La injerencia política envenena el relevo en la Academia de España en Roma
El Tempietto de Bramante, divina proporción renacentista en la Academia de España de Roma - ABC

La injerencia política envenena el relevo en la Academia de España en Roma

El Patronato siente la presión para nombrar un hombre de confianza de Elena Salgado

MADRID Actualizado:

La polémica está servida. Uno de los puestos más golosos de la Administración, la dirección de la Academia de España en Roma, está en liza coincidiendo con la campaña electoral y ya se han detectado intentos de injerencia política. A pocas semanas del 20-N —y ante la previsible derrota del PSOE que apuntan las encuestas—, muchos se disputan los mejores puestos para no quedar descolgados.

Lo cierto es que el Ministerio de Exteriores ha decidido no renovar el mandato del actual director del centro situado en el Gianicolo romano, una colina con una de las vistas más impresionantes de la ciudad eterna. Enrique Panés, diplomático de carrera que fue embajador en Lisboa y Seúl, de reconocida afinidad al PSOE, ha dirigido la Academia en la última etapa, aunque ha tenido sus más y sus menos con los becarios que residen y desarrollan proyectos en la institución. De los 18 becarios del pasado año, 17 firmaron una carta muy crítica con su gestión.

Candidato de Salgado

La polémica ha surgido cuando se supo, la pasada semana, que la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha puesto sobre el tapete su voluntad de que sea nombrado director de la Academia uno de sus hombres de mayor confianza, Fernando Puig de la Bellacasa, que tuvo altos cargos bajo su mando en Sanidad y Administraciones Públicas y actualmente es el director general de relaciones institucionales de Fomento, junto a José Blanco. Fuentes de Exteriores señalan que ni Blanco ni Salgado tienen a su cargo la política cultural exterior, por lo que esperan que la candidatura no prospere.

El escándalo en Exteriores (extendido al PP) es notable porque choca frontalmente con los estatutos de la Academia y levanta muchas suspicacias. Fuentes diplomáticas confirmaron a ABC que hay mucha tensión. Primero por la fecha en la que se decidió convocar la plaza en el BOE, el pasado 15 de octubre, sábado. Después, porque no da tiempo a cumplir los plazos y convocar al patronato antes de las elecciones.

Según los estatutos, hay un plazo de 15 días para que se presente cualquier candidato. Ello podría indicar que Exteriores quiere forzar la máquina para elegir al nuevo director —las sospechas se centran en la candidatura de Puig de la Bellacasa— antes de las elecciones. Pero muchas de las candidaturas, del cuerpo diplomático, suelen venir en valija, lo que recomienda dejar pasar otro par de semanas antes de convocar al patronato para que todas las propuestas presentadas en tiempo y forma puedan ser atendidas. Resultará casi imposible cerrar el plazo antes del 20-N.

Los estatutos de la Academia obligan a que el patronato dictamine en un cambio de director. El órgano rector está formado por 20 personas y resultará difícil reunirles antes de diciembre, con lo cual ni siquiera es seguro que la decisión la tome el Gobierno en funciones. El patronato debe elevar una terna al ministro, que no puede decidir fuera de ella, con lo cual la injerencia se traduciría en un desafío al órgano del que forman parte miembros del Gobierno, de la Academia de Bellas Artes y vocales del mundo de la cultura como Estrella de Diego, Peridis, Leticia Azcue, Rosa María Malet y Jorge Fernández León.

Ello por no recordar que el PSOE destruiría con ello todo el crédito para su voluntad de imponer buenas prácticas que aparten la política de las grandes instituciones culturales.