Los Goya se olvidan de la taquilla

Los académicos dan la espalda al público en las nominaciones a la XXVI edición de los premios más importantes del cine español

MADRID Actualizado:

La unión entre crítica y público es un matrimonio de difícil convivencia, pero lo ocurrido ayer en las nominaciones a la próxima edición de los Premios Goya demuestra que nuestros académicos están a un paso de firmar el divorcio con la taquilla. Solo dos de las películas triunfadoras, «No habrá paz para los malvados» (14 candidaturas) y «La piel que habito» (16), figuran en el top ten de cintas españolas de 2011, según los datos provisionales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

La cinta de Pedro Almodóvar y el filme de Enrique Urbizu competirán con «La voz dormida», de Benito Zambrano, y «Blackthorn», de Mateo Gil, por convertirse en la Mejor Película española de la cosecha de 2011. Una cosecha que, a tenor de las cifras económicas, tuvo a «Torrente 4» como el baluarte que, con 19 millones de euros recaudados en taquilla, permitió elevar la maltrecha cuota de mercado del cine español al 17,4% solo durante el primer semestre. Pero la cinta de Santiago Segura no ha reicibido ni una sola nominación, algo que no ha dejado de sorprender al cineasta, que ayer manifestaba a una conocida revista del sector el «pequeño chasco» que se había llevado y su convicción de que «muchos académicos no la consideran cine».

Extraña, también, la ausencia en la parrilla de salida de «Intruders» (dos nominaciones) pero, sobre todo, de «Mientras duermes», que solo competirá en la categoría de Mejor Actor (Luis Tosar) pese a que lleva recaudados 3,5 millones de euros. En el otro lado de la balanza se sitúa «Blackthorn», que con once nominaciones se ha convertido en la tapada de esta edición, tal y como manifestaba su director, Mateo Gil, en la sede de la Academia: «Te da pena que una película no se vea todo lo que quisieras y esto nos reafirma y nos da mucho ánimo, por eso me alegraría que se estrenara otra vez». Un caso que recuerda a lo ocurrido el año pasado con «Pa negre», que ya zarpa rumbo a los Oscar. Otra de las sorpresas la protagonizó «Eva», el debut de Kike Maíllo, que se convirtió en la tercera película con más candidaturas (12) gracias a su factura técnica. No hubo, por contra, lugar para la improvisación en las categorías de interpretación, que acogieron a todos lo que son y deberían estar. Así, Elena Anaya, Inma Cuesta, Verónica Echegui y Salma Hayek competirán por el Goya a la mejor actriz, mientras que Antonio Banderas, Daniel Brühl, Jose Coronado y Luis Tosar harán lo propio en el apartado masculino. Asimismo, los presentadores del acto «pillaron» opción a premio: Inma Cuesta, por «La voz dormida», y Lluís Homar, por «Eva». Tampoco esperaban aparecer entre los posibles premiados los representantes de «Primos», de Daniel Sánchez Arévalo, historia que también aspira al Goya a la mejor interpretación masculina de reparto con Raúl Arévalo.

Almodóvar, dolor de cabeza

Pero, sin duda, uno de los que mejor ha dormido esta noche (aunque al otro lado del Atlántico) ha sido Pedro Almodóvar. El manchego, que hace menos de un año volvía a la Academia junto a su hermano Agustín tras un largo desencuentro, ha logrado el mayor número de nominaciones con «La piel que habito», curiosamente una de sus películas menos «entendidas» por los críticos. Eso sí, que González Macho no descorche aún la botella de la concordia porque el cineasta ha avisado en declaraciones a Efe desde Nueva York: «En mi ánimo está ir a los Goya, como dicen los católicos, Dios mediante. Considerando que estamos en un periodo de reconciliación con la Academia, lo adecuado es ir, pero si te digo la verdad, en el último momento lo determinará si tengo o no dolor de cabeza».

Almodóvar había manifestado en la presentación de sus archivos su desconfianza a que «La piel que habito» lograra muchas nominaciones, vaticinio pesimista que no se ha cumplido pero que concuerda, de alguna manera, con lo dicho ayer por su hermano en la Academia, donde se mostró convencido de que «ser favorito es lo peor que te puede pasar en los Goya».

Ánimo un tanto gris (camuflado) el de los Almodóvar que contrasta, sin duda, con el del presidente de la Academia, Enrique González Macho, que ejercerá de anfitrión por primera vez el próximo 19 de febrero en la gala de los Goya que, marcada por la austeridad, presentará Eva Hache en el Palacio de Congresos de Madrid.