El Códice Calixtino, al descubierto
Imagen del valioso documento robado - EFE

El Códice Calixtino, al descubierto

Luis Alberto de Cuenca revela para ABC las claves de tan magna y única obra, y advierte: «Si lo han robado para trocearlo, habría que trocear a quien lo trocee»

ANTONIO ASTORGA
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El académico de la Historia, filólogo, poeta, traductor y maestro bibliófilo Luis Alberto de Cuenca desvela para ABC las claves imprescindibles del Códice Calixtino, obra trascendental, única. Para ello, nos abre una edición facsímil que él posee del V de los libros (páginas 192-213). Los otros cuatro son: Libro I: colección de sermones y homilías sobre textos evangélicos relacionados con Santiago; Libro II: Veintidós milagros de Santiago; Libro III: relato tradicional del traslado de los restos del Apóstol a Compostela; Libro IV: muy célebre crónica atribuida al Arzobispo Turpin (personaje de la Canción de Roldán), mano derecha de Carlomagno, donde se cuenta la legendaria expedición de Carlomagno para liberar a España y Galicia de los sarracernos. Para iluminarnos sobre la calidad del Códice Calixtino, seguimos, pues, al maestro Luis Alberto de Cuenca.

Ocho siglos en Santiago. El Códice Calixtino lo llevó a Santiago de Compostela, desde Francia, Aimérico de Parthenay, uno de sus posibles autores, en el siglo XII, y lo donó por la redención de su alma. Desde entonces, está, o estaba, alojado en la catedral de Santiago de Compostela. Llevaba ocho siglos.

Liber Sancti Iacobi. El Códice Calixtino es el llamado Liber Sancti Iacobi, el Libro de Santiago; se llama «Calixtino» porque presuntamente esta compilación de cinco libros se atribuye al Papa Calixto II. De hecho, en la carta prólogo aparece el Pontífice enviando el manuscrito a la Comunidad de Cluny, en Francia. Y ayuda a que penetre en Europa la importante reforma cluniacense.

Miniado espectacular. «Es un maravilloso códice miniado. Con esto no se juega», advierte Luis Alberto de Cuenca. El Códice Calixtino es el mejor y más importante de todos los códices. Los otros ejemplares se encuentran, por ejemplo, en la Biblioteca Real, en la Vaticana, en el British Museum. El Códice Calixtino aparece miniado con deslumbrantes miniaturas. Las iniciales están prodigiosamente coloreadas, como una Q en la que se emerge una especie de águila o quimera extraña devorando una serpiente. Es una obra de extraordinario valor artístico y literario.

Primera guía del Camino. No es un libro que proceda de Compostela, sino de Francia, lo cual demuestra cómo el fenómeno de la peregrinación a Santiago es europeo y mundial. Es decir, la obra no se fabrica en Compostela «como procedimiento de propaganda». Es una guía turística, setecientos años antes de los llamados Baedeker o de las guías azules francesas; una auténtica guía para los peregrinos.

Epístola. El Códice Calixtino incluye asimismo el facsímil de la epístola atribuida al Papa Calixto II, que el Santo Pontífice remitió al Abad del Monasterio de Cluny, al Patriarca de Jerusalén y al Arzobispo de Santiago de Compostela.

Letras iluminadas. En la primera página del Códice, dibujado sobre la panza de una enorme letra inicial C, aparece el Papa Calixto II, sentado en su solio pontificio, redactando el Códice. En el folio IV aparece una figura miniada del Apóstol Santiago, con muchísimos colores, perfectamente conservada.

Santiago remoto. El Códice no solo es importante por la antigüedad, el contenido y las extraordinarias “iluminaciones” que atesora, sino porque dota a la peregrinación a Santiago de Compostela de un pasado mucho más remoto.

Colores sublimes. Toda una espléndida gama de colores -verdes, rojos...- despliega el Códice Calixtino, desde el Apóstol a la escritura, desde los titulares a las letras capitulares.

La edición facsímil, que nos ha abierto Luis Alberto de Cuenca, está editada en 1971 por Joyas Bibliográficas, restringida a 700 ejemplares, con estudios de José Filgueira Valverde y Monseñor Guerra Campos. Por otra parte, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas editó, completo, el Códice Calixtino en edición no facsímil.

Según Luis Alberto de Cuenca, en el mercado «es imposible colocar hoy una joya como el Códice Calixtino. Sospecho que puede tratarse del capricho de un psicópata multimillonario. Ahora, si lo han robado para trocear el Códice, habría que trocear a quien lo trocee».