonio Gades, Paco de Lucía... José Greco fue, durante muchos años, el gran embajador de la danza española en Estados Unidos. Pero en los últimos años, el gran impulso de este arte ha venido de la mano del Flamenco Festival, que celebra su XI edición. Su creador y director, Miguel Marín, cree que «en una ciudad como ésta, donde convergen artistas de todas las procedencias y disciplinas, y que es la capital internacional del espectáculo, el flamenco tiene su sitio. El público conecta y se entrega a los artistas, vibra con ellos».

Carmen Cortés es una de las artistas que ha participado: «Por aquí han pasado los más grandes —dice la bailaora—; y es que lo que está bien hecho bien parece. No importa de dónde sea el público, siempre sabe cuándo algo está hecho con verdad. Y el flamenco es un arte muy visceral, que llega a todo el mundo cuando hay entrega y sinceridad».

Integran la programación del Flamenco Festival (que se desarrolla, además de en Nueva York, en Boston, Miami y Washington) unos 150 artistas. En el City Center se concentra la «almendra» del certamen, y en su escenario han bailado o lo harán estos días, además de Carmen Cortés (que ofreció una clase magistral), artistas como Manuela Carrasco, Rafaela Carrasco y Olga Pericet; cuatro mujeres con personalidades muy marcadas y diferentes, cuatro generaciones que entienden el flamenco de manera distinta. «Una de mis preocupaciones a la hora de programar el festival —dice Marín— ha sido mostrar el mayor abanico posible de estilos y maneras de acercarse a este arte». Marín ha apostado siempre por artistas muy jóvenes para que Nueva York «conozca por dónde camina el flamenco».

«A mí no me disgusta que me llamen heterodoxa —reconoce Olga Pericet, la más joven de las cuatro—; a mi generación le ha tocado hacer este flamenco. Pero me gusta agarrarme a la raíz, y trabajar junto a artistas como Carmen Cortés resulta muy inspirador. Yo interpreto el flamenco de siempre con mi propio lenguaje, y poder llevar a cabo un diálogo con la gente que me ha precedido es muy enriquecedor. Sin gente como Carmen mi generación no estaría donde está, de ella y de otros como ella respiramos». «Éste es —interviene Rafaela Carrasco— un mundo muy amplio, con muchas formas de expresión, pero la única manera de avanzar es mirando atrás; si no sabes de dónde vienes...».

No es casualidad que las cuatro protagonistas del festival sean mujeres. «En los últimos diez años son las bailaoras las que han marcado el ritmo del baile flamenco: ahí están, además de las que están aquí, Sara Baras, Eva Yerbabuena, María Pagés, Belén Maya, Rocío Molina...; creo que están haciendo un trabajo más interesante y con mayor proyección internacional».