«El verdugo» y «Juana la Loca», emparejados en el triunfo en los Max

La obra teatral «El verdugo», de Luis García Berlanga y Rafael Azcona y el espectáculo flamenco de Sara Baras, «Juana la Loca», fueron los grandes protagonistas en la cuarta edición de los premios Max de las Artes Escénicas con siete y tres galardones, respectivamente. Los premios se entregaron anoche durante la celebración de una gala en el teatro Arriaga de Bilbao.

BILBAO. Pedro Manuel Víllora
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La noche de «El verdugo» y de «Juana la Loca» ha sido, sobre todo, la noche de un hombre tan discreto de cara al público como respetado y admirado por sus compañeros de profesión. Luis Olmos, que tal es su nombre, ha sido el director de escena de los dos espectáculos triunfadores en la IV Edición de los Premios Max que, organizados por la Sociedad General de Autores y Editores,  se entregaron anoche en Bilbao. Los siete galardones recibidos por «El verdugo» y los tres que han recaido en «Juana la Loca» le deben mucho a este artista que ha sabido integrar el movimiento rítmico dentro del teatro así como la teatralidad dentro de la danza. No en vano, la compañía que ayudó a fundar hace ya veintitrés años se llama Teatro de la Danza, y espectáculos como «Madame Josefine: a mi querido Chèjov» o «La pasión de Drácula» son buena prueba de sus planteamientos.

También «El verdugo» es una producción del Teatro de la Danza, asociada para la ocasión con las empresas de Juan Echanove y Concha Bustos. Esta última ya había triunfado plenamente en 1999 con «Arte», que produjo junto a José María Flotats y Alejandro Colubi. Y no es casualidad  que Colubi sea el coproductor del que ha sido considerado mejor espectáculo de teatro musical: «Te quiero, eres perfecto... ya te cambiaré».

La repetición de determinados nombres —y aquí pueden incluirse los dos premios obtenidos por Carles Santos y su «Ricardo i Elena»— es un síntoma que permite hablar de cierto tejido empresarial consolidado dentro de una profesión eminentemente artesanal; y esto habla también de continuidad y constancia, que poco tienen que ver con la improvisación y el oportunismo.

Ahora bien, esta solidez que proporciona la veteranía de los consagrados sería demasiado rígido sin el aporte de futuro que representan algunos premiados como Carlos Alberola (coautor de «Besos»), Carlos Alfaro (director de «Nacidos culpables»), Bernardo Sánchez (adaptador de «El verdugo») o Juan Alberto López (autor de «Marcelo, un extraño forastero»). Si Luis Olmos recordaba en su intervención al que fuese su maestro, y maestro también de varias generaciones de profesionales del teatro español, Willian Leayton, tal vez entre los jóvenes premiados estén los maestros del futuro.