Tamara Rojo regresa a España de la mano de «Blancanieves»

Tamara Rojo, premio Príncipe de Asturias, se convertirá en noviembre en Blancanieves, un ballet creado para ella por Emilio Aragón, autor de la música, y Ricardo Cué, coreógrafo

J. B./
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El ballet clásico es en España una especie en vías de extinción, que muy pocos se empeñan en proteger a pesar de la extraordinaria nómina de bailarines españoles desperdigados por las mejores compañías del mundo. Entre ellos destaca especialmente Tamara Rojo, primera bailarina del Royal Ballet de Londres, y último premio Príncipe de Asturias de las Artes (compartido con Maya Plisetskaya). La artista madrileña (aunque nacida en Canadá por circunstancias familiares) es el vértice superior de un insólito proyecto que tuvo ayer su puesta de largo: la creación del ballet «Blancanieves», que cuenta con una partitura original de Emilio Aragón (definitivamente zambullido en la composición) y la coreografía del siempre inquieto Ricardo Cué, asimismo autor del libreto y director de escena. La Fundación Stanza es la encargada de la producción.

Tamara Rojo apura sus últimos días de vacaciones antes de volver a Londres para acelerar los ensayos de este ballet, que se estrenará el 3 de noviembre en el teatro Arriaga de Bilbao, y que viajará después a Madrid, en cuyo teatro Albéniz aterrizará el 9 de noviembre. En ambos casos, Tamara Rojo contará con un partenaire al que conoce perfectamente: el bailarín argentino Iñaki Urlezaga, en los últimos años artista del Royal Ballet, que interpretará al príncipe del cuento.

Los dos autores de «Blancanieves» coincidieron en destacar ayer, durante la presentación de la producción, las virtudes de Tamara Rojo. Ricardo Cué dijo de ella que es «el instrumento más perfecto para hacer en nuestros días un ballet clásico». Emilio Aragón abundó en el elogio, y dijo de la bailarina que «tiene luz, tiene arte... Cuando sale al escenario es como si tuviera un foco permanentemente sobre ella; el público inglés, que es muy entendido, ha sabido apreciar su enorme talento».

Tamara Rojo se confesó «muy orgullosa» de poder participar en un proyecto así, que supone su primer ballet completo en España después de cinco años. Devolvió los elogios a Emilio Aragón, de cuya partitura dijo que «me ha parecido buena. Yo no soy nada diplomática, y si algo no me gusta no lo hago». Aragón añadió que «la música está siempre al servicio de los bailarines, aunque ellos me han dado manga ancha en muchos momentos. Hay en la partitura -que será editada por Deutsche Grammophon- momentos para la comedia y para el drama denso, y dentro de un estilo clásico incluye guiños al barroco, al clasicismo, al romanticismo...»