El nacimiento de una estrella

Jamie Bell tenía ensu familia al menos cuatro bailarinas, pero no conoció a su padre

MADRID Actualizado:

Una de las pesadillas del gran Alfred Hitchcock, una película con niño, es sin embargo la oportunidad perfecta para ver nacer a un nuevo astro cinematográfico, acontecimiento que no se produce con tanta frecuencia como pudiera parecer. Jamie Bell se asomó a la pantalla grande en «Billy Elliot» y una década después, sin haber llamado en exceso la atención, se ha asentado como un actor de largo recorrido. Cuando ponga voz a Tintín a las órdenes de Spielberg recobrará, hasta donde permite la animación, parte de su popularidad.

Andrew James Matfin Bell nació en Billingham (localidad oportunamente situada al noroeste de Inglaterra) el 14 de marzo de 1986. Al contrario que el personaje que lo lanzó a la fama, Jamie se crió en una familia de bailarinas, como su abuela, su madre, su tía, una hermana y seguro que alguna vecina, y no tuvo que pelearse con un padre tosco aficionado al boxeo, como el estupendo personaje al que da vida Gary Lewis. De hecho, no conoció a su progenitor, que se divorció de su madre cuando aún no había nacido, pero sí mantiene otros paralelismos con Billy Elliot. Acostumbrado a espiar a su hermana y los movimientos que hacía en clase, a los seis años fue invitado a entrar, como en la película. Aceptó, aunque nunca lo contó en el colegio ni a sus amigos, quienes pese a todo acabaron descubriéndolo, con las inevitables chanzas. Su aprendizaje prosiguió con toda la discreción que fue posible hasta que a los catorce años Stephen Daldry lo eligió entre más de dos mil chicos con aptitudes para el baile y el acento que requería la película.

Premios de lujo

«Billy Elliot», no es necesario repetirlo, fue un éxito en el mundo entero. Jamie ganó numerosos premios (incluido un Bafta como mejor actor, galardón que entrega la Academia de Cine británica, y para el que todos los otros nominados eran poseedores de un Oscar) y su rostro empezó a ser una pieza cotizada en la industria del entretenimiento, no solo en películas, también en series, videoclips y videojuegos. Precisamente, en un vídeo musical, «Wake me up when September ends», de Green Day, conoció a su exnovia, la actriz Evan Rachel Wood, a quien el espectador recordará, o debería, de la cinta de Woody Allen «Si la cosa funciona» y de la serie de televisión «True blood», por poner dos buenos ejemplos.

Y la cosa no funcionó más allá de un año y pico, pero Bell es ahora una joven estrella que vive entre Londres y Nueva York. Por algún motivo, ha sobrevivido a los papeles que ha interpretado, ninguno de los cuales ha hecho olvidar al primero. En «Deathwatch» dio vida a un soldado de la Primera Guerra Mundial apellidado Shakespeare y en «Nicholas Nickleby» se marcó un Dickens menor (no por el texto).

«Undertow» era un thriller «profundoamericano» en el que daba vida al hijo de Dermot Mulroney, lo que siempre es una carga, por no hablar de su hermano Devon Alan, que padece en la cinta un desorden alimenticio que le hace comer toda clase de porquerías.

Chico Dogma

En un cambio radical de registro, se apuntó a «Querida Wendy», interesante rareza danesa dirigida por Thomas Vinterberg y escrita por Lars von Trier. El muchacho imprimió un nuevo giro a su carrera al participar en el «King Kong» de Peter Jackson, del que es difícil recordar mucho más allá de Naomi Watts y del monstruo, y eso que Bell también prestó su voz para el videojuego. Con el ojo cada vez mejor afinado, trabajó para Clint Eastwood en «Banderas de nuestros padres» y actuó junto a Glenn Close y Ralph Fiennes en «Kidnapped: Historia de un secuestro», que no resultó tan satisfactoria.

«Mister Foe» era un psicodrama en el que Jamie Bell, algo trastornado por la muerte de su madre, espiaba a sus semejantes, y en «Resistencia» escapaba de los nazis junto a Daniel Craig y Liev Schreiber en la Bielorrusia ocupada. «Jumper», más ligera y saltarina, es un producto de entretenimiento y ciencia ficción con vistoso reparto en el que da vida a un experto en el soñado arte del teletransporte.

Queda por ver la cinta de acción canadiense «Dead Hooker in a Trunk» y las pendientes de estreno «El águila de la novena legión», un peplum moderno, una nueva versión de «Jane Eyre»; el thriller «Retreat», junto a Thandie Newton, y las ya citadas aventuras de Tintín, «El secreto del unicornio». Aún más tarde llegará la cinta que rueda en la actualidad, «Man on a Ledge», con Sam Worthington, Elizabeth Banks, Ed Harris y Edward Burns.

Una ventaja sí tiene sobre otras jóvenes estrellas: como bailarín, está mucho más acostumbrado a trabajar duro para mejorar.