La música del eje Madrid-Viena

Al concierto de Año Nuevo en la capital austriaca se sumó una Gala en el Teatro Real

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El hombre es animal de costumbres. Lo explicaba Aristóteles añadiendo que el hábito correcto da forma a la virtud ética. Será por esta razón que el cambio de año ha vuelto a servirse de la música. Lo ha hecho el tradicional concierto de la Filarmónica de Viena ejecutado con la perfección de lo que siempre parece igual para que al final se asemeje a lo distinto. Entre lo conocido, la firma de Johann Strauss y Joseph Lanner, la humedad ocular que por el mundo provoca el «Danubio Azul» y la acompasadamente aplaudida «Marcha Radetzky». Es verdad que con gracia relativa, pues el novel director Franz Welser-Möst, recientemente nombrado director de la Ópera de Viena, contradice sus juveniles cincuenta años con un aspecto veterano y una circunspecta apostura.

En su beneficio quedará el recuerdo de varios detalles húngaros, del recuerdo a Franz Liszt en el bicentenario o del guiño a la música española. Recuérdese que a España llega a través de la internáutica rtve.es, Radio Exterior, Radio Clásica y La 1. Se habla de setenta países y millones de espectadores mirando a Viena a través de la impecable veteranía del realizador Brian Large. Una cifra de importancia global.

Guiño festivo

También la ha procurado el Teatro Real de Madrid y su Gala de Fin de Año, vista en directo en muchos otros lugares gracias al canal Arte y que La 2 ofrecerá el día 6. Disfrutarla en directo sirvió para comprobar que lo heterogéneo (la zarzuela y el ballet, la música sentimental y el flamenco) puede servirse con brillantez pese a la sobriedad en tiempos de moderación.

A la cabeza, el director de escena Emilio Sagi, hilvanando el espectáculo con coherencia, buen gusto y algún que otro guiño festivo. Luego varios intérpretes con recursos como la soprano María Bayo y el tenor Ismael Jordi, la formidable Compañía Antonio Gades y los bailarines Aída Gómez y Christian Lozano, la guitarra portentosa de Cañizares, las maneras por definir del director Alejo Pérez y la gota de profunda emoción de Luz Casal. Un buen elenco para asomarse al año de la liebre, es decir, el de las personas sensibles, intuitivas y pacientes.