Hugo Silva y Adriana Ugarte - ignacio gil

Cómo sabotear tu relación sentimental

«Lo contrario al amor» llega a los cines este viernes con dos de los actores de moda, Adriana Ugarte y Hugo Silva

MADRID Actualizado:

«Lo contrario al amor» es la ópera prima de Vicente Villanueva, aclamado director de cortos que, una vez más, vuelve a hablar del complicado mundo de las relaciones de pareja. Adriana Ugarte y Hugo Silva dan vida a Merce y Raúl, un par de enamorados que se ven abocados al fracaso al admitir sus sentimientos. Ya lo vaticina Merce al inicio de la película: «Yo, cuando enamoro, me convierto en una bruja».

Y es que tanto Vicente Villanueva como los protagonistas del filme no creen que lo contrario al amor sea el odio, como siempre se ha dicho, sino «la manera errónea de entender las relaciones. Lo mal que funcionamos en ellas», volviéndonos celosos y paranoicos. El personaje de Raúl lo explica muy clarito: «Parece que el amor es atarte y controlarte, cuando en realidad debería de ser lo contrario». Adriana Ugarte cree que este comportamiento viene dado por la educación que se recibe desde niño, que alimenta el triunfo. «Cuando empiezas una relación estás buscando el éxito. Eso es el principio del fin. Es algo tan espontáneo que no lo puedes controlar. Esta búsqueda del éxito hace que estemos obsesionados con el amor y las relaciones sean una tormenta», dice.

Distinto a lo que pueda parecer, y aunque Villanueva se confiesa un amante del cine norteamericano, la cinta no es una comedia romántica al uso, sino que, según él, «se parte del tópico para después lanzar una reflexión. ¿Por qué si nos gusta alguien, cuando somos pareja tratamos de cambiarlo para que sea como nosotros queremos?». «Es un espejito que puede mostrar lo patéticos y lo caóticos que somos cuando nos enamoramos o cuando nos sentimos inseguros dentro del amor y, sobre todo, lo contradictorios que somos todos», añade Silva. «Cuando ves a una persona hacer lo contrario a lo que dice, resulta gracioso, porque nos vemos reflejados y sentimos empatía». Y eso es precisamente lo que busca Villanueva. Que el público no ría con gags forzados y chistes fáciles, sino que lo haga con el subtexto. «Yo siempre les digo a los actores que no hagan comedia, sino que la comedia ya la pongo yo con el diálogo o con la situación».

Villanueva convence

Una fórmula que ha tenido éxito hasta con el propio Hugo, que siempre se ha mostrado escéptico ante este tipo de películas. «Simplemente porque yo, cuando voy al cine, suelo ver otra cosa», confiesa. Pero entonces conoció a Villanueva, vio sus cortos, leyó el guión y se «convirtió». «A día de hoy pienso que una comedia romántica es un género muy difícil de hacer y que merece todo el respeto para mí», dice.

Ahora, tanto él como Adriana tienen proyectos muy diferentes. Ella vuelve a meterse en la piel de una mujer de principios del siglo XX en «El tiempo entre

costuras», él está pendiente de retomar el proyecto de Koldo Serra, «Perros muertos». ¿Y por qué no? También cruzar el charco, como ya hizo uno de sus actores favoritos, Javier Bardem. «Me encantaría, sobre todo por moverme y por trabajar en sitios distintos. Me gusta verme diferente en los ojos de la gente».