El museo Hermitage no abrirá «a corto plazo» una sede en Alicante

El vicepresidente de la institución rusa desmiente los planes de la Diputación

MADRID Actualizado:

«A corto plazo no estamos pensando en abrir un nuevo centro fuera de Rusia». Así de categórico se mostró ayer el vicepresidente del museo del Hermitage de San Petersburgo, Georgiy Vilinbajov, que explicó que aunque la política de la institución ha sido siempre la de abrir sucursales del museo en otros países, y así lo ha hecho en Holanda o en Italia, además de tener otras dos sedes en ciudades de Rusia, éste no era el momento más propicio para expandirse. La razón: «Estamos inmersos en los preparativos para celebrar los 250 años de la creación del museo, que tendrá lugar en 2014, para lo que estamos organizando numerosos actos. Fundar un nuevo centro —añadió— requiere un gran esfuerzo y que se den unas condiciones especiales. Seguiremos colaborando con el MARQ (Museo Arqueológico de Alicante), y el futuro dirá lo que sucede con esta colaboración».

«Se está estudiando»

Una relación que, de momento, ha fructificado en una ambiciosa exposición —dentro de las actividades del año dudal de Rusia y España— que se inaugurará el próximo mes de abril y que acogerá más de cuatrocientas piezas procedentes del Hermitage.

Esta declaración dejó atónitos a buena parte de los asistentes a la rueda de prensa celebrada ayer para presentar la exposición, sobre todo tras las declaraciones realizadas en ese mismo encuentro por el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, que ya hace unos días revelaba a los medios de comunicación la posibilidad de llegar a un acuerdo con el museo ruso para que abriera una sede en la ciudad. Ayer, por lo tanto, la pregunta era obligada, y Ripoll confirmó la información avanzada días atrás: «Se está estudiando que haya una delegación del Hermitage en Alicante. Entre los espacios que se estarían barajando se encuentra el Auditorio Proncicial y el Museo de Bellas Artes Gravina (MUBAG). Los técnicos del Hermitage serán los encargados de valorar las condiciones de los espacios», matizó Ripoll.

Una vez concluida la presentación, la duda estaba en el aire. ¿Habrá sede o no? En declaraciones a un grupo de periodistas, Ripoll volvió a confirmar que existían conversaciones pero que el problema era el dinero, «piden mucho, y en tiempos como estos no podemos asumirlo». ¿Cuánto es mucho? «Medio millón de euros al año». A esta exigencia se suma también la solicitud de un espacio expositivo de 1.500 metros cuadrados, lo que ocupa el MUBAG. El tiempo dirá quién tiene razón.