La Justicia cierra la vía penal en la disputa de los Thyssen por dos cuadros

La Audiencia Provincial de Madrid archiva la querella del hijo de la baronesa contra ésta y abre la puerta a la reclamación civil

NIEVES COLLI
MADRID Actualizado:

La Audiencia Provincial de Madrid ha zanjado, de momento, el contencioso entre Carmen Thyssen y su hijo, Borja, quien el pasado año presentó contra su madre, entre otras personas, una querella por delito continuado de apropiación indebida. El objeto de la disputa son dos valiosos cuadros de la colección de la baronesa: el primero, «El bautismo de Cristo» y que se atribuye al pintor Corrado Giaquinto; el segundo, «Una mujer y dos niños junto a una fuente», un lienzo de Francisco de Goya. Cerrada la vía penal contra su madre, Borja Thyssen podrá acudir a la jurisdicción civil.

La decisión de la Audiencia se produce 20 días después de que la baronesa prorrogase durante un año más la cesión gratuita de su colección al Estado español. La titularidad de los dos cuadros en disputa —aunque de forma muy especial la del Goya— es uno de los aspectos relevantes de la negociación que mantienen desde hace tiempo el Ministerio de Cultura y Carmen Thyssen, pues la presencia de este lienzo aumenta el valor de la colección ante un hipotético y futuro alquiler (la baronesa se niega a venderla) por el Gobierno.

De momento, tras el auto de la Sección Sexta de la Audiencia de Madrid, al que ha tenido acceso ABC, la causa penal abierta contra la baronesa ha quedado archivada; no ocurre lo mismo, según explica Borja Thyssen en un comunicado, para el resto de los querellados, contra los que sigue la tramitación del procedimiento.

El Tribunal explica que, tal y como establece el Código Penal en su artículo 268, están «exentos de responsabilidad criminal y sujetos únicamente a la civil los ascendientes por los delitos patrimoniales que se causaren entre sí, siempre que no concurra violencia o intimidación». Es decir, que padres e hijos no pueden resolver por la vía penal conflictos cuya naturaleza es puramente económica, como ocurre en este caso. Deben acudir a la jurisdicción civil, cuya intervención en el ámbito de una disputa familiar se presupone, según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, «menos traumática y más proporcionada a la exclusiva afectación de intereses económicos».

La consecuencia derivada de la aplicación del citado precepto es el archivo de la causa para la baronesa Thyssen, a la que «no se le puede exigir responsabilidad penal alguna que pudiera derivarse de los hechos relatados en la querella». Más allá, el auto rechaza, como pidió Borja Thyssen, abrir una pieza de responsabilidad civil en el marco del procedimiento penal. «En el proceso penal —explica la Sala— sólo puede exigirse la responsabilidad civil derivada del delito a los que son responsables penalmente del mismo». Y la baronesa ha quedado exenta de esa responsabilidad penal.

Los hechos arrancan en 2009, cuando el hijo de la baronesa acudió al Museo Thyssen para reclamar los dos cuadros que, asegura, le legó su padre en vida. El Goya lo compraron sus padres en Nueva York el mismo día en que le bautizaron. Con anterioridad a la visita al Palacio de Villahermosa, Borja Thyssen se había presentado con su esposa y sus guardaespaldas en la mansión que la familia tiene en La Moraleja para, supuestamente, fotocopiar documentos con los que demostrar sus palabras. «Los cuadros son míos», aseguró ya entonces la baronesa, que se apresuró a presentar ante el Ministerio de Cultura y en el juzgado la documentación que acredita su titularidad.