Jesús Carmona y su grupo durante su escpectáculo «Camino»
Jesús Carmona y su grupo durante su escpectáculo «Camino» - Paco Manzano

Un templo flamenco que busca algo más que turistas

El Corral de la Morería, que dirige Blanca del Rey, une el flamenco, con algunos de los artistas jóvenes más destacados, y la alta gastronomía

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Vecino de Las Vistillas, el mirador castizo de Madrid, su recóndita puerta se besa con el viaducto, en otro tiempo trágico final de cientos de historias. A la del Corral de la Morería, sin embargo, le quedan todavía muchas páginas por escribir, y todas llevan perfume flamenco.

En sus paredes suena el eco de los tacones de figuras como Antonio Gades, La Chunga, Manuela Vargas o Antonio Canales; el de las voces de Fernanda y Bernarda de Utrera, La Paquera de Jerez o Diego el Cigala; o el de las cuerdas de la guitarra de Sabicas. Pero, sobre todo, de los vuelos del mantón que Blanca del Rey dibujó durante años en su inolvidable soleá.

Y es que la bailaora cordobesa, la propietaria y directora artística del que es, sin lugar a dudas, el gran templo del flamenco madrileño -y no solo reclamo turístico-, sigue contagiando al local su lírico entusiasmo. Su pasión por el flamenco desborda al subir al escenario, ya no para bailar, sino para reivindicar la magia de sus sucesores, artistas jóvenes pero al mismo tiempo sólidos valores de nuestro escenario.

Uno de ellos es Jesús Carmona, que ha presentado de nuevo en el Corral de la Morería su espectáculo «Camino» creado especialmente para este lugar. Barcelonés, nacido en 1985, el bailaor recordaba, todavía jadeante tras su actuación, que «bailo desde los cuatro años; mi madre recuerda verme ya con esa edad perfectamente colocado para bailar». Pese a los aplausos incontenibles y extasiados de un público embelesado con su taconeo, la autoexigencia de Carmona lo lleva a quitarse importancia. «No ha sido mi mejor noche». Sin embargo, no duda al hablar de su oficio que es, al mismo tiempo, su pasión. «Ha habido momentos malos pero jamás puse en duda mi destino como bailaor».

Jesús Carmona está ya acostumbrado a bailar en grandes escenarios internacionales como el City Center neoyorquino o el Sadler's Wells londinense, tanto al frente de su propia compañía como en las filas del Ballet Nacional de España, del que fue primer bailarín entre 2007 y 2010. No necesita, sin embargo, grandes espacios para mostrar sus virtudes artísticas. Una intachable musicalidad, un certero dominio de los tiempos y la hondura de sus movimientos son algunas de las armas que le sitúan entre los mejores bailaores españoles de hoy.

«Camino» es un espectáculo esencial y diferente, además, en el que Carmona tiene la «osadía» de impregnarlo con unas gotas de escuela bolera, bailada por Estela Alonso. Acompañan, además, al catalán, Inés Rubio e Inmaculada Aranda (baile), Mara Rey, Juan Triviño, El Pola y Jesús Flores (cante) y El Ñoño y Dani Jurado (guitarra).

No es el flamenco, sin embargo, el único reclamo del Corral de la Morería, creado en 1956 por Manuel del Rey -marido de Blanca del Rey- y regentado ahora por su hijos Juan Manuel y Armando. Al arte han unido la gastronomía, y han puesto la cocina en manos de David García, ganador de una estrella Michelín por su trabajo en el restaurantes Álbora de Madrid. Él es el responsable de la carta, que le valió un Sol Repsol.

«Unir el mejor tablao flamenco del mundo -ha dicho el chef- con la alta cocina es una idea genial, es pura emoción en todos los sentidos. El flamenco es universal y el Corral de la Morería es un sitio único en el mundo. El flamenco que programa Blanca del Rey cada semana en el Corral de la Morería, es el nivel más alto que existe, es pura emoción y mi cocina es también pura emoción. No existe mejor nexo de unión».