Milicianos hacen cola para comer en el centro de Madrid en 1937
Milicianos hacen cola para comer en el centro de Madrid en 1937 - Germán Yusti

La última foto de Germán Yusti, que murió joven en la Guerra Civil

El carné del prometedor y malogrado reportero de ABC está en Salamanca junto al de Robert Capa y Gerda Taro

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Los milicianos hacen cola en uno de los últimos días de abril de 1937, en el centro de Madrid. Esperan el rancho en pleno asedio Algunas caras serias, algunas miradas sonríen. La imagen fue tomada por uno de los más prometedores fotógrafos de ABC en la contienda, Germán Yusti. Nadie, ni él mismo, sabía que sería la última.

Quien ha estudiado la caja con los carnés de reporteros gráficos del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca (CDMH) es el profesor Juan Miguel Sánchez Vigil, que publicó en 2014 un trabajo sobre la actividad fotográfica en el Madrid en guerra a través de las fichas de la caja 1870, donde están registrados 716, aunquesolo se conservan 502 carnés. Un estudio pormenorizado en el que se analiza qué profesionales y qué funciones cumplían en el laberíntico Madrid del asedio y las trincheras.

La historia de Germán Yusti «es tristona, dura», confiesa el estudioso. «Su ficha es la única que tiene añadido a lápiz en diagonal la palabra “fallecido” y cuando la observas te preguntas qué significa», expresa Sánchez Vigil. Si hubiera muerto a manos del enemigo lo diría.

Carné de Yusti en el Archivo de Salamanca
Carné de Yusti en el Archivo de Salamanca - PARES

«Hay que entender la volatilidad de las zonas dominadas, unas por socialistas otras por anarquistas y muchas veces por grupos que se llevaban mal. Hacía falta un permiso para cada zona y había que tener cuidado con lo que se decía». Pero afirma que hay bastantes casos de gente que desaparecía y luego morían. El profesor no descarta que Yusti muriera a manos de alguno de estos grupos. Sin embargo, no se puede demostrar, quizá enfermó o sufrió un infarto.

«Yo localicé la tumba de Yusti en el cementerio de La Almudena, una tumba abandonada. Su familia no debía estar cerca cuando falleció. Él es uno de los que murieron jóvenes, con solo 32 años, en aquellos años de la Guerra y era un fotógrafo muy prometedor, hizo unas fotos de la retaguardia memorables que tenéis en el archivo de ABC, y estaba afiliado a la Unión de Informadores Gráficos de Prensa, es decir que tenía una proyección, a pesar de su juventud». La foto vio la luz en el ABC incautado el 5 de mayo de 1937, tan solo cinco días después de la muerte de su autor.

Sánchez Vigil estudió otros casos impresionantes, y también el papel de las mujeres (unas 20 y casi todas españolas, menos Gerda Taro) y los médicos que documentaban las heridas.