«La ternura», mejor espectáculo de teatro en «la fiesta de la libertad» de los premios Max

Concha Velasco recibió una calurosísima ovación en el teatro de su Valladolid natal

Valladolid Actualizado: Guardar
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La fiesta de la libertad. Éste era el lema y el título de la gala de los XXII premios Max, que organiza anualmente la Fundación SGAE y que se celebró en el teatro Calderón de Valladolid, bajo la dirección de Ana Zamora. Presentada por el actor vallisoletano Fernando Cayo, arrancó con la música del folclorista Agapito Marazuela, un «icono de la libertad», según le definió el propio Cayo. Una gala apartada -salvo veladas y sutiles alusiones de alguno de los premiados- de la política; tanto que la representación de este sector brilló por su ausencia: solo el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, estaba en el patio de butacas, donde no había apenas representación del Ministerio de Cultura.

Un campo de trigo poblaba el escenario de una gala vestida de azul y oro, bañada por el folclore castellano, nada pretenciosa y llevada con ritmo vivo y velocidad de crucero por Ana Zamora. Sobre él se escucharon palabras de Cervantes, Luis Rosales, Gil Vicente, Calderón de la Barca, Federico García Lorca, María Teresa León, María Zambrano y Juan Mayorga, entre otros autores, dichos o cantados por las voces de Charo López, Lucía Quintana, Amancio Prada, Marta Poveda, Fernando Cayo, Ginés García Millán, Eliseo Parra, Ana Otero, Óscar de la Fuente, Silvia Pérez Cruz (que brindó un hermoso homenaje a las figuras de la escena), David Ruiz y Julia de Castro.

Solo cuatro espectáculos consiguieron más de un premio en una gala que coronó a «La ternura», un texto de Alfredo Sanzol, como mejor espectáculo de teatro: «Ifigenia en Vallecas» lograron los Max a mejor espectáculo revelación y a mejor actriz (María Hervás); «Temps salvatge», que obtuvo los premios de mejor autoría teatral (Josep Maria Miró i Coromina) y mejor dirección (Xavier Albertí); y «A.K.A. (Also Known As)», que se llevaron dos galardones: mejor autoría revelación (Daniel J. Meter) y mejor actor protagonista (Albert Salazar); y «Grito pelao», que consiguió los Max a mejor espectáculo de danza y mejor composición musical para espectáculo escénico (Silvia Pérez Cruz).

En este apartado de danza, el resto de premios se los llevaron Eva Yerbabuena y Daniel Doña (interpretación femenina y masculina respectivamente) y Sharon Friedman (coreografía).

Entre los demás ganadores, destacan «The Opera Locos» (espectáculo musical o lírico), «Dados» (espectáculo infantil), «Flotados» (espectáculo de calle), Juanjo Llorens (iluminación), Curt Allen Wilmer (espacio escénico) y Deborah Macías (vestuario).

Una de las grandes protagonistas de la velada -lo es siempre allí donde esté- fue Concha Velasco, premio Max de honor, una mujer “talentosa y libre·, como la presentó Pilar Jurado, presidenta de la SGAE (que aseguró en su discurso que la institución está haciendo los deberes para tener una SGAE limpia, transparente y con la cabeza alta que es la que estamos construyendo”. Tras el cálido y prolongado baño de aplausos recibidos, la actriz vallisoletana confesó que ésta era «una noche muy especial», y cerró su intervención con unos versos de Santa Teresa de Jesús. Fernando Cayo puso el broche con la canción «Mamá, quiero ser artista».