Un visitante se cae dentro de una escultura en Oporto y termina hospitalizado

La obra, denominada «Bajada al limbo» y firmada por Anish Kapoor, incluye un foso de 2,5 metros de profundidad

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Un turista italiano ha tenido que ser hospitalizado en Oporto al sufrir heridas después de caer en una escultura de Anish Kapoor presente en la exposición que le dedica el Museo Serralves al artista británico. La obra, denominada «Bajada al limbo», incluye un foso de 2,5 metros de profundidad.

Los visitantes que se encontraban en el interior del edificio no daban crédito a lo que veían, pues el personal de la prestigiosa Fundación hubo de rescatar al hombre, de 59 años, para trasladarlo al Hospital de San Antonio, donde resultó atendido de varias contusiones.

La pieza, una de las más singulares de la muestra, fue acordonada con el objetivo de iniciar trabajos de rehabilitación ya que se registraron algunos daños en su estructura.

Fuentes del museo explicaron a una cadena de televisión local que la escultura volverá a formar parte del itinerario estético a partir del próximo lunes 20 de agosto.

Asimismo, garantizaron que «se cumplieron todas las medidas de seguridad habituales en estos casos» y que se trató de un accidente completamente fortuito, aunque tal vez pudo concurrir una imprudencia.

Con todo, las precauciones se han agudizado, sobre todo en lo que tiene que ver con la señalización en la zona donde se exhibe esa singular creación del cotizado Anish Kapoor.

Organizada bajo el paraguas de la Fundación La Caixa, se trata de una retrospectiva parcial de su legado, que se distribuye entre cuatro grandes piezas en los jardines de Serralves y 56 maquetas concebidas por el artista a lo largo de los últimos 40 años.

Esta exposición, que constituye una de las citas culturales más importantes del año en Portugal, permanecerá en el destacado museo de Oporto hasta enero de 2019.

Entre las piezas que se exhiben en Oporto, sobresale igualmente la inédita «El lenguaje de los pájaros», que Kapoor ha trasladado expresamente hasta la ciudad del norte de Portugal.

Es una escalera en espiral a la que se sube un «llamador de aves» una vez por semana. El origen de la obra no es otro que rendir homenaje a los recuerdos de su infancia, cuando esa figura formaba parte de su paisaje cotidiano.